14 Mayo 2006 Seguir en 
CONCEPCION.- Entre el 5 y el 9 de junio se sentará ante el tribunal que lo enjuiciará por los homicidios de Marcelo Claudio Pereyra y Carlos Julio Salazar. Carlos Roberto Conti, de 24 años, mantiene en vilo a los guardias de la Unidad Penal 3 de esta ciudad -donde está alojado- porque temen que en cualquier momento intente fugarse.
Por ello, se lo ubicó en un pabellón de máxima seguridad y su custodia es rigurosa. Fue trasladado hasta allí desde el penal de Villa Urquiza a causa de los conflictos que mantenía con otros internos. "Es muy pesado y con él hay que tener un cuidado extremo. Tenemos la sospecha de que en cualquier momento puede intentar fugarse", comentó uno de los guardianes, que contó que que el recluso está dedicado de lleno a fortalecer su musculatura levantando pesas.
Disparos en la nuca
Conti tenía 21 años cuando fue detenido, por ser ser el principal sospechoso de haber asesinado al remisero Pereyra el 25 de febrero de 2004. Con el correr de las semanas, la fiscal Adriana Reinoso Cuello y la Policía llegaron a la conclusión de que el joven también habría sido el autor de la muerte de Salazar, ocurrida el 1 de enero de ese año.
Ambos choferes recibieron un disparo en la nuca con un arma que, según se constataron en las pericias balísticas, pertenecía al padre del acusado. Se pensó además que el joven habría sido el autor de otros homicidios, pero no se encontraron pruebas para imputárselos.
Sin antecedentes
Según la investigación, Conti habría ultimado a los remiseros y luego habría desarmado los autos que conducían. Se piensa que los vendió y habría usado el dinero para adquirir drogas.
El imputado era estudiante universitario e integraba una familia muy respetada de Yerba Buena. El joven no tenía antecedentes penales cuando fue detenido.
El tribunal, que estará constituido por Francisco Ruiz Vargas, Marta Graciela Cavallotti y Miguel Iácono, según trascendió, escuchará por lo menos a 14 testigos en cada una de las cinco jornadas que durará el debate oral. Carlos Conti será defendido por los abogados Walter Ojeda y Luis Acosta, mientras que la familia de Marcelo Claudio Pereyra nombró a Jorge Lobo Aragón como querellante. Como fiscal de cámara se desempeñará Marta Jerez.
Eva Pereyra, madre de uno de los remiseros asesinados, también está preocupada ante la posibilidad de que el homicida se evada. En varias ocasiones concurrió a la cárcel de esta ciudad para asegurarse de que la vigilancia se mantienga rigurosa alrededor de Conti.
Además teme que alguna maniobra legal lo deje sin castigo o que la pena que reciba en el juicio no tenga la severidad que le corresponde.
"Ruego infinitamente que el asesino de mi hijo reciba un castigo ajustado a las leyes que contemplan homicidios crueles. Creo que se está ante una persona muy peligrosa. No voy a descansar hasta que esto se haga ", dijo la mujer. (C)
Por Adriana Reinoso Cuello - Fiscal que investigo el caso
Este caso marcó mi carrera. Comencé a investigarlo a los pocos meses de haber asumido como fiscal. Los indicios que manejábamos desde un principio se fueron afianzando con las pruebas que se encontraron. Empezamos a investigar un caso y después terminamos sospechando que había participado en dos homicidios. En esto fue fundamental la tarea que desarrolló el personal que actuaba bajo las órdenes de Luis Núñez.
En la causa hay elementos suficientes para condenarlo. El más importante, sin lugar a dudas, es que se estableció que utilizó un revólver calibre 32 para ultimar a las dos víctimas. El arma fue entregada por su propio padre y las pericias balísticas determinaron que los disparos con los que provocaron la muerte de ambos remiseros salieron de ella. A pesar de que siempre negó haber cometido ambos crímenes, se comprobó que él utilizó el celular de Pereyra y varias personas desmintieron sus declaraciones.
También debo reconocer que fue un caso atípico. En primer lugar, se investigó un homicidio sin haber hallado el cuerpo de Pereyra y, en plena búsqueda, ubicamos los restos de Salazar, que también habría sido ultimado por él. Además, Conti proviene de una buena familia, con estudios universitario incompletos, de buen pasar económico y de un más que aceptable nivel cultural.
Por ello, se lo ubicó en un pabellón de máxima seguridad y su custodia es rigurosa. Fue trasladado hasta allí desde el penal de Villa Urquiza a causa de los conflictos que mantenía con otros internos. "Es muy pesado y con él hay que tener un cuidado extremo. Tenemos la sospecha de que en cualquier momento puede intentar fugarse", comentó uno de los guardianes, que contó que que el recluso está dedicado de lleno a fortalecer su musculatura levantando pesas.
Disparos en la nuca
Conti tenía 21 años cuando fue detenido, por ser ser el principal sospechoso de haber asesinado al remisero Pereyra el 25 de febrero de 2004. Con el correr de las semanas, la fiscal Adriana Reinoso Cuello y la Policía llegaron a la conclusión de que el joven también habría sido el autor de la muerte de Salazar, ocurrida el 1 de enero de ese año.
Ambos choferes recibieron un disparo en la nuca con un arma que, según se constataron en las pericias balísticas, pertenecía al padre del acusado. Se pensó además que el joven habría sido el autor de otros homicidios, pero no se encontraron pruebas para imputárselos.
Sin antecedentes
Según la investigación, Conti habría ultimado a los remiseros y luego habría desarmado los autos que conducían. Se piensa que los vendió y habría usado el dinero para adquirir drogas.
El imputado era estudiante universitario e integraba una familia muy respetada de Yerba Buena. El joven no tenía antecedentes penales cuando fue detenido.
El tribunal, que estará constituido por Francisco Ruiz Vargas, Marta Graciela Cavallotti y Miguel Iácono, según trascendió, escuchará por lo menos a 14 testigos en cada una de las cinco jornadas que durará el debate oral. Carlos Conti será defendido por los abogados Walter Ojeda y Luis Acosta, mientras que la familia de Marcelo Claudio Pereyra nombró a Jorge Lobo Aragón como querellante. Como fiscal de cámara se desempeñará Marta Jerez.
Eva Pereyra, madre de uno de los remiseros asesinados, también está preocupada ante la posibilidad de que el homicida se evada. En varias ocasiones concurrió a la cárcel de esta ciudad para asegurarse de que la vigilancia se mantienga rigurosa alrededor de Conti.
Además teme que alguna maniobra legal lo deje sin castigo o que la pena que reciba en el juicio no tenga la severidad que le corresponde.
"Ruego infinitamente que el asesino de mi hijo reciba un castigo ajustado a las leyes que contemplan homicidios crueles. Creo que se está ante una persona muy peligrosa. No voy a descansar hasta que esto se haga ", dijo la mujer. (C)
PUNTO DE VISTA
Un caso atípicoPor Adriana Reinoso Cuello - Fiscal que investigo el caso
Este caso marcó mi carrera. Comencé a investigarlo a los pocos meses de haber asumido como fiscal. Los indicios que manejábamos desde un principio se fueron afianzando con las pruebas que se encontraron. Empezamos a investigar un caso y después terminamos sospechando que había participado en dos homicidios. En esto fue fundamental la tarea que desarrolló el personal que actuaba bajo las órdenes de Luis Núñez.
En la causa hay elementos suficientes para condenarlo. El más importante, sin lugar a dudas, es que se estableció que utilizó un revólver calibre 32 para ultimar a las dos víctimas. El arma fue entregada por su propio padre y las pericias balísticas determinaron que los disparos con los que provocaron la muerte de ambos remiseros salieron de ella. A pesar de que siempre negó haber cometido ambos crímenes, se comprobó que él utilizó el celular de Pereyra y varias personas desmintieron sus declaraciones.
También debo reconocer que fue un caso atípico. En primer lugar, se investigó un homicidio sin haber hallado el cuerpo de Pereyra y, en plena búsqueda, ubicamos los restos de Salazar, que también habría sido ultimado por él. Además, Conti proviene de una buena familia, con estudios universitario incompletos, de buen pasar económico y de un más que aceptable nivel cultural.







