19 Mayo 2006 Seguir en 
Paula tenía 17 años y estaba embarazada de un poco más de ocho meses. Todos los días se paseaba orgullosa, acariciándose la pancita por el barrio El Parque, adonde vivía con sus padres Norberto Quiroga y Marcela Pérez.
Estaba ansiosa por dar a luz. Todas las siestas dormía con su mamá, y le pedía que le pusiera la mano sobre su vientre para que percibiera cómo se movía el bebé. Pese a ser una de las tantas adolescentes que quedan embarazadas, ella quería ser madre y soñaba con ello. Y, como el médico le había dicho que iba a dar a luz a un varón, ya le había elegido el nombre. “Mamá: se llamará Daniel Tomás, y preparate para recibir a tu nietito... Me dieron fecha para el 12 de junio”.
Ayer a la tarde, Paula fue a visitar a su tía Gloria Frías, que vive en Alfredo Palacios 285, a la vuelta de su casa, ubicada en Cuba al 1.300. Mientras su primo hermano, José Miguel Frías -agente de policía de 29 años- se estaba bañando, Paula conversaba con su tía.
Sin medir las consecuencias, comenzó a manipular el arma reglamentaria de su primo, calibre 9 mm, y se le escapó un tiro mortal. El hecho ocurrió a las 19. “Me avisaron y vine corriendo. Vino el servicio de emergencia de Ecco, pero fue tarde. Cuando llegó el médico revisó a mi hija y me dijo: ‘ya no tiene parámetros’ (signos vitales), no podemos hacer nada’. Yo les grité: ¿qué hacen parados? ¡al menos sálvenlo al bebé! Me sacaron, le hicieron la cesárea, retiraron al bebé con vida y se lo llevaron a un sanatorio. Dicen que está bien...”, narró entre sollozos la mamá de Paula a LA GACETA, frente al lugar donde ocurrió la tragedia. Un tío de la víctima se acercó furioso y retiró a la mujer.
Conmocionados
Mientras tanto, en el domicilio de los Frías, el médico de la Policía Héctor Sánchez y la Policía Científica realizaban pericias en el cadáver. Comenzaron a llegar los vecinos llorando y de inmediato se congregó una multitud en los alrededores. Todos esperaron, bajo la fina llovizna, hasta que el cuerpo fue retirado de la vivienda para trasladarlo a la Morgue Judicial, donde le realizarán la autopsia.
Lo narrado por la madre de Paula fue corroborado minutos después a LA GACETA por el jefe de la Regional Capital, comisario general Jesús Gómez, que supervisó el operativo, del que también participó personal de la seccional 11a. “El tiro que se le escapó a la joven fue mortal; le impactó en la cabeza. El equipo médico pudo salvar al niño”, finalizó Gómez.
Media hora después de ocurrida la tragedia, a las 19.30, el bebé de Paula llegó al Senyp (Servicio de Neonatología y Pediatría). Un familiar que acompañó a los emergentólogos, en la desesperación, rompió un vidrio de la puerta de la guardia. “El bebé llegó bien, reanimado. Le habían realizado todas las maniobras adecuadas que requiere un recién nacido. Está en Neonatología”, informó a nuestro diario Tomás Fiori Bimbi, director médico del Senyp.
La jefa de turno del servicio, Cemira Neme, le permitió a LA GACETA ver al bebé. “Le pusieron Jesús Daniel Tomás, pesa 2,740 kg y por los resultados del examen físico realizado, sabemos que el bebé tiene entre 37,5 y 38 semanas de gestación; es decir que le quedaban dos semanas más para terminar su maduración. Está bien, con asistencia respiratoria”, explicó la neonatóloga.
Jesús es un bebé hermoso, de tez blanca que evoluciona bien y, dentro de unas horas, podrían retirarle el respirador artificial.
Estaba ansiosa por dar a luz. Todas las siestas dormía con su mamá, y le pedía que le pusiera la mano sobre su vientre para que percibiera cómo se movía el bebé. Pese a ser una de las tantas adolescentes que quedan embarazadas, ella quería ser madre y soñaba con ello. Y, como el médico le había dicho que iba a dar a luz a un varón, ya le había elegido el nombre. “Mamá: se llamará Daniel Tomás, y preparate para recibir a tu nietito... Me dieron fecha para el 12 de junio”.
Ayer a la tarde, Paula fue a visitar a su tía Gloria Frías, que vive en Alfredo Palacios 285, a la vuelta de su casa, ubicada en Cuba al 1.300. Mientras su primo hermano, José Miguel Frías -agente de policía de 29 años- se estaba bañando, Paula conversaba con su tía.
Sin medir las consecuencias, comenzó a manipular el arma reglamentaria de su primo, calibre 9 mm, y se le escapó un tiro mortal. El hecho ocurrió a las 19. “Me avisaron y vine corriendo. Vino el servicio de emergencia de Ecco, pero fue tarde. Cuando llegó el médico revisó a mi hija y me dijo: ‘ya no tiene parámetros’ (signos vitales), no podemos hacer nada’. Yo les grité: ¿qué hacen parados? ¡al menos sálvenlo al bebé! Me sacaron, le hicieron la cesárea, retiraron al bebé con vida y se lo llevaron a un sanatorio. Dicen que está bien...”, narró entre sollozos la mamá de Paula a LA GACETA, frente al lugar donde ocurrió la tragedia. Un tío de la víctima se acercó furioso y retiró a la mujer.
Conmocionados
Mientras tanto, en el domicilio de los Frías, el médico de la Policía Héctor Sánchez y la Policía Científica realizaban pericias en el cadáver. Comenzaron a llegar los vecinos llorando y de inmediato se congregó una multitud en los alrededores. Todos esperaron, bajo la fina llovizna, hasta que el cuerpo fue retirado de la vivienda para trasladarlo a la Morgue Judicial, donde le realizarán la autopsia.
Lo narrado por la madre de Paula fue corroborado minutos después a LA GACETA por el jefe de la Regional Capital, comisario general Jesús Gómez, que supervisó el operativo, del que también participó personal de la seccional 11a. “El tiro que se le escapó a la joven fue mortal; le impactó en la cabeza. El equipo médico pudo salvar al niño”, finalizó Gómez.
El nene se encuentra en Neonatología
Media hora después de ocurrida la tragedia, a las 19.30, el bebé de Paula llegó al Senyp (Servicio de Neonatología y Pediatría). Un familiar que acompañó a los emergentólogos, en la desesperación, rompió un vidrio de la puerta de la guardia. “El bebé llegó bien, reanimado. Le habían realizado todas las maniobras adecuadas que requiere un recién nacido. Está en Neonatología”, informó a nuestro diario Tomás Fiori Bimbi, director médico del Senyp.
La jefa de turno del servicio, Cemira Neme, le permitió a LA GACETA ver al bebé. “Le pusieron Jesús Daniel Tomás, pesa 2,740 kg y por los resultados del examen físico realizado, sabemos que el bebé tiene entre 37,5 y 38 semanas de gestación; es decir que le quedaban dos semanas más para terminar su maduración. Está bien, con asistencia respiratoria”, explicó la neonatóloga.
Jesús es un bebé hermoso, de tez blanca que evoluciona bien y, dentro de unas horas, podrían retirarle el respirador artificial.







