27 Marzo 2006 Seguir en 
Graciela Quiroz, madre de Lucas -el cadete de 22 que fue baleado cuando lo asaltaron para robarle la moto y que murió seis días después-, repudió el pedido de libertad que elevó la abogada de los dos acusados de haber cometido este homicidio. La mujer criticó el accionar de la Policía y de la Justicia.
Aurora Díaz Argañaraz, abogada de los menores “Monito” y “Cheíto”, únicos sospechosos del crimen, presentó días atrás una pedido de libertad para sus defendidos. La medida indignó a la madre de la víctima. “Esto es una bajeza por parte de la letrada. Yo y otros testigos vimos lo que estos delincuentes le hicieron a mi hijo”, aseguró Graciela, y también denunció que la Policía actuó con negligencia. “El día que balearon a mi hijo detuvieron a esos dos menores, quienes tenían en su poder la moto que le habían robado. Pero “Yuyo”, padre de “Monito” y abuelo de “Cheíto, logró que le entregaran la moto”, sostuvo. “Cuando mi hijo murió, un testigo declaró que estos adolescentes habían sido los que agredieron a Lucas; entonces la Policía volvió a detenerlos, pero la moto ya no apareció”, agregó indignada. La mujer remarcó que, a un mes y medio del hecho, la Justicia todavía no la llamó a declarar. Y aseguró que ella en ningún momento dijo que uno de los delincuente fuera rengo, sino que uno de ellos cojeaba como consecuencia de una pedrada que recibió de parte de un sobrino, cuando corrían a los agresores para intentar atraparlos.
La abogada se basó en este detalle para pedir la libertad de “Monito”, de 16 años, sosteniendo que el médico forense constató que el detenido no presenta problemas físicos. En el caso de “Cheíto”, la abogada se amparó en la inimputabilidad que establece la ley para un adolescente de 15 años.
A Quiroz lo balearon el 11 de febrero cuando se resistió a que le sustrajeran su moto.
Aurora Díaz Argañaraz, abogada de los menores “Monito” y “Cheíto”, únicos sospechosos del crimen, presentó días atrás una pedido de libertad para sus defendidos. La medida indignó a la madre de la víctima. “Esto es una bajeza por parte de la letrada. Yo y otros testigos vimos lo que estos delincuentes le hicieron a mi hijo”, aseguró Graciela, y también denunció que la Policía actuó con negligencia. “El día que balearon a mi hijo detuvieron a esos dos menores, quienes tenían en su poder la moto que le habían robado. Pero “Yuyo”, padre de “Monito” y abuelo de “Cheíto, logró que le entregaran la moto”, sostuvo. “Cuando mi hijo murió, un testigo declaró que estos adolescentes habían sido los que agredieron a Lucas; entonces la Policía volvió a detenerlos, pero la moto ya no apareció”, agregó indignada. La mujer remarcó que, a un mes y medio del hecho, la Justicia todavía no la llamó a declarar. Y aseguró que ella en ningún momento dijo que uno de los delincuente fuera rengo, sino que uno de ellos cojeaba como consecuencia de una pedrada que recibió de parte de un sobrino, cuando corrían a los agresores para intentar atraparlos.
La abogada se basó en este detalle para pedir la libertad de “Monito”, de 16 años, sosteniendo que el médico forense constató que el detenido no presenta problemas físicos. En el caso de “Cheíto”, la abogada se amparó en la inimputabilidad que establece la ley para un adolescente de 15 años.
A Quiroz lo balearon el 11 de febrero cuando se resistió a que le sustrajeran su moto.







