Una movida vinculada a lo alternativo, al arte y al debate

Con programaciones especiales, distintas entidades pretenden conquistar un nuevo público. En la provincia, los orígenes de los cineclubes se remontan a los años 60.

EN UN PUB. Dentro del ciclo “Popurri”, el grupo La Vangar proyectó “Cinema Paradiso”, y esta noche exhibirá “Diarios de motocicleta”.(LA GACETA / Analía Jaramillo) EN UN PUB. Dentro del ciclo “Popurri”, el grupo La Vangar proyectó “Cinema Paradiso”, y esta noche exhibirá “Diarios de motocicleta”.(LA GACETA / Analía Jaramillo)
21 Mayo 2006
El cineclub se asocia frecuentemente con el cine arte, pero en rigor, aunque no esté desvinculado de aquel, se relaciona más con el tipo de producciones no comerciales y que, principalmente, fomenta el debate.
En esta ciudad los primeros cineclubes se crearon en los años 60, y no son pocos los que piensan que la Cineteca cumplió esa función a lo largo de sus 14 años de vida. Hoy, con estas características, están funcionando permanentemente La Linterna Mágica, la Dirección de Medios Audiovisuales de la Provincia y el Henri Langlois, aunque, cada tanto, se organizan ciclos en las facultades de Derecho y de Filosofía y Letras, en la misma Caja Popular de Ahorros, y en varios pubs, como "Dejá Vu", organizado por el cineclub La Vangar. En algunas ciudades del interior, como Tafí Viejo, también se realizan funciones de cine debate aunque no tienen regularidad. Tal es el caso del Cinema caffé que organiza la Sociedad Dante Alighieri de esa ciudad. La tradición de los cineclubes se confunde con la de los numerosos ciclos que personalidades, instituciones o pubs organizaron en diferentes momentos, pero sin que llegaran a constituirse como entidades con un funcionamiento regular y constante.
"Creo que el cine club existe cuando se organiza en función de una programación que fomenta el debate. Y cuando se trata de acercar a la gente propuestas no convencionales, no comerciales", opinó el director de Medios Audiovisuales, Rafael Vázquez. "Me parece que ya puede hablarse de una movida en torno a estas propuestas", agregó.
Por su parte, los conductores del Cineclub Universitario La Linterna Mágica afirmaron que proponen, como meta, la reflexión fecunda sobre las obras que ha producido el cine, que es el arte contemporáneo por excelencia y el de mayores alcances sociales por su difusión y universalización. "Nuestro propósito es difundir el cine arte", señalaron Gaspar Risco Fernández y Lalo Ruiz Pesce.
Jorge Wyngaard, que tuvo una intervención activa en la creación de distintos cine clubs en esta ciudad, recuerda que a mediados de los años 50, "empezamos a leer los libros de George Sadoul que recién llegaban. Y entonces quisimos ver las películas que él describía e investigaba, y aprovechamos que la cinemateca de la Alianza Francesa era muy buena, y nos prestaba el material. Hasta entonces varios de nosotros concurríamos a un ciclo que Guido Parpagnoli tenía en la sala del 25 de Mayo. En general, se consideraba al cine sólo como entretenimiento". "Los primeros directores que nos interesaron fueron George Méliès y René Clair... teníamos la pedantería de los adolescentes, y no advertíamos que en Hollywood también había cosas buenas, como "El ciudadano", de Orson Welles.
Durante muchos años, y con algunas interrupciones, Wyngaard codirigió con Rogelio Parolo un cineclub que funcionó, entre otros espacios, en el colegio Gymnasium. Parolo, incluso, llevó sus reflexiones en un ciclo que presentaba en la televisión. Durante los años 70, otro precursor de la actividad fue Remo Safarsi, que aunque nunca organizó un cineclub como una razón social, sí lo hacía con una serie de ciclos que planteó en la Alianza Francesa y en la Biblioteca Alberdi, entre otros espacios. Safarsi no se contentaba con proyectar los filmes, sino que gustaba del debate e invitaba a algunos entendidos a opinar al concluir el filme.

Buscan crear un circuito diferente
"Lo que buscamos es generar un circuito alternativo para las películas, lo que incluye también realizaciones comerciales que aquí ni siquiera se estrenaron". Con ese objetivo, estudiantes de la Escuela de Cine, Video y Televisión crearon hace una semana el cineclub Henri Langlois, donde ayer se proyectó la segunda función.
"Creemos que existe una verdadera fascinación en ir a la sala y ver los filmes en pantalla grande, que no es lo mismo que un televisor", afirmaron.
La particularidad de este cineclub es su organización a través de ciclos temáticos: Cine y Vampiros, Cine en Oriente, Cine y Animación, Cine y Documental, Cine y Estética Neorrealista, Cine y Sexo, Cine y Humor y Cine y Avant-garde, están contemplados en la programación de todo el año, hasta enero próximo.
"El proyecto incluye la realización de debates, pero no al término de cada proyección, sino a la conclusión de algunos de los ciclos", le contaron a LA GACETA Paola Nucci, Federico Delpero Béjar, Carlos Vilaró Nada y Ana Daneri, entre otros.
Los estudiantes contaron que, en los planes, también se halla la posibilidad de que se difundan los trabajos que se hacen en la escuela. Durante una primera etapa, el cine club funcionará en la sala Hynes O?Connor (San Martín 251), todos los sábados a las 21, aunque posteriormente, lo haría en el nuevo anfiteatro que se inauguró en la escuela, en avenida Aconquija al 800.
Destacados directores (algunos de culto, ciertamente) serán los protagonistas de los ciclos, como Paul Morrissey, Werner Herzog, Abbas Kiarostami, Robert Bresson, Pier Paolo Pasolini, Bigas Luna y Alejandro Jodorowsky, entre muchos otros. Y no faltarán los argentinos como Leonardo Favio y Armando Bo.
En julio se hará una retrospectiva del tucumano Bernardo Vides Almonacid, en el ciclo Cine y Animación.