Desbarataron una red de distribución de droga

Una vivienda del barrio Echeverría fue allanada por un grupo de investigadores luego de las denuncias que habían hecho varios vecinos.

PRUEBAS. Sobre una mesa, los policías pusieron la droga, el arma, los teléfonos celulares y el dinero. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
PRUEBAS. Sobre una mesa, los policías pusieron la droga, el arma, los teléfonos celulares y el dinero. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
19 Mayo 2006
Una mujer y su hijo, quienes encabezarían una banda de distribuidores de droga en la zona oeste de la capital, fueron detenidos ayer a la tarde durante un allanamiento ordenado por la Justicia. Ambos sospechosos fueron arrestados por los investigadores, que además secuestraron marihuana y cocaína, tres teléfonos celulares, una pistola, y dinero que habría sido obtenido con la comercialización de los estupefacientes.
Desde hace meses, una comisión policial de la Dirección General de Drogas Peligrosas de la Policía provincial, integrada por los oficiales Silvio Luna y Jorge Nacusse, y los suboficiales Pedro Barrios, Walter Molina y Ruth Córdoba, estaban tras los pasos de los sospechosos. Varios vecinos del barrio Echeverría habían denunciado que en un domicilio de la zona se vendía tanto marihuana como cocaína. Los policías, supervisados por los comisarios Mario Rojas y Héctor Fabián Salvatore, habían encontrado a varios compradores, cuyos testimonios fueron cruciales para probar la actividad de los sospechosos, según se informó. Finalmente, ayer, el juez federal no 1, Jorge Parache, otorgó la orden de allanamiento de la casa de los acusados.

Lista para vender

Cuando los policías ingresaron y comenzaron a revisar empezaron a encontrar la droga. Secuestraron gran cantidad de tizas -cocaína compactada-y bolsitas conteniendo la misma droga, que pesaban aproximadamente unos 250 gramos. Pero además hallaron “ladrillitos” de marihuana y picadura de la misma droga, lista para ser vendida, que pesaba unos 300 gramos. Los investigadores, además, mientras en la puerta se arremolinaban los curiosos, hallaron una pistola calibre 22, y unos 2.500 pesos, fraccionados en billetes de 100, de 50, de 20 y de 10. Pero además los policías encontraron gran cantidad de discos plásticos, confeccionados con bolsas, en los cuales se guarda la droga antes de venderlas. Para seguir la investigación, los policías secuestraron tres teléfonos celulares con los cuales, mediante pericias, se podría llegar a establecer con quiénes hablaban los sospechosos y, de esta forma, intentar descubrir quién les proveía la droga.
Los acusados, conocidos como “Porota”, de 58 años, y su hijo, “Gallina”, de 26, quedaron a disposición de la Justicia Federal.