30 Marzo 2006 Seguir en 
Nunca se hubiera imaginado que mientras limpiaba la vereda un enorme camión Scania se iba a meter en su garage. Ema Rodríguez, con la escoba en mano, estaba como cada mañana en la puerta de su hogar, en Bolívar al 2.900. De repente, vio que un camión, que estaba en un centro de revisón técnica al frente de su vivienda, avanzaba hacia ella. Como creía que el conductor manejaba el vehículo, permaneció tranquila hasta que pudo ver que el chofer no estaba y que el rodado no frenaba.
“No podía creer lo que estaba pasando cuando vi que el camión destruía la entrada de mi casa. Rompió la pared de la habitación de mis hijos. Pudo haber sido una tragedia y, para peor, el dueño del taller no apareció”, comentó Rodríguez.
Marcelo Illanes es sanjuanino y en su paso por Tucumán se dirigió al taller, que tiene un ingreso por la calle Lavalle al 2.900, para hacer revisar su camión. “Me hicieron bajar para regularle los frenos al vehículo. Cuando lo comenzaron a mover se empezó a dirigir hacia la salida alternativa del taller (por la calle Bolívar). Yo estaba abajo, así que me fue imposible detenerlo”, contó Illanes.
El choque del camión contra el frente del domicilio de Gómez movilizó a todo el barrio y los vecinos aseguraron que el dueño del taller fue citado en varias ocasiones para mejorar la seguridad del local y no quiso presentarse.
“Ya hicimos reiteradas denuncias y él continúa haciendo oídos sordos. Todo galpón en el que circulen vehículos debe tener luces y timbres que anuncien la entrada y salida de los mismos pero él es muy mal educado y no quiere hacerlo”, dijo Miguel Martinini, uno de los vecinos. Carolina Argañaraz, otra de las vecinas, agregó: “ahora sale el encargado y dice que no hay nadie porque nunca se quieren hacer cargo de los problemas del taller”.
LA GACETA intentó hablar con el encargado, pero este no quiso hacer declaraciones a la prensa.
“No podía creer lo que estaba pasando cuando vi que el camión destruía la entrada de mi casa. Rompió la pared de la habitación de mis hijos. Pudo haber sido una tragedia y, para peor, el dueño del taller no apareció”, comentó Rodríguez.
Marcelo Illanes es sanjuanino y en su paso por Tucumán se dirigió al taller, que tiene un ingreso por la calle Lavalle al 2.900, para hacer revisar su camión. “Me hicieron bajar para regularle los frenos al vehículo. Cuando lo comenzaron a mover se empezó a dirigir hacia la salida alternativa del taller (por la calle Bolívar). Yo estaba abajo, así que me fue imposible detenerlo”, contó Illanes.
El choque del camión contra el frente del domicilio de Gómez movilizó a todo el barrio y los vecinos aseguraron que el dueño del taller fue citado en varias ocasiones para mejorar la seguridad del local y no quiso presentarse.
“Ya hicimos reiteradas denuncias y él continúa haciendo oídos sordos. Todo galpón en el que circulen vehículos debe tener luces y timbres que anuncien la entrada y salida de los mismos pero él es muy mal educado y no quiere hacerlo”, dijo Miguel Martinini, uno de los vecinos. Carolina Argañaraz, otra de las vecinas, agregó: “ahora sale el encargado y dice que no hay nadie porque nunca se quieren hacer cargo de los problemas del taller”.
LA GACETA intentó hablar con el encargado, pero este no quiso hacer declaraciones a la prensa.
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