22 Marzo 2006 Seguir en 
En menos de dos horas se decidió su destino. Daniel Rodolfo Correa fue condenado ayer a ocho años de prisión por los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, quienes lo encontraron culpable del delito de transporte de estupefacientes.
El caso en el que se vio envuelto el sospechoso no era menor. En mayo del año pasado, Gendarmería Nacional lo interceptó en Trancas, cuando en una camioneta previamente preparada trasladaba más de 50 kilos de cocaína de máxima pureza.
El operativo se realizó el 29 de mayo, en la zona del peaje en Molle Yaco, sobre la ruta 9. Los investigadores tenían el dato de que iba a pasar un cargamento, y por eso estaban revisando los vehículos que transitaban por allí. Cuando detuvieron una camioneta Peugeot Partner, no sospechaban que estaban por realizar un procedimiento histórico. La caja del vehículo había sido modificada (habían adosado un chapón, con lo cual construyeron un gabinete) y en su interior encontraron la droga. Análisis posteriores permitieron comprobar que Correa, un salteño de Metán, trasladaba 50,378 kg de cocaína, con una pureza que oscilaba entre el 89 y el 99 %, y con la cual se podían preparar casi 930.000 dosis.
Por orden de la Justicia Federal, el conductor fue detenido y ese mismo día casi toda la droga (quedaron únicamente muestras para el juicio) fue incinerada en ese mismo lugar. La droga, presuntamente tenía como destino algún puerto europeo, donde se cotizaría a 1.400.000 euros.
A menos de un año del operativo, se realizó el juicio. Ayer, Correa repitió lo que había dicho durante la instrucción: que él había aceptado trasladar el cargamento, pero que le habían dicho que se trataba de hojas de coca. Afirmó que había sido contratado por un hombre para que hiciera el trabajo, pero que había recibido amenazas para que no se negara. Pero su argumento resultó muy débil.
Los alegatos
Teniendo en cuenta la cantidad de droga secuestrada, el fiscal de Cámara Alfredo Terraf no dudó durante los alegatos en solicitar a los jueces que el imputado reciba una condena de 13 años de prisión, además de una multa de $ 15.000.
Por su parte, el defensor oficial Ciro Lo Pinto requirió una pena menor, que fijó en cinco años (el mínimo para este delito es de cuatro años).
Finalmente, los jueces Carlos Enrique Jiménez Montilla, Raúl Daniel Bejas y Gabriel Casas consideraron a Correa culpable y lo condenaron a ocho años de cárcel. Tras la lectura del fallo que realizó el secretario Hugo del Sueldo, Correa fue trasladado al penal de Villa Urquiza, donde deberá cumplir la condena.
El caso en el que se vio envuelto el sospechoso no era menor. En mayo del año pasado, Gendarmería Nacional lo interceptó en Trancas, cuando en una camioneta previamente preparada trasladaba más de 50 kilos de cocaína de máxima pureza.
El operativo se realizó el 29 de mayo, en la zona del peaje en Molle Yaco, sobre la ruta 9. Los investigadores tenían el dato de que iba a pasar un cargamento, y por eso estaban revisando los vehículos que transitaban por allí. Cuando detuvieron una camioneta Peugeot Partner, no sospechaban que estaban por realizar un procedimiento histórico. La caja del vehículo había sido modificada (habían adosado un chapón, con lo cual construyeron un gabinete) y en su interior encontraron la droga. Análisis posteriores permitieron comprobar que Correa, un salteño de Metán, trasladaba 50,378 kg de cocaína, con una pureza que oscilaba entre el 89 y el 99 %, y con la cual se podían preparar casi 930.000 dosis.
Por orden de la Justicia Federal, el conductor fue detenido y ese mismo día casi toda la droga (quedaron únicamente muestras para el juicio) fue incinerada en ese mismo lugar. La droga, presuntamente tenía como destino algún puerto europeo, donde se cotizaría a 1.400.000 euros.
A menos de un año del operativo, se realizó el juicio. Ayer, Correa repitió lo que había dicho durante la instrucción: que él había aceptado trasladar el cargamento, pero que le habían dicho que se trataba de hojas de coca. Afirmó que había sido contratado por un hombre para que hiciera el trabajo, pero que había recibido amenazas para que no se negara. Pero su argumento resultó muy débil.
Los alegatos
Teniendo en cuenta la cantidad de droga secuestrada, el fiscal de Cámara Alfredo Terraf no dudó durante los alegatos en solicitar a los jueces que el imputado reciba una condena de 13 años de prisión, además de una multa de $ 15.000.
Por su parte, el defensor oficial Ciro Lo Pinto requirió una pena menor, que fijó en cinco años (el mínimo para este delito es de cuatro años).
Finalmente, los jueces Carlos Enrique Jiménez Montilla, Raúl Daniel Bejas y Gabriel Casas consideraron a Correa culpable y lo condenaron a ocho años de cárcel. Tras la lectura del fallo que realizó el secretario Hugo del Sueldo, Correa fue trasladado al penal de Villa Urquiza, donde deberá cumplir la condena.







