06 Abril 2006 Seguir en 
CARACAS.- Un fotógrafo de un diario venezolano murió alcanzado por un disparo de bala, cuando trabajaba en medio de una protesta por el asesinato de tres hermanos menores y de su chofer, un cuádruple crimen que ha conmovido al país.
Jorge Aguirre, de 59 años, reportero gráfico del diario “El Mundo”, fue víctima de un pistolero que dijo ser policía y que escapó luego de balearlo en el pecho. El ataque se produjo cuando Aguirre ingresaba en un automóvil a la Universidad Central de Venezuela, en Caracas.
La casa de estudios y sus alrededores fueron ayer escenario de protestas por la muerte de los tres hermanos de apellido Faddoul y de su chofer, quienes se hallaban secuestrados desde febrero. Los cuatro cuerpos sin vida aparecieron en las afueras de Caracas, con signos de haber sido sometidos a torturas y con disparos de bala, lo cual llevó a un sector de la sociedad a movilizarse en demanda de justicia.
Los hermanos Faddoul, de 12, 13 y 17 años, tenían nacionalidad venezolana y canadiense. Fueron secuestrados mientras viajaban hacia la escuela en un automóvil que conducía el chofer de la familia, Miguel Rivas. Individuos que se hacían pasar por policías los detuvieron en un supuesto retén. Se investiga el hecho como un crimen de la mafia. (Reuter)
Jorge Aguirre, de 59 años, reportero gráfico del diario “El Mundo”, fue víctima de un pistolero que dijo ser policía y que escapó luego de balearlo en el pecho. El ataque se produjo cuando Aguirre ingresaba en un automóvil a la Universidad Central de Venezuela, en Caracas.
La casa de estudios y sus alrededores fueron ayer escenario de protestas por la muerte de los tres hermanos de apellido Faddoul y de su chofer, quienes se hallaban secuestrados desde febrero. Los cuatro cuerpos sin vida aparecieron en las afueras de Caracas, con signos de haber sido sometidos a torturas y con disparos de bala, lo cual llevó a un sector de la sociedad a movilizarse en demanda de justicia.
Los hermanos Faddoul, de 12, 13 y 17 años, tenían nacionalidad venezolana y canadiense. Fueron secuestrados mientras viajaban hacia la escuela en un automóvil que conducía el chofer de la familia, Miguel Rivas. Individuos que se hacían pasar por policías los detuvieron en un supuesto retén. Se investiga el hecho como un crimen de la mafia. (Reuter)







