Por un crimen se entregaron cuatro policías

Son sospechosos de haber quemado a un hombre en la comisaría de Trancas, que luego falleció en el hospital Centro de Salud.

30 Marzo 2006
Cuatro policías en actividad, entre ellos una mujer, se entregaron a la Justicia. Todos son sospechosos de haber quemado a un hombre en la comisaría de Trancas, que luego falleció en el hospital Centro de Salud.
El fiscal Guillermo Herrera había pedido la detención de Fabio Marcial, Sixto Gamboa, Walter Vallejo y Norma Risso Patrón, acusados de lesiones graves seguidas de muerte y abandono de persona, hechos agravados por ser policías.
El 30 de junio de 2002, Gamboa y Vallejo, después de haber estado en una bailanta, detuvieron a Carlos Medina, a quien acusaron de haber estado tomando bebidas alcohólicas en la calle. Según los uniformados, el aprehendido, después de protagonizar incidentes, prendió fuego en el calabozo y sufrió heridas que le provocaron la muerte.
En un principio, la causa había sido calificada de muerte dudosa, y los policías, acusados de violación de los deberes de funcionarios públicos. Pero cuando Herrera y López investigaron el caso, descubrieron algunos elementos que complicaron la versión de los sospechosos.
La pericia médica demostró que Medina había sufrido un fuerte golpe en la cabeza, que lo desmayó. Además, el tipo de heridas indicaba que debió haber estado inconsciente al momento del incendio: las lesiones evidenciaban que permaneció entre cuatro y cinco minutos entre las llamas. Los bomberos comprobaron que en la celda de Medina no había elementos con los que hubiera podido haber iniciado el fuego. Allegados a la víctima declararon en la Justicia que, antes de morir, esta les dijo que los uniformados lo habían quemado.





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