09 Abril 2006 Seguir en 
"No les tengo miedo ni a la Policía ni a la Justicia. Siento temor de (Alberto) Lebbos, que me quiere culpar de todo a cualquier precio", señaló César Soto, el novio de Paulina que, en las últimas horas, por los avances en la investigación, cobró protagonismo en la causa, al tomar fuerza de que la joven murió por un crimen pasional.
El joven, después de mucho tiempo, decidió romper el silencio con LA GACETA. A la mesa de un bar mantuvo una extensa charla donde, por primera vez, habló sobre temas que, para muchos, eran todo un misterio.
- ¿Por qué pensás que Lebbos actúa así?
- Existe un problema personal. El quiere quedarse con mi hija, y la manera más sencilla es echándome la culpa de todo lo que pasó. No tengo problemas con que me investiguen, pero también sería bueno que lo hicieran con Lebbos. Además, tiene mucha envidia, porque como él no pudo ser feliz con su hija, tampoco quiso que lo fuera Paulina conmigo. Eso está muy claro.
- ¿Cuestionás la conducta que él tuvo con Paulina?
- No soy nadie para decir si fue un buen o mal padre, eso lo tendrá que analizar él; pero estoy convencido de que él está intentando sacar rédito político con el crimen de su hija. No me quiere, siempre me atacó por la relación que tenía con su hija.
- ¿Creés que está inventando cosas para perjudicarte?
- El me está difamando. Es cierto que tuve problemas de adicción, pero cuando hablé con la Policía y con el fiscal (Alejandro) Noguera no sólo que no lo oculté sino que conté como fue mi historia con ese tema. Pero todo eso quedó en el pasado.
- ¿Cómo fue esa etapa de tu vida?
- Fue un año en el que seguí a Atlético Tucumán por todos lados. Cometí un error por el que me voy a arrepentir durante toda la vida. Duró hasta que mantuve una charla con Paulina. Entonces me preguntó si para mi era más importante estar en la popular de una cancha o dedicarme a ella y a nuestra hija. Con esas palabras cambié porque entendí el significado de ser padre.
- Se sospecha que tu relación con Paulina era violenta...
- Siempre tuvimos peleas, como cualquier pareja, pero nunca la agredí. Es más, me gustaría que Lebbos contara que en una fiesta en Alderetes defendí a su hija cuando un grupo de jóvenes le faltó el respeto.
- ¿Hablaste con los investigadores sobre este asunto?
- Sí. Contesté cada una de las preguntas que me hicieron sobre este tema, a pesar de que muchas eran totalmente desubicadas o realizadas con palabras hirientes.
- ¿Es cierto que Paulina se relacionaba con personas violentas?
- Esa es una mentira terrible. Al contrario, ella se sentía atormentada y siempre me pedía que la sacara de su casa, porque vivía una pesadilla. Buscaba afecto y contención, algo que yo le daba permanentemente.
- ¿Por qué?
- Porque se sentía maltratada por su padre. Nadie puede negar que muchas veces prefería esconderse con su madre para no atenderlo. Me parece que es hora de que salga a la luz qué tipo de relación tenía Lebbos con su familia.
- ¿Creés que Virginia Mercado está diciendo la verdad?
- No sé. Su conciencia lo dirá. Lo único que puedo decir es que Paulina no era amiga de cualquiera y que con Virginia se conocían desde que habían comenzado la Facultad. Hablé un par de veces con ella, pero nunca entablamos una relación.
- ¿No sos amigo de Mercado?
- Cada uno tenía su grupo de amigos. Así como ella salía con sus compañeros, yo lo hacía con mis amistades. Era un acuerdo que respetábamos mucho.
- ¿Te molesta estar en el centro de la investigación?
- En lo más mínimo. Siempre colaboré y lo seguiré haciendo. Sí estoy dispuesto a luchar por mi hija. Hace más de 40 días que no la veo y me imagino que ella también quiere estar con su papá.
El joven, después de mucho tiempo, decidió romper el silencio con LA GACETA. A la mesa de un bar mantuvo una extensa charla donde, por primera vez, habló sobre temas que, para muchos, eran todo un misterio.
- ¿Por qué pensás que Lebbos actúa así?
- Existe un problema personal. El quiere quedarse con mi hija, y la manera más sencilla es echándome la culpa de todo lo que pasó. No tengo problemas con que me investiguen, pero también sería bueno que lo hicieran con Lebbos. Además, tiene mucha envidia, porque como él no pudo ser feliz con su hija, tampoco quiso que lo fuera Paulina conmigo. Eso está muy claro.
- ¿Cuestionás la conducta que él tuvo con Paulina?
- No soy nadie para decir si fue un buen o mal padre, eso lo tendrá que analizar él; pero estoy convencido de que él está intentando sacar rédito político con el crimen de su hija. No me quiere, siempre me atacó por la relación que tenía con su hija.
- ¿Creés que está inventando cosas para perjudicarte?
- El me está difamando. Es cierto que tuve problemas de adicción, pero cuando hablé con la Policía y con el fiscal (Alejandro) Noguera no sólo que no lo oculté sino que conté como fue mi historia con ese tema. Pero todo eso quedó en el pasado.
- ¿Cómo fue esa etapa de tu vida?
- Fue un año en el que seguí a Atlético Tucumán por todos lados. Cometí un error por el que me voy a arrepentir durante toda la vida. Duró hasta que mantuve una charla con Paulina. Entonces me preguntó si para mi era más importante estar en la popular de una cancha o dedicarme a ella y a nuestra hija. Con esas palabras cambié porque entendí el significado de ser padre.
- Se sospecha que tu relación con Paulina era violenta...
- Siempre tuvimos peleas, como cualquier pareja, pero nunca la agredí. Es más, me gustaría que Lebbos contara que en una fiesta en Alderetes defendí a su hija cuando un grupo de jóvenes le faltó el respeto.
- ¿Hablaste con los investigadores sobre este asunto?
- Sí. Contesté cada una de las preguntas que me hicieron sobre este tema, a pesar de que muchas eran totalmente desubicadas o realizadas con palabras hirientes.
- ¿Es cierto que Paulina se relacionaba con personas violentas?
- Esa es una mentira terrible. Al contrario, ella se sentía atormentada y siempre me pedía que la sacara de su casa, porque vivía una pesadilla. Buscaba afecto y contención, algo que yo le daba permanentemente.
- ¿Por qué?
- Porque se sentía maltratada por su padre. Nadie puede negar que muchas veces prefería esconderse con su madre para no atenderlo. Me parece que es hora de que salga a la luz qué tipo de relación tenía Lebbos con su familia.
- ¿Creés que Virginia Mercado está diciendo la verdad?
- No sé. Su conciencia lo dirá. Lo único que puedo decir es que Paulina no era amiga de cualquiera y que con Virginia se conocían desde que habían comenzado la Facultad. Hablé un par de veces con ella, pero nunca entablamos una relación.
- ¿No sos amigo de Mercado?
- Cada uno tenía su grupo de amigos. Así como ella salía con sus compañeros, yo lo hacía con mis amistades. Era un acuerdo que respetábamos mucho.
- ¿Te molesta estar en el centro de la investigación?
- En lo más mínimo. Siempre colaboré y lo seguiré haciendo. Sí estoy dispuesto a luchar por mi hija. Hace más de 40 días que no la veo y me imagino que ella también quiere estar con su papá.








