La agresión a Humala enmarcó la jornada

El candidato presidencial nacionalista, acusado de cometer varios asesinatos en su etapa como militar, fue atacado cuando emitió su voto.

09 Abril 2006
Lima.- Los insultos e intentos de agresión física recibidos por el candidato presidencial nacionalista Ollanta Humala cuando fue a sufragar concentraron la atención en la tensa jornada de votación de hoy en el Perú. "Asesino, asesino", comenzaron a gritar los presentes en la universidad limeña Ricardo Palma cuando vieron llegar al candidato, al que se acusa de cometer varios asesinatos en su etapa como militar.

Lo que en comienzo fueron gritos aislados se convirtieron prontoen una masiva manifestación de rechazo que pasó a los intentos de agresión física. Humala quedó atrapado en el salón en que votó y tuvo que esperar cerca de una hora a que refuerzos policiales lo ayudaran a salir. El candidato, visiblemente alterado, acusó después al presidente Alejandro Toledo y a sus dos grandes rivales de hoy, Lourdes Flores y Alan García, de crear las condiciones para que esto ocurriera.

En un pronunciamiento público que constituyó una clara violación a los disposiciones legales, invitó al pueblo a "defender su voto" para "rescatar la democracia secuestrada por unas minorías". Pero lo de hoy, según coincidieron de inmediato los analistas, fue el resultado de una campaña llena de agresiones verbales y físicas, en las que el país terminó envuelto en tres opciones dedicadas a golpearse mutuamente.

Humala, cuya fuerza electoral está entre las clases pobres y en elinterior del país, se vio por primera vez ante un público adverso cuando, por la ubicación de su residencia, le tocó votar en un lugar en el que la gran mayoría de electores son de clase media, franja en la que se ubican las mayores resistencias a su nombre.

Así, como apuntaron la socióloga Cecilia Blondet y la filósofa Gisele Velarde, entre otros analistas, al candidato nacionalista le tocó vivir lo que ya afrontaron García y muy especialmente Flores cuando fueron agredidos física y verbalmente en plazas dominadas por los humalistas.

Blondet, Velarde y el jurista Diego García Sayán coincidieron en que la agresión a Humala es condenable y muestra una peligrosa tendencia a la intolerancia, pero recordaron que es justamente ese candidato el que con sus insultos y sus discursos agresivos generó el clima de violencia latente. "Corrupto", "montesinista", "maricón (en el sentido de cobarde)", fueron las palabras más suaves que tuvieron que escuchar Humala y su esposa Nadine cuando, en medio de un cordón humano formado por la Policía y entre proyectiles que volaban en todas las direcciones, caminaron hacia su automóvil.

Al final no hubo heridos, pero varias ventanas de la universidad, en el distrito Santiago de Surco, a menos de 20 cuadras de la casa del candidato, quedaron rotas como señal de lo que pasó. Humala, teniente coronel en retiro que ingresó a la vida pública como líder de un frustrado intento de golpe de Estado, maneja un discurso "antisistema", como lo define él mismo, que polarizó al país porque sus seguidores están en áreas muy muy definidas: las clases bajas y la zona geográfica de los Andes.

Ante esa situación, Flores y García, los otros dos que lograron hacer de sus candidaturas propuestas fuertes, pasaron a ser los virtuales representantes de una democracia de la que ellos se enorgullecen pero que su rival califica de "cloaca" por la forma excluyente en que según él es conducida. Las posibilidades de que esa situación estalle y tome formas violentas preocupa a los analistas, más allá de los resultados de hoy, porque la polarización es cada vez más visible, sin que las partes traten de generar propuestas incluyentes para los otros sectores. (DPA)