20 Marzo 2006 Seguir en 
En la madrugada de ayer, un preso apareció muerto dentro de un pabellón en el penal de Villa Urquiza. Se trata de Antonio Gregorio Gorosito, 42 años, que en 2004 había sido condenado por la violación seguida de muerte de José María Avila, un niño de cuatro años, de Aguilares. Los investigadores sospechan que se puede haber tratado de un suicidio.
Gorosito se encontraba alojado en el sector 5, sección de seguridad media, junto a otros 14 hombres. Según informó el subcomisario Jorge Urueña, segundo jefe de la Seccional V, el interno Pedro Nicolás Martínez encontró a su compañero tirado boca arriba en el suelo, con las piernas flexionadas. "Tenía el cuello rodeado con una tira de bolso y una sábana atada al extremo de esta. Al parecer, ató la tela a un arco de hierro que hay en el techo, se ahorcó y luego cayó al suelo. El hecho está caratulado como muerte dudosa" informó Urueña.
La Fiscalía XII ordenó que se realice una autopsia. Los investigadores quieren averiguar si Gorosito se suicidó o lo mataron.
Un alta fuente del penal de Villa Urquiza comentó que el interno tenía muy buena conducta, pero que no era visitado por sus familiares. Según Urueña, Gorosito dejó tres cartas sobre una mesa del pabellón: una dirigida el juez; otra para su abogada -en la cual le pide que se haga cargo de su velatorio- y una tercera, en la cual le pide perdón a su madre por su suicidio.
Dos familias
María Gervasia Gorosito, de 72 años, madre del recluso, se enteró de la muerte de su hijo por un pariente que viajó hasta Aguilares para avisarle. "A mi hijo lo mataron; el estaba por apelar su sentencia porque era inocente", sostuvo llorando la mujer, y admitió que su hijo no recibía visitas. "La última vez que lo vi fue cuando se encontraba en libertad. En diciembre del año pasado hablamos por teléfono", aseguró.
"No estoy alegre por esa muerte, pero sí encontré un poco de paz", comentó por su parte Dora González, abuela de José María Avila. "El almita de mi niño se encargó de hacer justicia", dijo la mujer.
Con la muerte del interno ya son ocho los reclusos muertos en tres años.
Cadena Perpetua
Gorosito se encontraba en el penal cumpliendo cadena perpetua por ser haber sido encontrado culpable de la violación y de la muerte de los menores José Maria Avila, de 4 años (ocurrida el 12 de enero de 2003, en Aguilares) y de Carlos Herreros, de 8, asesinado en 1998, en la localidad de Monteagudo.
Gorosito se encontraba alojado en el sector 5, sección de seguridad media, junto a otros 14 hombres. Según informó el subcomisario Jorge Urueña, segundo jefe de la Seccional V, el interno Pedro Nicolás Martínez encontró a su compañero tirado boca arriba en el suelo, con las piernas flexionadas. "Tenía el cuello rodeado con una tira de bolso y una sábana atada al extremo de esta. Al parecer, ató la tela a un arco de hierro que hay en el techo, se ahorcó y luego cayó al suelo. El hecho está caratulado como muerte dudosa" informó Urueña.
La Fiscalía XII ordenó que se realice una autopsia. Los investigadores quieren averiguar si Gorosito se suicidó o lo mataron.
Un alta fuente del penal de Villa Urquiza comentó que el interno tenía muy buena conducta, pero que no era visitado por sus familiares. Según Urueña, Gorosito dejó tres cartas sobre una mesa del pabellón: una dirigida el juez; otra para su abogada -en la cual le pide que se haga cargo de su velatorio- y una tercera, en la cual le pide perdón a su madre por su suicidio.
Dos familias
María Gervasia Gorosito, de 72 años, madre del recluso, se enteró de la muerte de su hijo por un pariente que viajó hasta Aguilares para avisarle. "A mi hijo lo mataron; el estaba por apelar su sentencia porque era inocente", sostuvo llorando la mujer, y admitió que su hijo no recibía visitas. "La última vez que lo vi fue cuando se encontraba en libertad. En diciembre del año pasado hablamos por teléfono", aseguró.
"No estoy alegre por esa muerte, pero sí encontré un poco de paz", comentó por su parte Dora González, abuela de José María Avila. "El almita de mi niño se encargó de hacer justicia", dijo la mujer.
Con la muerte del interno ya son ocho los reclusos muertos en tres años.
Cadena Perpetua
Gorosito se encontraba en el penal cumpliendo cadena perpetua por ser haber sido encontrado culpable de la violación y de la muerte de los menores José Maria Avila, de 4 años (ocurrida el 12 de enero de 2003, en Aguilares) y de Carlos Herreros, de 8, asesinado en 1998, en la localidad de Monteagudo.







