20 Mayo 2006 Seguir en 
Un preso del penal de Villa Urquiza inició hace cuatro días una huelga de hambre y se cosió la boca para que lo dejen en libertad puesto que, según sus dichos, se encuentra detenido hace más de dos años sin que su causa haya sido elevada a juicio. La versión fue desmentida por personal del Servicio Penitenciario y por fuentes de la Justicia, que advirtieron que el recluso tiene más de un proceso abierto.
“Estoy preso hace dos años y 20 días por un crimen que no cometí”, fueron las únicas palabras que pronunció con mucha dificultad Ariel Aníbal Pérez, que se ligó la boca con tres puntos en los labios. La presencia del recluso causó un revuelo en Tribunales. Mientras familiares y vecinos protegían su andar por las galerías del ex Comando, los curiosos no salían de su asombro cuando descubrían el daño que se había autoinfligido.
Pérez prestó declaración en el juzgado de Instrucción III, a cargo de Juan Francisco Pisa. Allí, asistido por un defensor oficial, relató los motivos por los que realiza su protesta.
Una vez finalizada su exposición, los familiares del recluso contrataron los servicios de un profesional que en las próximas horas presentará un escrito, para intentar que la Justicia le otorgue la libertad. Fuentes del Servicio Penintenciario de la provincia aseguraron que Pérez ingresó al penal en noviembre de 2004, tras haber quedado imputado en una causa de tentativa de robo y lesiones y, de esa manera se desmintió la versión del recluso.
Por otra parte, fuentes tribunalicias confirmaron que el preso está acusado en una causa de robo agravado de mayor 2003 y por otra similar, aunque sin precisar la fecha. Los casos son investigados por los fiscales Carlos Albaca y María de las Mercedes Carrizo.
“Estoy preso hace dos años y 20 días por un crimen que no cometí”, fueron las únicas palabras que pronunció con mucha dificultad Ariel Aníbal Pérez, que se ligó la boca con tres puntos en los labios. La presencia del recluso causó un revuelo en Tribunales. Mientras familiares y vecinos protegían su andar por las galerías del ex Comando, los curiosos no salían de su asombro cuando descubrían el daño que se había autoinfligido.
Pérez prestó declaración en el juzgado de Instrucción III, a cargo de Juan Francisco Pisa. Allí, asistido por un defensor oficial, relató los motivos por los que realiza su protesta.
Una vez finalizada su exposición, los familiares del recluso contrataron los servicios de un profesional que en las próximas horas presentará un escrito, para intentar que la Justicia le otorgue la libertad. Fuentes del Servicio Penintenciario de la provincia aseguraron que Pérez ingresó al penal en noviembre de 2004, tras haber quedado imputado en una causa de tentativa de robo y lesiones y, de esa manera se desmintió la versión del recluso.
Por otra parte, fuentes tribunalicias confirmaron que el preso está acusado en una causa de robo agravado de mayor 2003 y por otra similar, aunque sin precisar la fecha. Los casos son investigados por los fiscales Carlos Albaca y María de las Mercedes Carrizo.







