Sobrevivió a tres balazos y ahora pide que hagan justicia

En setiembre, tres delincuentes lo atacaron y mataron a su padre. El muchacho fue víctima de un atraco en su casa de Villa Luján. Dos de los acusados están presos, pero un tercero quedó en libertad.

“AQUI ESTABA”. Gramajo muestra el acolchado, agujerado por los disparos. Adentro halló un proyectil. LA GACETA / HECTOR PERALTA
“AQUI ESTABA”. Gramajo muestra el acolchado, agujerado por los disparos. Adentro halló un proyectil. LA GACETA / HECTOR PERALTA
15 Mayo 2006
Pasaron casi ocho meses pero todavía se despierta de noche, transpirando. Su casa, que antes permanecía siempre abierta, ahora es una fortaleza. Eduardo Gramajo se salvó de la muerte, a pesar de que tres balazos lo atravesaron el 27 de setiembre del año pasado, pero a su padre, Néstor Samuel, de 76 años, los asesinos no lo perdonaron. "¿Es mucho pedir un poco de justicia por lo que nos pasó?", se pregunta este joven, que llevará por el resto de sus días las marcas de los disparos en el cuerpo y en el alma.
La familia Gramajo se domicilia en Villa Luján, y fue víctima de un asalto por parte de tres hombres que habían estado vigilando la casa. "Sabían que tenía plata porque había comprado una moto de contado. Fue una entregada", relató Eduardo. La noche del ataque, él estaba en cama, enfermo. De pronto vio que ingresaban a su habitación dos hombres armados, uno de los cuales, además, arrastraba a su padre. "No dudaron y empezaron a dispararme", dijo, angustiado, al recordar lo sucedido. Su padre comenzó a luchar con uno de los agresores y logró quitarle el arma y dispararle, pero al mismo tiempo recibió varios balazos que terminaron con su vida. Tras el brutal enfrentamiento, los dos hombres escaparon. "Yo me arrastré hasta la puerta como pude. Ya habían llegado dos amigos míos. En ese momento entró corriendo el otro choro, el que había preparado todo; saltó por encima de mí, se metió en mi pieza y cuando vio que los dos que habían estado con él se habían ido, gritó: ?cuidenló al Mocho (así le dicen a Gramajo)?; después volvió a saltar por arriba de mí y se fue", relató el hombre.

En coma
"Yo estaba casi muerto. Me llevaron al hospital y estaba en coma. Los tipos habían utilizado balas calibre 9 mm con punta hueca. Me perforaron un pulmón. Otra me atravesó el tórax y la tercera me dio en una pierna. En este momento yo no debería estar contando esto. Debería estar bajo tierra", aseguró Gramajo. La Policía detuvo a dos sospechosos, Ramón Quijano, quien fue arrestado en el Centro de Salud -adonde llegó baleado, presuntamente tras el forcejeo con Gramajo padre-, y a Víctor Romero. Ambos aún se encuentran detenidos, con prisión preventiva, acusados por homicidio y por tentativa de homicidio agravado. Pero a Gramajo lo indigna la situación del tercer sospechoso. "Es increíble lo que ocurrió con el tipo que entró a mi casa y me pasó por arriba. Hay testigos, pero así y todo le dieron la libertad", dijo Gramajo. Según el hombre, además, la libertad fue obtenida en forma irregular. "Puso al padre como fiador, que presentó una constancia de la Anses falsificada. El es jubilado y entregó un documento diciendo que cobra $ 6.400; pero averiguamos y descubrimos, con otra boleta, que en realidad cobra $ 428. En la Justicia le creyeron y le dieron la libertad a este tipo", dijo Gramajo. Fuentes judiciales consultadas por LA GACETA reconocieron el error y advirtieron que probablemente esta semana se ordene nuevamente la detención del sospechoso.

Sin secuestro
Pero esa no fue la única crítica de la víctima a la investigación. "El auto en el que se movilizaban está identificado y nunca fue secuestrado. No me llamaron para hacer una prueba de reconocimiento. Tardaron meses en tomarme declaración. No hicieron lugar a un montón de medidas que pedimos", aseveró. "Ahora, lo único que quiero es que se haga el juicio y que se condene a estos tipos. Mataron a mi padre y a mí me dejaron al borde de la muerte. Espero que la Justicia no nos abandone", señaló.


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