02 Abril 2006 Seguir en 
PARIS.- Los estudiantes franceses celebraron ayer asambleas en la mayoría de las ciudades del país, en las que se reafirmó la decisión de continuar la lucha contra la reforma laboral que refrendará el presidente, Jacques Chirac. Mientras se alzan más voces opositoras al controvertido Contrato de Primer Empleo (CPE), que regirá para los menores de 26 años, los parlamentarios del gobernante partido conservador ajustan el proyecto de ley modificatorio, en los términos propuestos por el mismo Chirac el viernes, y que sólo sirvieron para animar a nuevas protestas.
El CPE junior, como llama ahora la prensa al proyecto en marcha, consta de dos artículos: uno establece un período de prueba de un año para los empleados, y otro obliga a los empleadores a ofrecer una razón para despedir a un trabajador.
La ley original, que promulgará Chirac, fija el período de prueba en dos años y faculta al empleador para el despido sin causa.
Los parlamentarios tratan de que la Asamblea Nacional apruebe la ley esta semana, para cuando se prevén nuevas manifestaciones de protesta en todo el país, además de un paro y movilización general para el martes.
Iniciativa simbólica
Por su parte, los socialistas anunciaron que presentarán un proyecto de ley para anular directamente el CPE. Según el líder de esta facción política, Francois Hollande, Chirac creó un embrollo judicial al dar curso a una ley y anunciar en el mismo acto que la modificará. "La única manera de poner fin al conflicto es rechazar el CPE", dijo Hollande. Sin embargo, el anunciado proyecto sólo tiene carácter simbólico, ya que los conservadores son mayoría en el Parlamento.
Según observadores, el primer ministro, Dominique de Villepin, es el principal responsable de la actual crisis, por haber promovido el CPE sin efectuar consulta alguna con los otros partidos o siquiera con los sindicatos. La apertura al diálogo, solicitada durante la semana por el gobierno y reiterada ayer por el propio Chicar, resulta ahora tardía. Las protestas se han multiplicado junto con la cantidad de detenidos y heridos. Además, el conflicto está siendo aprovechado por grupos de inadaptados que provocan desmanes y saqueos, además de agredir a la gente en las manifestaciones.
Más de 100 detenidos dejó la turbulenta noche que siguió al discurso de Chirac, el viernes. Las marchas estudiantiles de protesta y los enfrentamientos con la policía se sucedieron en París, Lyon, Nantes, Estrasburgo y Burdeos, entre otras ciudades. (Reuter-DPA-AFP-NA)
El CPE junior, como llama ahora la prensa al proyecto en marcha, consta de dos artículos: uno establece un período de prueba de un año para los empleados, y otro obliga a los empleadores a ofrecer una razón para despedir a un trabajador.
La ley original, que promulgará Chirac, fija el período de prueba en dos años y faculta al empleador para el despido sin causa.
Los parlamentarios tratan de que la Asamblea Nacional apruebe la ley esta semana, para cuando se prevén nuevas manifestaciones de protesta en todo el país, además de un paro y movilización general para el martes.
Iniciativa simbólica
Por su parte, los socialistas anunciaron que presentarán un proyecto de ley para anular directamente el CPE. Según el líder de esta facción política, Francois Hollande, Chirac creó un embrollo judicial al dar curso a una ley y anunciar en el mismo acto que la modificará. "La única manera de poner fin al conflicto es rechazar el CPE", dijo Hollande. Sin embargo, el anunciado proyecto sólo tiene carácter simbólico, ya que los conservadores son mayoría en el Parlamento.
Según observadores, el primer ministro, Dominique de Villepin, es el principal responsable de la actual crisis, por haber promovido el CPE sin efectuar consulta alguna con los otros partidos o siquiera con los sindicatos. La apertura al diálogo, solicitada durante la semana por el gobierno y reiterada ayer por el propio Chicar, resulta ahora tardía. Las protestas se han multiplicado junto con la cantidad de detenidos y heridos. Además, el conflicto está siendo aprovechado por grupos de inadaptados que provocan desmanes y saqueos, además de agredir a la gente en las manifestaciones.
Más de 100 detenidos dejó la turbulenta noche que siguió al discurso de Chirac, el viernes. Las marchas estudiantiles de protesta y los enfrentamientos con la policía se sucedieron en París, Lyon, Nantes, Estrasburgo y Burdeos, entre otras ciudades. (Reuter-DPA-AFP-NA)







