08 Abril 2006 Seguir en 
ROMA.- Unos 50 millones de italianos acudirán a las urnas entre mañana y el lunes para renovar al Parlamento y escoger entre el progresista Romano Prodi y el actual primer ministro, Silvio Berlusconi, protagonista de la campaña más agresiva y turbia de la historia del país. Reina la incógnita entre los dos veteranos adversarios, que se disputan desde hace diez años el poder como líderes de dos coaliciones totalmente opuestas.
Los sondeos dan a Prodi una leve ventaja sobre el primer ministro, que busca su reelección. Berlusconi transformó las elecciones generales en un referéndum sobre su liderazgo. “He gobernado bien y necesito otros cinco años para completar mi programa”, sostuvo el líder de la Casa de las Libertades.
Pero al término de su primera gestión, Italia afronta una situación económica extremadamente delicada, con un crecimiento nulo, una deuda pública disparada y un déficit que el Ejecutivo no logra dominar. La prestigiosa revista inglesa “The Economist” califica a Italia como el país enfermo de Europa. La pérdida de competitividad ha disminuido en 10 años del 4,6% al 2,7% en materia de exportaciones. Según expertos, la situación se resume así: malos productos para malos compradores.
Reclamos y promesas
Los empresarios quieren la privatización de los servicios públicos, la apertura de mercados reglamentados, fondos para la investigación y la disminución del costo del trabajo. Los dos campos políticos prometieron reducir los costos laborales. La coalición de centroizquierda que lidera Prodi prometió una rebaja del 5% en el primer año, pero no ha especificado los medios con los que piensa financiar la medida. Por otra parte, las promesas fiscales de recortes hechas por las dos partes no serán fáciles de cumplir en el corto plazo. (AFP-NA-Reuter)
Los sondeos dan a Prodi una leve ventaja sobre el primer ministro, que busca su reelección. Berlusconi transformó las elecciones generales en un referéndum sobre su liderazgo. “He gobernado bien y necesito otros cinco años para completar mi programa”, sostuvo el líder de la Casa de las Libertades.
Pero al término de su primera gestión, Italia afronta una situación económica extremadamente delicada, con un crecimiento nulo, una deuda pública disparada y un déficit que el Ejecutivo no logra dominar. La prestigiosa revista inglesa “The Economist” califica a Italia como el país enfermo de Europa. La pérdida de competitividad ha disminuido en 10 años del 4,6% al 2,7% en materia de exportaciones. Según expertos, la situación se resume así: malos productos para malos compradores.
Reclamos y promesas
Los empresarios quieren la privatización de los servicios públicos, la apertura de mercados reglamentados, fondos para la investigación y la disminución del costo del trabajo. Los dos campos políticos prometieron reducir los costos laborales. La coalición de centroizquierda que lidera Prodi prometió una rebaja del 5% en el primer año, pero no ha especificado los medios con los que piensa financiar la medida. Por otra parte, las promesas fiscales de recortes hechas por las dos partes no serán fáciles de cumplir en el corto plazo. (AFP-NA-Reuter)







