Alperovich ajusta el cerrojo
El ex vicegobernador Sisto Terán y el ministro Juan Manzur suben su cotización en el ranking de lealtades oficialistas. Una llamativa diferencia de trato se establece en perjuicio de los jueces de la Corte Suprema de Justicia en materia de juicio político. Por Carlos Abrehu, secretario general de Redacción. cabrehu@lagaceta.com.ar
21 Mayo 2006 Seguir en 
La concentración de poder signa cada vez más la reforma constitucional en marcha. El blindaje que construye el oficialismo para garantizar el plan continuista del gobernador José Alperovich es de tal consistencia que no deja resquicios para la filtración de elementos políticos hostiles. La participación de la sociedad en los debates previos fue absolutamente nula y el giro que se le imprimió a la redacción de la Carta Magna hizo que el constitucionalista Daniel Sabsay viniera a Tucumán para negar su paternidad. Sabsay sí tuvo, en cambio, injerencia en la elaboración de un digesto referido a cuestiones ambientales, pero que aún no salió a la superficie. El modo que eligió Alperovich para reforzar la idea de que la nueva Constitución es un traje hecho a su medida no pudo ser peor. Rebajó a los convencionales constituyentes del oficialismo a la calidad de empleados suyos, que no tienen otra opción que acatar sus instrucciones. La diferenciación entre el poder constituyente derivado y los poderes establecidos se borró de un plumazo. La independencia de gestos y de pensamiento es lo que se espera del primero. Los 36 asambleístas reformadores de 2006, que forman la mayoría, descreen de eso y se inclinan ante los dictados de la Casa de Gobierno. El ministro de Salud, Juan Manzur, sobresale por su apego a la palabra de Alperovich. La vicegobernación en 2007 puede ser la recompensa para la obediencia debida puesta en práctica en estos días cruciales para el alperovichismo. Sin embargo, quien acumuló más puntaje en el ranking de la ortodoxia progubernamental es el ex vicegobernador de Julio Miranda y hoy legislador Sisto Terán, redactor oficioso de cláusulas clave y coracero de Alperovich en las escaramuzas internas del oficialismo. De resultas de la discusión en la casa del gobernador, se endurecieron insólitamente las condiciones abrir el juicio político al jefe del Poder Ejecutivo. Con mayores trabas
Si antes resultaba asaz problemático destituir al gobernador, en el futuro será absolutamente imposible. Alperovich y Terán -entonces legisladores- escarmentaron con los padecimientos de Antonio Bussi, quien en 1998 fue apartado temporariamente de su cargo, mientras se le sustanciaba el proceso. Con la receta que impondrá el oficialismo, el gobernador se curó en sano: nunca será suspendido. Los disciplinados convencionales alperovichistas liquidarán así una disposición que contenían las constituciones provinciales de 1884, 1907 y 1990 y que el peronismo ortodoxo no eliminó en la carta magna de 1949. Es cierto que la cláusula beneficiará ahora a Fernando Juri, pero las proyecciones sugieren que no volverá a ocupar ese puesto. Y, como si esto fuera poco, para que pueda echar al gobernador el Tribunal de la Legislatura necesitará sumar 28 votos -los tres cuartos de 40 miembros-. Cuando la Cámara se componga de 49 legisladores en 2007, el techo se elevará a 37 votos. El cerrojo es perfecto. Nadie tendrá chance de apelar a un mecanismo constitucional que en Estados Unidos le costó la presidencia a Richard Nixon en Estados Unidos en 1972. A los jueces de la Corte Suprema de Justicia les aguarda un porvenir incierto: están en un escalón abajo en materia de protección. Ellos, en efecto, podrán ser destituidos con 19 votos en la Legislatura de hoy, y con 25 en la ampliada de 2007. Debido a la extrema dependencia política que exhiben los legisladores actuales respecto de la Casa de Gobierno, no es difícil imaginar que su situación se volverá inestable a partir de la promulgación de la nueva constitución. El círculo se cierra con la institución de un Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) que organizará discrecionalmente el Poder Ejecutivo. Tras un maquillaje modernizador, se le extiende un cheque en blanco para que acomode los pliegos de jueces a su conveniencia. El puntapié inicial del plan de remodelación de la judicatura se dio con la disolución del CAM que rigió entre 1991 y 2003, y que siguió luego con la creación de una cámara única de apelaciones en el fuero penal. La independencia de la justicia peligra cuando el poder político no reconoce límites a sus ambiciones. La legitimidad del voto no habilita para acometer el desguace de las instituciones. La acumulación de energías políticas se maximiza con la reelección consecutiva por dos períodos. El veto a la reelección inmediata había sido respetado en la Constitución peronista de 1949, en sintonía con su precedente de 1907. Siempre se pensó que era el freno para la repetición de la experiencia autoritaria del rosismo. En épocas contemporáneas, el juarismo y la sujeción de Salta a la hegemonía de los Romero justificaron las prevenciones de quienes hallan razonables los impedimentos a las gobernaciones continuadas.
Acercamientos y desconfianzas
Alperovich hace caso omiso de ello y ya lanzó su candidatura a gobernador para 2007. Hace gala de su compenetración con el mensaje y con el estilo político del presidente Kirchner. El acto del viernes, en Central Córdoba, ratificó esa certeza. La primera dama Beatriz Rojkés de Alperovich no ahorró loas al santacruceño, ante legisladores y funcionarios del gobierno federal. El diputado Gerónimo Vargas Aignasse no se cansa de resaltar que Compromiso K es un espacio político abierto a peronistas y a otros sectores que comulgan con el proyecto de Kirchner. La Plaza de Mayo será una prueba de fuego para los kirchneristas tucumanos, con Alperovich a la cabeza, ya que deberán acreditar su solidaridad militante con la puesta en marcha del operativo reeleccionista. Con ironía, esos políticos advertían que los simpatizantes del vicegobernador hicieron circular volantes con la consigna de Kirchner presidente, Juri gobernador, en el acto de Central Córdoba. Tuvieron una fría acogida en la crema y nata de los kirchneristas extraños a Tucumán. Dicen que desconfían de sus contactos con el neuquino Jorge Sobisch -acérrimo rival del Presidente- y de sus aproximaciones a Scioli.
En el jurismo no cejarán las maniobras de instalación de la hipotética postulación de Juri por la gobernación, porque es creciente la desconfianza con Alperovich. Terán y José Alberto Cúneo Vergés -resentido por su desplazamiento de la comisión de Hacienda y Presupuesto- trabajan sin pausa para erosionar su base de sustentación política en la Cámara. Muchos legisladores que antes se identificaban con él, se han convertido en auténticos cuentapropistas de la política. El desarrollo de la asamblea reformadora así lo atestigua con claridad.
Los avatares de la pelea interna entre el gobernador y el vicegobernador no disipan los rumores de agitación política en torno del cierre de la convención reformadora. Se habla de probables movilizaciones de grupos antagónicos al alperovichismo y de otros que avalan los planes de la Casa de Gobierno. Dentro de los primeros se discute si es más eficaz la acción directa en la calle o la de clarificación de la opinión pública por otros recursos adaptados a la práctica democrática imperante en la provincia. Mañana y el martes serán jornadas clave para la política tucumana.
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