La Cineteca apostó por los clásicos y los vanguardistas

En el Círculo de la Prensa, la sala exhibió realizaciones que se exhibían por primera vez en Tucumán, como las producciones de Einsestein y de Bergman.

“LA FLAUTA MAGICA”. En un domingo la vieron 1.000 espectadores.(ARCHIVO LA GACETA) “LA FLAUTA MAGICA”. En un domingo la vieron 1.000 espectadores.(ARCHIVO LA GACETA)
21 Mayo 2006
La Cineteca se inauguró el 30 de mayo de 1974 en el Círculo de la Prensa, con una programación que se ocupaba de los grandes clásicos del género. En general eran filmes que no se conocían en la provincia: no eran películas comerciales y tampoco tenían ningún tipo de circulación. Por si quedaran dudas de sus objetivos, el estreno se hizo con "La madre", del director ruso Alexander Pudovkin (basado en un cuento de Máximo Gorki), pasada en 16 mm. Un año después, la sala ubicada en Mendoza 240 pudo alcanzar las 280 butacas, se adquirieron nuevos proyectores y se pasó a transmitir en 35 mm.
Desde 1974 hasta 1987, la Cineteca funcionó como un reducto de cine arte: en su sala, los tucumanos pudieron conocer las obras de directores como Serguei Einsestein, Ingmar Bergman, Charles Chaplin, Carlos Saura, Werner Herzog, Andrzej Wajda y un importante número de filmes checos y húngaros. Y si bien no se hacían debates allí mismo, en rigor, estos tenían lugar casi siempre en el bar La Cosechera, que también integraba el circuito de la Cineteca.
Dos de sus fundadores, Alfredo Jorrat y Juan Viejobueno, recordaron que la creación de la Cineteca "surgió de una vaquita" que realizó un grupo de amigos, entre los que se encontraban Santiago Di Lullo, Luis Acosta, Jorge Cortigiani, Raúl Jorrat y Héctor Caldelari.
"Había mucho interés en ver determinadas películas, por eso podíamos mantener una programación con películas que alquilábamos a la Cinemateca Argentina; teníamos un público definido, que siempre asistía. Económicamente, nos iba muy bien, por eso pudimos invertir y ampliar la sala", afirma Jorrat.
Destacó también que en 1978 se proyectó "La flauta mágica" , de Ingmar Bergman, que llegó a reunir un domingo, en cuatro funciones, a alrededor de 1.000 espectadores. "Es verdad que en esa época, el Plaza podía llegar a albergar hasta 2.300 personas. Hoy no se junta esa gente, salvo casos muy excepcionales", añade con cierta nostalgia. Tan buenos fueron los ingresos que, con ellos, Jorrat y Viejobueno pudieron abrir otras dos salas: Candilejas (en 1976, ubicada entonces en el ex cine Moderno, en 9 de Julio primera cuadra) y Casablanca (en 1979, en Crisóstomo Alvarez al 400).
El funcionamiento de la Cineteca no tuvo interrupciones, excepto cuando explotó una bomba en 1975, en los llamados años de plomo. Fue cuando estaba en cartelera la película "Salud golondrinas", un símbolo del cine checo. Luego de las refacciones, se reabrió y continuó su funcionamiento sin problemas.

El nuevo cine argentino ya tiene su espacio en la sala Hynes O?Connor
La Dirección de Medios Audiovisuales ha apostado por el Ciclo de Nuevo Cine Argentino, además de respaldar las iniciativas del resto de los cineclubes. "Muchos filmes argentinos ni siquiera se estrenan en la provincia", dijo Rafael Vázquez. "El cineclub es un espacio de formación de nuevos públicos y cada uno tiene su personalidad y modalidad", explicó. "Si bien la idea de un cineclub tiene que ver con la formación de un espectador más participativo y comprometido, el hecho de proyectar materiales audiovisuales diferentes ya es innovador: muestras paralelas, ciclos y cineclubes, de alguna manera se asemejan. Se trata de de exhibir filmes diferentes para públicos diferenciados y ávidos de participar", sostuvo.