Con modelo chileno

Por Angel Anaya.

20 Mayo 2006
BUENOS AIRES.- El ministro político, Aníbal Fernández, ha confirmado el reciente anticipo del panorama sobre el armado de una concertación electoral a la chilena, a propósito de la reunión del 25 en la Plaza de Mayo. “Hace falta -dijo- un concierto de fuerzas para salir adelante y convocar a los mejores hombres que piensan lo mismo”, además de calificar la experiencia de la Alianza de “estropicio”. El ministro, forzado por la generalizada certeza de que el acto no es una ingenua celebración patriótica de la histórica Primera Junta, adelantó una parte de la estrategia que se iniciará el jueves y que constituye el eje de la política gubernamental. Unas horas antes de ese virtual anuncio, la asistencia de Roberto Lavagna a la asamblea anual de antiguos alumnos de la escuela de negocios de la Universidad Austral, convocó a 1.300 asistentes para escuchar y tratar de dialogar con  el ex ministro de Economía. En esta ocasión, el invitado fundamental amplió sus recientes conceptos sobre la realidad del país, dejando en el auditorio una visión bastante más orientadora que sus ocasionales declaraciones precedentes. Lavagna transita el momento político caminando por las dos grandes orillas sin detenerse en ninguna de ellas, ni renunciar a sus puntos de vista sobre la realidad nacional. No sólo la económica, pues llegó a expresar que muy poco debe esperarse si no se recupera la estabilidad institucional y de los contratos. “La mejor política económica -sostuvo- se derrumba si no se asienta sobre una firme y progresiva reconstrucción y desarrollo de las instituciones, los contratos y las reglas, con leyes transparentes y de aplicación uniforme”, un punto clave de la situación  nacional.

 Eludiendo el ruido
El virtual mensaje de Lavagna a quienes esperan de él una decisión electoral incluyó otro aspecto definitorio para buenos entendedores: el de la política regional. Si Uruguay abandona el Mercosur -expresó- como socio pleno y se suma Venezuela, el organismo regional perdería calidad democrática y como economía de mercado. La forma con que el ex ministro ha comenzado a navegar por la política real resulta exasperante para tantos impacientes como los que agitan la escena argentina y esperan verlo enfrentado al kirchnerismo postulándose como rival en las urnas. Nada de eso hará el ex ministro que logró salvar su imagen de la crisis exterminadora; a lo sumo, esperará que lo hagan otros y no sumarse a la guerrilla sucia y desconcertante con que se insinúa el tiempo electoral. Está listo, sí, para aparecer, como en este caso, cada vez que lo convoquen y siempre que no sea el periodismo que indaga sin eufemismos sobre su eventual candidatura. “¿Qué importan quienes lo auspician? Lo importante es que pueda ser él”, comentó no hace mucho la senadora Hilda Duhalde. (De nuestra Sucursal)



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