Encontraron más cabellos, ropa y hasta yeso en el sitio en el que apareció el cadáver

Personal de Gendarmería tomó muestras de tierra y de insectos para realizar estudios comparativos. Los analistas hicieron declarar a todas las personas que vieron el cuerpo el 11 de marzo en el zanjón de Tapia.

EXPLICACIONES. Uno de los peritos charla con el fiscal Noguera. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
EXPLICACIONES. Uno de los peritos charla con el fiscal Noguera. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
06 Abril 2006
Es uno de los casos más complejos de los últimos tiempos, y durante semanas las versiones que circularon en torno del crimen de Paulina Lebbos fueron de lo más diversas. Tanto que, hasta en cierto momento, el padre de la víctima, Alberto Lebbos, llegó a dudar de que el caso se esclarezca. Por eso se reinició todo de cero. Y el fiscal Alejandro Noguera está recibiendo nuevas pruebas.
El martes hubo otra autopsia que realizaron los peritos de Gendarmería que podría aclarar algunos puntos que no habían sido tenidos en cuenta en la primera, el 12 de marzo, horas después del hallazgo del cadáver. Los federales se mostraron sorprendidos por algunos detalles del trabajo realizado en la primera oportunidad. Y ayer, durante seis horas, se reconstruyeron paso a paso las circunstancias que rodearon al momento en el que se encontró el cuerpo de Paulina, en un zanjón junto a la ruta 341, en Tapia. Los analistas, al mando del director de Investigaciones y Pericias Complejas de la Dirección de Policía Científica, comandante principal Miguel Angel Sánchez, hicieron  comparecer a todas las personas que vieron el cuerpo. Desde quienes lo encontraron, los hermanos Marcelo y Sergio Goitea, hasta otros lugareños, personal de la comisaría de Raco y de la Policía Científica. Muchos de ellos se contradijeron entre sí en la posición en la que vieron el cadáver, pero esto fue atribuido al tiempo que pasó desde entonces.

Desprolijidad
Durante la pericia quedó en claro que hubo mucha desprolijidad. Tanto que se presentaron personas que vieron el cadáver mutilado de la joven y que jamás habían sido identificados. “Lo que intentamos es acercarle al fiscal algunos datos que le permitan esclarecer este caso”, indicó Sánchez, acompañado por el comandante principal Claudio Maley. Los peritos, además, tomaron muestras de tierra y de insectos, con las cuales se realizarán análisis de entomología y de arqueología, que luego serán comparados con los que se tomaron en el cuerpo de la víctima.
Hay un dato muy importante: en el lugar se encontraron restos de yeso, lo que no dejó de llamar la atención ya que, a pocos metros, del otro lado de la ruta, hay una yesería. Ahora no se descarta que el cuerpo de la joven haya estado escondido allí hasta que fue arrojado en el lugar en el que se lo encontró.
 Ayer a la mañana, Noguera y la secretaria María Verónica López Cisneros estuvieron con parte del equipo que realizó la segunda autopsia. El resto de los especialistas continuó recolectando muestras. Los peritos se llevarán algunas para analizarlas en Buenos Aires y tardarán no menos de 10 días en dar a conocer los resultados del trabajo.

Estrangulada
De todas maneras, los peritos le informaron sobre algunos detalles que descubrieron en los estudios que realizaron. Habrían confirmado que la joven murió por estrangulamiento manual y que le habrían cercenado una falange del pulgar derecho con un elemento cortante como un cuchillo, y que no fue obra de un animal, tal como se pensó en un principio. Sin embargo, existe la posibilidad de que Paulina haya sufrido otras heridas, que recién serán constatadas mediante distintos estudios. Todo esto hace pensar que a la joven la habrían torturado antes de matarla. Los peritos en este caso piensan que además la joven conocía al asesino, con lo cual la primera hipótesis que atribuía el crimen al remisero que la había llevado ese 26 de febrero podría desvanecerse. Muchos de estos datos recién podrán ser conocidos oficialmente el lunes, cuando se levante el secreto de sumario.
Alberto Lebbos se mostró complacido con el trabajo de Gendarmería, aunque aseguró que si su labor no permite esclarecer el caso, de nada habrá servido. “Yo quiero justicia, y quiero que esto no le pase a nadie más. Exijo que el asesino sea detenido, juzgado y condenado”, afirmó. “Quiero incluso al ideólogo de esto”, dijo. ¿Alguien mandó a matar a su hija?, le preguntó LA GACETA. “Yo no descarto nada”, aseguró. Los peritos nacionales estarán hasta mañana en Tucumán. En la Justicia esperan que los informes que ellos entreguen conduzcan a la resolución del caso. De no ser así, la posibilidad de que el crimen quede impune sería muy grande.


PUNTOS EN CONFLICTO


A-  AUTOPSIAS.- Durante la segunda autopsia, los forenses de Gendarmería habrían detectado heridas que no habían sido tenidas en cuenta en la primera. Si bien faltan varios análisis, no se descarta que pueda comprobarse si Paulina, además de haber tenido altas dosis de alcohol en su cuerpo, haya consumido algún estupefaciente, obligada o no.
B- TESTIMONIOS.- Recién ayer se supo que, además de los dos baqueanos que hallaron el cuerpo, otras personas lo vieron. Estos testigos jamás habían sido llamados a declarar. Además, ayer se encontraron cabellos y restos de ropa y hasta la tapa de un celular que no habían sido levantados el día en el que hallaron el cadáver, el 11 de marzo.
C- COMUNICACIONES.- Todavía no se puede saber con certeza con quién habló Paulina antes de desaparecer, e incluso poco antes del mediodía del 26 de febrero, cuando ya había dejado a su amiga Virginia Mercado. Tampoco se saben culaes comunicaciones realizó su pareja, César Soto.