01 Abril 2006 Seguir en 
CANCUN.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ofreció en esta ciudad mexicana la ayuda de su país a las víctimas del sismo que dejó al menos 70 muertos en el oeste de Irán. El mandatario realizó este ofrecimiento a pesar del diferendo que mantiene con el gobierno iraní por su programa nuclear.
"En primer lugar quiero ofrecer la ayuda de mi país a los afectados por los recientes terremotos en Irán", dijo Bush en conferencia de prensa, consultado sobre la crisis nuclear que enfrenta a Irán con Estados Unidos, que intenta impedir que prosiga con sus actividades de enriquecimiento de uranio.
"Obviamente, tenemos diferencias con el gobierno iraní, pero nos preocupa el sufrimiento del pueblo de Irán", agregó Bush, en el marco de la cumbre con su par mexicano Vicente Fox y con el primer ministro canadiense, Stephen Harper. Acto seguido, Bush repitió su condena a las actividades nucleares de Irán, que -según Washington y algunos de sus aliados- ocultan un intento por desarrollar armas atómicas.
Bush reafirmó el punto de vista estadounidense, según el cual si Irán desarrolla armas atómicas se convertiría en una seria amenaza para la seguridad mundial.
Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia han llevado a cabo esta semana conversaciones para determinar qué hacer en caso de que Irán ignore la advertencia del Consejo de Seguridad, que lo instó a detener el plan nuclear en un plazo de 30 días. "Ellos (los iraníes) deben escuchar muy claramente lo que estamos diciendo con una voz unida", dijo Bush.
Violento sacudón
Al menos 70 personas murieron y más de 1.200 resultaron heridas por tres sismos consecutivos que sacudieron en la mañana de ayer la provincia de Lorestan, en el oeste de Irán. Los movimientos telúricos, con intensidades entre los 4,7 y 6 grados en la escala de Richter, atacaron la ciudad de Dorud y la vecina provincia de Hamedan.
Funcionarios locales estiman que la cifra de muertos aumentará, ya que muchos pobladores aún podrían estar atrapados bajo las ruinas. El ministro del Interior, Mostafa Pourmohammadi, en cambio, afirmó que la cifra de víctimas no subirá, ya que muchas personas salieron de sus casas cuando ocurrieron los dos primeros sismos menores y por lo tanto sobrevivieron al terremoto de 6 grados. (AFP-DPA)
"En primer lugar quiero ofrecer la ayuda de mi país a los afectados por los recientes terremotos en Irán", dijo Bush en conferencia de prensa, consultado sobre la crisis nuclear que enfrenta a Irán con Estados Unidos, que intenta impedir que prosiga con sus actividades de enriquecimiento de uranio.
"Obviamente, tenemos diferencias con el gobierno iraní, pero nos preocupa el sufrimiento del pueblo de Irán", agregó Bush, en el marco de la cumbre con su par mexicano Vicente Fox y con el primer ministro canadiense, Stephen Harper. Acto seguido, Bush repitió su condena a las actividades nucleares de Irán, que -según Washington y algunos de sus aliados- ocultan un intento por desarrollar armas atómicas.
Bush reafirmó el punto de vista estadounidense, según el cual si Irán desarrolla armas atómicas se convertiría en una seria amenaza para la seguridad mundial.
Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia han llevado a cabo esta semana conversaciones para determinar qué hacer en caso de que Irán ignore la advertencia del Consejo de Seguridad, que lo instó a detener el plan nuclear en un plazo de 30 días. "Ellos (los iraníes) deben escuchar muy claramente lo que estamos diciendo con una voz unida", dijo Bush.
Violento sacudón
Al menos 70 personas murieron y más de 1.200 resultaron heridas por tres sismos consecutivos que sacudieron en la mañana de ayer la provincia de Lorestan, en el oeste de Irán. Los movimientos telúricos, con intensidades entre los 4,7 y 6 grados en la escala de Richter, atacaron la ciudad de Dorud y la vecina provincia de Hamedan.
Funcionarios locales estiman que la cifra de muertos aumentará, ya que muchos pobladores aún podrían estar atrapados bajo las ruinas. El ministro del Interior, Mostafa Pourmohammadi, en cambio, afirmó que la cifra de víctimas no subirá, ya que muchas personas salieron de sus casas cuando ocurrieron los dos primeros sismos menores y por lo tanto sobrevivieron al terremoto de 6 grados. (AFP-DPA)







