21 Mayo 2006 Seguir en 
CONCEPCION.- La irrupción sorpresiva de un automovilista en aparente estado de ebriedad que, en alocada carrera, chocó el costado de dos autos e intentó huir con su rodado destrozado por los impactos, generó tensión y provocó un escándalo el viernes a la noche entre los vecinos de la calle Haimes al 1.800 de esta ciudad.
El accidente ocurrió cerca de las 22 y pudo haber terminado en una tragedia. Culminó con el arresto del conductor de un Renault 9 y de su acompañante, ambos empleados judiciales. Los acusados, de acuerdo con la versión oficial, recuperaron la libertad ayer.
Según confiaron varias fuentes de la comisaría de Concepción, los hombres retornaban de una fiesta de cumpleaños que compartieron con sus compañeros de trabajo de los tribunales del Centro Judicial de Concepción.
Testimonios
"Estábamos con mi familia y con otra gente en una reunión cuando, de repente, escuchamos el chirrido de las ruedas de un vehículo. Enseguida se produjeron dos reventones, que fueron seguidos por otro ruido que se alejaba. Se trataba de un auto que había rozado a un Fiat Duna y había chocado el costado trasero de un Peugeot 504", comentó el vecino Ramón Flores.
El Renault 9, luego de los sucesivos impactos, avanzó unos 80 metros, con su lateral derecho destrozado y la rueda dislocada.
Por el accidente, el Fiat, cuyo propietario no fue identificado, perdió un espejo retrovisor, mientras que el Peugeot, que pertenece a la docente María Valetti, terminó con importantes daños en el sector derecho.
Un grupo de Bomberos Voluntarios, que habían advertido antes el desplazamiento peligroso del automovilista que conducía el Renault, lograron interceptar el vehículo cuando su chofer trataba de continuar con su alocada carrera.
"Del auto descendieron dos hombres en aparente estado de ebriedad, que querían alejarse del lugar rápidamente. Como nos dimos cuenta del estado en que se encontraban, todos los vecinos y los bomberos lo impedimos", expresó Flores.
"El hecho no terminó en tragedia por una cuestión providencial. Esa gente fue muy irresponsable en salir alcoholizada por la calle poniendo en riesgo su vida y la de vecinos", apuntó doña Teresa Maidana, otra de las vecinas que presenció el insólito accidente.
Flores, por su parte, agregó: "vivimos un momento de mucha tensión y de espanto porque, en principio, se pensó que habían llevado por delante a alguna persona. Afortunadamente, eso no sucedió, pero pudo haber pasado".
Una cachetada
El accidente derivó en un escándalo. La propietaria del Peugeot, después de comprobar el estado en el que había quedado su vehículo, se abalanzó sobre el conductor del Renault 9.
Varios testigos coincidieron en señalar que llegó a aplicarle una cachetada, pero las cosas no pasaron a mayores por la rápida intervención de los vecinos. Luego del percance llegó la Policía y también varios empleados judiciales que habrían estado en la misma fiesta.
Los uniformados, después de calmar los ánimos de los vecinos, además de aprehender a los dos automovilistas, comenzaron a realizar las pericias correspondientes.
Tanto Flores como Maidana consideraron lamentable también la actitud de los compañeros de los arrestados, que, arrogándose cargos de fiscales e incluso de jueces, habrían tratado de persuadir a los policías de que los liberaran rápidamente.
Pero el oficial ayudante José Luis Luna, a cargo de las actuaciones, permaneció firme y ordenó el inmediato traslado de los detenidos hasta la comisaría local por infracción a la ley que prohíbe conducir en estado de ebriedad.
El escándalo protagonizado por los supuestos empleados judiciales fue tan importante que el fiscal de turno, Edgardo Sánchez, enterado de lo que había ocurrido, ordenó la instrucción de un sumario por los daños materiales que provocó el hecho. (C)
El accidente ocurrió cerca de las 22 y pudo haber terminado en una tragedia. Culminó con el arresto del conductor de un Renault 9 y de su acompañante, ambos empleados judiciales. Los acusados, de acuerdo con la versión oficial, recuperaron la libertad ayer.
Según confiaron varias fuentes de la comisaría de Concepción, los hombres retornaban de una fiesta de cumpleaños que compartieron con sus compañeros de trabajo de los tribunales del Centro Judicial de Concepción.
Testimonios
"Estábamos con mi familia y con otra gente en una reunión cuando, de repente, escuchamos el chirrido de las ruedas de un vehículo. Enseguida se produjeron dos reventones, que fueron seguidos por otro ruido que se alejaba. Se trataba de un auto que había rozado a un Fiat Duna y había chocado el costado trasero de un Peugeot 504", comentó el vecino Ramón Flores.
El Renault 9, luego de los sucesivos impactos, avanzó unos 80 metros, con su lateral derecho destrozado y la rueda dislocada.
Por el accidente, el Fiat, cuyo propietario no fue identificado, perdió un espejo retrovisor, mientras que el Peugeot, que pertenece a la docente María Valetti, terminó con importantes daños en el sector derecho.
Un grupo de Bomberos Voluntarios, que habían advertido antes el desplazamiento peligroso del automovilista que conducía el Renault, lograron interceptar el vehículo cuando su chofer trataba de continuar con su alocada carrera.
"Del auto descendieron dos hombres en aparente estado de ebriedad, que querían alejarse del lugar rápidamente. Como nos dimos cuenta del estado en que se encontraban, todos los vecinos y los bomberos lo impedimos", expresó Flores.
"El hecho no terminó en tragedia por una cuestión providencial. Esa gente fue muy irresponsable en salir alcoholizada por la calle poniendo en riesgo su vida y la de vecinos", apuntó doña Teresa Maidana, otra de las vecinas que presenció el insólito accidente.
Flores, por su parte, agregó: "vivimos un momento de mucha tensión y de espanto porque, en principio, se pensó que habían llevado por delante a alguna persona. Afortunadamente, eso no sucedió, pero pudo haber pasado".
Una cachetada
El accidente derivó en un escándalo. La propietaria del Peugeot, después de comprobar el estado en el que había quedado su vehículo, se abalanzó sobre el conductor del Renault 9.
Varios testigos coincidieron en señalar que llegó a aplicarle una cachetada, pero las cosas no pasaron a mayores por la rápida intervención de los vecinos. Luego del percance llegó la Policía y también varios empleados judiciales que habrían estado en la misma fiesta.
Los uniformados, después de calmar los ánimos de los vecinos, además de aprehender a los dos automovilistas, comenzaron a realizar las pericias correspondientes.
Tanto Flores como Maidana consideraron lamentable también la actitud de los compañeros de los arrestados, que, arrogándose cargos de fiscales e incluso de jueces, habrían tratado de persuadir a los policías de que los liberaran rápidamente.
Pero el oficial ayudante José Luis Luna, a cargo de las actuaciones, permaneció firme y ordenó el inmediato traslado de los detenidos hasta la comisaría local por infracción a la ley que prohíbe conducir en estado de ebriedad.
El escándalo protagonizado por los supuestos empleados judiciales fue tan importante que el fiscal de turno, Edgardo Sánchez, enterado de lo que había ocurrido, ordenó la instrucción de un sumario por los daños materiales que provocó el hecho. (C)







