Chirac promulgó la ley laboral para los jóvenes, pero prometió mejoras

El esperado discurso del presidente produjo una explosión de furia en los estudiantes. Pese a las protestas de millones de franceses, el polémico Contrato de Trabajo entrará en vigencia.

LA DESILUSION. En una plaza de París, los jóvenes escuchan el mensaje de Chirac dirigido a la nación. REUTER
LA DESILUSION. En una plaza de París, los jóvenes escuchan el mensaje de Chirac dirigido a la nación. REUTER
01 Abril 2006
PARIS.- El presidente Jacques Chirac anunció ayer que promulgará la controvertida ley laboral que afecta a los trabajadores menores de 26 años, a pesar de las violentas protestas. Sin embargo, prometió modificaciones en dos de los aspectos más cuestionados de la norma.
Su esperado discurso parecía buscar un equilibrio entre la postura del primer ministro, Dominique de Villepin, que deseaba que la ley se aplicara rápidamente y en toda su extensión, y millones de manifestantes, que exigían que la norma fuera retirada antes de que se discutiera cualquier acuerdo.
Incluso antes del discurso, transmitido por radio y por televisión a todo el país, centenares de estudiantes se congregaron en París y en otras ciudades importantes para continuar con las protestas en contra del Primer Contrato de Trabajo (CPE), que permite a los empleadores despedir a sus trabajadores menores de 26 años durante un período de prueba de dos años, sin causa y sin indemnización.

La mano de Sarkozy
Chirac apuntó en su discurso a las dos cláusulas más urticantes del CPE: el período de prueba, que será reducido a un año, y el despido sin causa. "Los empleadores deberán decir por qué motivo rescinden el contrato", expresó. Las propuestas reflejaron las sugerencias hechas por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, líder del partido gobernante y principal rival de Villepin en una contienda no declarada para convertirse en el candidato conservador en las elecciones presidenciales de 2007.
En febrero, Villepin presionó para que la ley fuera aprobada por el Parlamento. El argumento fue que Francia necesita una reforma inmediata a su rígido código laboral para luchar contra la desocupación juvenil (del 23%), que supera ampliamente el promedio nacional de 9,6%.
Sin embargo, dicha reforma es resistida no sólo por estudiantes y trabajadores, sino también por casi el 60% de la población, según encuestas. (Reuter-AFP-NA)

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