07 Abril 2006 Seguir en 
Un inspector de la Secretaría de Trabajo fue aprehendido, luego de haber sido sorprendido en una maniobra presuntamente ilegal en un bar céntrico. Según la denuncia, habría intentado cobrarle dinero a la responsable de varias cooperativas integradas por beneficiarios de planes sociales y desocupados. La denuncia fue realizada por la legisladora justicialista Beatriz Avila.
Según la Policía, el miércoles, dos inspectores se presentaron en La Rioja al 1.100, oficina central de las siete cooperativas en las que trabajan al menos 110 personas. Ellos construyen las viviendas de un barrio que está ubicado en La Rioja y Larrea. Los obreros que tienen asignado un plan reciben un sueldo de $ 210, mientras que los desocupados perciben un salario de $ 290.
Los agentes, a pesar de que no tienen competencia para controlar a esas entidades, habrían amenazado a los responsables con labrarles actas por supuestas irregularidades y denunciarlos ante la Uocra si es que no llegaban a un acuerdo. Después de varios contactos, uno de ellos habría pedido $ 4.000 para que no tuvieran más problemas.
Avila, que colabora técnicamente y que brinda apoyo para que este plan siga adelante decidió realizar la denuncia. El miércoles se presentó ante la fiscal Adriana Gianonni y ante el secretario Ernesto Baaclini, quienes elaboraron un plan para atrapar al inspector. Las víctimas acordaron con el inspector que, al no tener la suma exigida, le entregarían $ 2.000 y le pidieron que fijara el lugar donde se realizaría la entrega. El acusado los citó a las 12, en un bar de San Martín y Junín. Antes de que se produjera el pago, por orden de la Fiscalía, se hicieron fotocopias de los billetes que iban a entregar.
A la espera
A la hora señalada, la responsable de las cooperativas, cuyo nombre se reserva, se sentó en una mesa. En otra estaban Gianonni y Baaclini; y afuera, una comisión policial al mando de los comisarios Miguel Gómez, Julio López y Raúl Ferreyra.
El agente recibió el dinero y fue aprehendido por los policías cuando salía del bar, lo que generó momentos de confusión entre los parroquianos. Al inspector, identificado como R. C., además de los $ 2.000 que había recibido, se le habría encontrado otro sobre con dinero cuyo origen, según la Policía, no pudo justificar. La fiscal ahora investiga si C., que está acusado de cohecho, actuó solo o contó con la colaboración de otra persona.
Según la Policía, el miércoles, dos inspectores se presentaron en La Rioja al 1.100, oficina central de las siete cooperativas en las que trabajan al menos 110 personas. Ellos construyen las viviendas de un barrio que está ubicado en La Rioja y Larrea. Los obreros que tienen asignado un plan reciben un sueldo de $ 210, mientras que los desocupados perciben un salario de $ 290.
Los agentes, a pesar de que no tienen competencia para controlar a esas entidades, habrían amenazado a los responsables con labrarles actas por supuestas irregularidades y denunciarlos ante la Uocra si es que no llegaban a un acuerdo. Después de varios contactos, uno de ellos habría pedido $ 4.000 para que no tuvieran más problemas.
Avila, que colabora técnicamente y que brinda apoyo para que este plan siga adelante decidió realizar la denuncia. El miércoles se presentó ante la fiscal Adriana Gianonni y ante el secretario Ernesto Baaclini, quienes elaboraron un plan para atrapar al inspector. Las víctimas acordaron con el inspector que, al no tener la suma exigida, le entregarían $ 2.000 y le pidieron que fijara el lugar donde se realizaría la entrega. El acusado los citó a las 12, en un bar de San Martín y Junín. Antes de que se produjera el pago, por orden de la Fiscalía, se hicieron fotocopias de los billetes que iban a entregar.
A la espera
A la hora señalada, la responsable de las cooperativas, cuyo nombre se reserva, se sentó en una mesa. En otra estaban Gianonni y Baaclini; y afuera, una comisión policial al mando de los comisarios Miguel Gómez, Julio López y Raúl Ferreyra.
El agente recibió el dinero y fue aprehendido por los policías cuando salía del bar, lo que generó momentos de confusión entre los parroquianos. Al inspector, identificado como R. C., además de los $ 2.000 que había recibido, se le habría encontrado otro sobre con dinero cuyo origen, según la Policía, no pudo justificar. La fiscal ahora investiga si C., que está acusado de cohecho, actuó solo o contó con la colaboración de otra persona.







