05 Abril 2006 Seguir en 
LA PAZ.- Bolivia quedó ayer semiparalizada por una huelga de transportistas que se oponen al pago de impuestos, en la primera protesta nacional contra el gobierno izquierdista de Evo Morales, que asumió hace menos de tres meses. Además, conflictos paralelos en la aerolínea de bandera nacional y entre dos regiones sureñas que se disputan un yacimiento de gas natural, dejaron en segundo plano el registro de candidatos para una próxima asamblea constituyente.
"Esta protesta de 24 horas será pacífica mientras el gobierno se abstenga de reprimirnos", dijo el líder de la poderosa confederación de transportistas, José Luis Cardozo, desde una de las varias calles de La Paz bloqueadas con piedras por grupos de choferes. Grupos de choque de transportistas impidieron la circulación de autobuses y minibuses en las ciudades mientras las empresas de transporte de pasajeros de larga distancia suspendieron todos sus servicios. El presidente Morales ratificó su decisión de aplicar el decreto tributario del autotransporte, aprobado por su antecesor el presidente interino Eduardo Rodríguez. "Esto no se negocia; todos tenemos que tributar, no puede haber privilegiados", dijo Morales, mientras su vicepresidente Alvaro García advirtió que el gobierno "no se someterá al chantaje de un grupo privilegiado". Los transportistas urbanos y de larga distancia están liberados del pago de impuestos desde hace casi 20 años. El paro, que forzó el cierre de las escuelas y universidades y alteró a las demás actividades, se cumplió en todo el país excepto en el distrito oriental de Santa Cruz. (DPA)
"Esta protesta de 24 horas será pacífica mientras el gobierno se abstenga de reprimirnos", dijo el líder de la poderosa confederación de transportistas, José Luis Cardozo, desde una de las varias calles de La Paz bloqueadas con piedras por grupos de choferes. Grupos de choque de transportistas impidieron la circulación de autobuses y minibuses en las ciudades mientras las empresas de transporte de pasajeros de larga distancia suspendieron todos sus servicios. El presidente Morales ratificó su decisión de aplicar el decreto tributario del autotransporte, aprobado por su antecesor el presidente interino Eduardo Rodríguez. "Esto no se negocia; todos tenemos que tributar, no puede haber privilegiados", dijo Morales, mientras su vicepresidente Alvaro García advirtió que el gobierno "no se someterá al chantaje de un grupo privilegiado". Los transportistas urbanos y de larga distancia están liberados del pago de impuestos desde hace casi 20 años. El paro, que forzó el cierre de las escuelas y universidades y alteró a las demás actividades, se cumplió en todo el país excepto en el distrito oriental de Santa Cruz. (DPA)







