Elevarían a juicio oral la causa por el homicidio del juez
El 26 de noviembre de 2004, nueve disparos terminaron con la vida del magistrado, en su casa de Yerba Buena. A un año y cinco meses del asesinato, aún no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los móviles. Ema Gómez y el oficial Darío Pérez son los principales acusados.
28 Abril 2006 Seguir en 
El fiscal Guillermo Herrera pedirá la elevación a juicio oral de la causa por el homicidio del juez de menores Héctor Agustín Aráoz. Según trascendió, Ema Gómez y el oficial Darío Pérez serían imputados por homicidio agravado; mientras que a los policías Rodolfo Domínguez, Raúl Albornoz y Andrés Faversani se les imputará el delito de encubrimiento. El resto de las personas involucradas en la causa (cuatro) resultarían sobreseídas.
El 26 de noviembre de 2004, el magistrado fue encontrado sin vida en su casa de avenida Aconquija al 2.900, en Yerba Buena. Tenía 51 años, estaba separado y era padre de nueve hijos. Le dispararon nueve veces con una pistola nueve milímetros. El caso, inédito en la historia criminal de la provincia (nunca antes se había matado a un juez), conmocionó a la opinión pública. A 1 año y 5 meses de haberse cometido el asesinato, aún no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los móviles del homicidio.
En opinión del fiscal, se trató de un asesinato pasional. Esta hipótesis se afirma en la tormentosa relación que mantenía Aráoz con Gómez, quien aparentemente mantenía en forma paralela una vinculación sentimental con Pérez. Herrera apoyó aún más esta teoría cuando, a través de una pericia balística, la Policía comprobó que los disparos que habían acabado con la vida del magistrado salieron del arma reglamentaria del oficial.
Herrera sostiene además que los homicidas tuvieron varias horas para borrar huellas y desordenar el escenario del crimen. Por su parte, y desde el primer momento, los familiares del juez dijeron que este había sido víctima de la mafia policial. Para controlar la investigación, asumieron el rol de querellantes en la causa, y cuando se realice el juicio podrán acusar a los imputados.
El 26 de noviembre de 2004, el magistrado fue encontrado sin vida en su casa de avenida Aconquija al 2.900, en Yerba Buena. Tenía 51 años, estaba separado y era padre de nueve hijos. Le dispararon nueve veces con una pistola nueve milímetros. El caso, inédito en la historia criminal de la provincia (nunca antes se había matado a un juez), conmocionó a la opinión pública. A 1 año y 5 meses de haberse cometido el asesinato, aún no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los móviles del homicidio.
En opinión del fiscal, se trató de un asesinato pasional. Esta hipótesis se afirma en la tormentosa relación que mantenía Aráoz con Gómez, quien aparentemente mantenía en forma paralela una vinculación sentimental con Pérez. Herrera apoyó aún más esta teoría cuando, a través de una pericia balística, la Policía comprobó que los disparos que habían acabado con la vida del magistrado salieron del arma reglamentaria del oficial.
Herrera sostiene además que los homicidas tuvieron varias horas para borrar huellas y desordenar el escenario del crimen. Por su parte, y desde el primer momento, los familiares del juez dijeron que este había sido víctima de la mafia policial. Para controlar la investigación, asumieron el rol de querellantes en la causa, y cuando se realice el juicio podrán acusar a los imputados.







