17 Abril 2006 Seguir en 
Pasaban las horas y el temor entre los vecinos no cedía. Las llamas que salían por el techo de los galpones y las constantes explosiones, sumadas al intenso calor, provocaron pánico ayer a la madrugada en Banda del Río Salí. Poco después de las 4 un incendio estalló en la esquina de Reconquista y Sargento Cabral, a metros de la ruta 9, donde funciona el centro de lubricantes Capetta. Los daños fueron totales, y se estima que la pérdida económica rondaría los $ 500.000.
"Estábamos todos dormidos cuando sentimos una explosión. No sabíamos qué había pasado hasta que miramos para el taller y vimos que había fuego por todos lados", relató Marcos López, un vecino de la zona. Inmediatamente se llamó a los bomberos, pero poco después los mismos socorristas advirtieron que necesitarían varias dotaciones para controlar el fuego.
Material inflamable
En el local había decenas de tambores con aceite, además de otros materiales altamente inflamables, herramientas y varios vehículos. Todo quedó reducido a chatarra. El fuego se inició, por causas que hasta anoche los peritos no habían podido determinar, en uno de los galpones. Las llamas se extendieron rápidamente y tomaron el otro. Por la magnitud del fuego, a los socorristas les resultó muy complicado controlar la situación. Para evitar un problema mayor, se evacuó a los vecinos y se cortó el tránsito. "Teníamos que entrar con mucho cuidado, porque en cierto momento estaba por derrumbarse el techo, y las paredes comenzaron a agrietarse", dijo José Luis Ponce, uno de los bomberos. "Menos mal que ellos lograron cercar el fuego, ya que teníamos mucho miedo de que se nos quemaran las casas", dijo Gladys Aguirre, mientras miraba el siniestro.
Decenas de vecinos veían cómo se consumía el local, propiedad de Juan Antonio Capetta, quien cuando llegó no podía creer lo que estaba sucediendo y se agarraba la cabeza. Afortunadamente no hubo víctimas.
Los socorristas debieron atacar las llamas desde distintos angulos, pero cada vez que apagaban un foco ígneo, surgía otro, lo que dificultaba su labor. Los dos galpones tenían una dimensión aproximada de 40 metros de largo por 15 de ancho.
En el lugar se realizan reparaciones de vehículos diesel. En el interior estaban estacionados un camión Mercedes Benz 1114, una camioneta Chevrolet Lux doble cabina, un Renault 18 y un Peugeot 504, además de una moto Zanella. Todos quedaron inservibles. Tampoco se salvaron las maquinarias, las computadoras y los documentos que había en el interior. Poco antes de las 9 el fuego fue controlado totalmente y los vecinos regresaron a sus casas.
"Estábamos todos dormidos cuando sentimos una explosión. No sabíamos qué había pasado hasta que miramos para el taller y vimos que había fuego por todos lados", relató Marcos López, un vecino de la zona. Inmediatamente se llamó a los bomberos, pero poco después los mismos socorristas advirtieron que necesitarían varias dotaciones para controlar el fuego.
Material inflamable
En el local había decenas de tambores con aceite, además de otros materiales altamente inflamables, herramientas y varios vehículos. Todo quedó reducido a chatarra. El fuego se inició, por causas que hasta anoche los peritos no habían podido determinar, en uno de los galpones. Las llamas se extendieron rápidamente y tomaron el otro. Por la magnitud del fuego, a los socorristas les resultó muy complicado controlar la situación. Para evitar un problema mayor, se evacuó a los vecinos y se cortó el tránsito. "Teníamos que entrar con mucho cuidado, porque en cierto momento estaba por derrumbarse el techo, y las paredes comenzaron a agrietarse", dijo José Luis Ponce, uno de los bomberos. "Menos mal que ellos lograron cercar el fuego, ya que teníamos mucho miedo de que se nos quemaran las casas", dijo Gladys Aguirre, mientras miraba el siniestro.
Decenas de vecinos veían cómo se consumía el local, propiedad de Juan Antonio Capetta, quien cuando llegó no podía creer lo que estaba sucediendo y se agarraba la cabeza. Afortunadamente no hubo víctimas.
Los socorristas debieron atacar las llamas desde distintos angulos, pero cada vez que apagaban un foco ígneo, surgía otro, lo que dificultaba su labor. Los dos galpones tenían una dimensión aproximada de 40 metros de largo por 15 de ancho.
En el lugar se realizan reparaciones de vehículos diesel. En el interior estaban estacionados un camión Mercedes Benz 1114, una camioneta Chevrolet Lux doble cabina, un Renault 18 y un Peugeot 504, además de una moto Zanella. Todos quedaron inservibles. Tampoco se salvaron las maquinarias, las computadoras y los documentos que había en el interior. Poco antes de las 9 el fuego fue controlado totalmente y los vecinos regresaron a sus casas.







