18 Mayo 2006 Seguir en 
A los pies de los caminantes, la peatonal Muñecas primera cuadra esconde una serie de trampas que pueden generar accidentes. Ayer, cerca del mediodía, un transeúnte tropezó con una alcantarilla que está rota y debió ser atendido por un servicio de salud a causa del golpe que se dio. Y quienes transitan habitualmente por la zona reconocen que es común que se produzcan accidentes en el lugar.
A las 11.45, un hombre -su identidad no trascendió- que caminaba de sur a norte por Muñecas primera cuadra tropezó con una rejilla (foto) que estaba fuera de su lugar y cayó al piso. A causa del golpe, se lastimó la cara. Los comerciantes de la zona y otros peatones lo ayudaron a incorporarse y llamaron una ambulancia para que lo atendiera un médico.
“Cosas como esas pasan todos los días. La gente vive tropezando porque en suelo hay especies de trampas que, cuando uno camina, no ve”, aseguró Lucas, un vendedor ambulante.
En un radio de menos de 20 metros uno se encuentra con la base de un cesto de basura que fue arrancado; con una rejilla rota y con una chapa cuyas puntas están hacia arriba.
A todo eso hay que sumar los pozos en el pavimento. “La primera reacción que le genera a uno un tropezón es vergüenza por las risas de los demás y bronca con uno mismo por no fijarse por dónde camina. Pero en esta cuadra hay un montón de cosas en el suelo que son peligrosas. Y siempre pueden ocurrir accidentes graves, como una quebradura”, explicó Lucrecia Acosta, una joven de 26 años que caminaba por el lugar. Roque Aráoz vende flores en esa cuadra. “Siempre hay problemas y quienes más riesgos corren son las personas mayores. Muchas caídas son cómicas, pero algunas pueden ser peligrosas”, reconoció el comerciante.
A las 11.45, un hombre -su identidad no trascendió- que caminaba de sur a norte por Muñecas primera cuadra tropezó con una rejilla (foto) que estaba fuera de su lugar y cayó al piso. A causa del golpe, se lastimó la cara. Los comerciantes de la zona y otros peatones lo ayudaron a incorporarse y llamaron una ambulancia para que lo atendiera un médico.
“Cosas como esas pasan todos los días. La gente vive tropezando porque en suelo hay especies de trampas que, cuando uno camina, no ve”, aseguró Lucas, un vendedor ambulante.
En un radio de menos de 20 metros uno se encuentra con la base de un cesto de basura que fue arrancado; con una rejilla rota y con una chapa cuyas puntas están hacia arriba.
A todo eso hay que sumar los pozos en el pavimento. “La primera reacción que le genera a uno un tropezón es vergüenza por las risas de los demás y bronca con uno mismo por no fijarse por dónde camina. Pero en esta cuadra hay un montón de cosas en el suelo que son peligrosas. Y siempre pueden ocurrir accidentes graves, como una quebradura”, explicó Lucrecia Acosta, una joven de 26 años que caminaba por el lugar. Roque Aráoz vende flores en esa cuadra. “Siempre hay problemas y quienes más riesgos corren son las personas mayores. Muchas caídas son cómicas, pero algunas pueden ser peligrosas”, reconoció el comerciante.







