- ¿Cómo califica la legislación laboral argentina en relación con la de los países desarrollados?
- En general, creo que es razonable. Durante los 90, vivimos un proceso de regulación y de desprotección de los trabajadores. En el sector privado, las empresas, con el propósito de bajar el llamado costo laboral y de mejorar su rentabilidad, bajaron el nivel de protección de los trabajadores; eso es injusto. Desde 2000 a esta parte, con el cambio de gobierno, la situación mejoró y sigue en alza. Estamos próximos a tener una nueva ley de Riesgos de Trabajo, que será de mejor calidad y más equitativa que la anterior. Las empresas, que siguen teniendo rentabilidad, hoy se quejan más de la política fiscal que de la legislación laboral.
- ¿El mínimo no imponible en el impuesto a las Ganancias es importante para los trabajadores?
- Es una realidad que el mínimo no imponible para el impuesto a las Ganancias es un poco bajo. Con el incremento de los salarios, cada vez más trabajadores empiezan a aproximarse a ese valor mínimo y deben pagar el impuesto. Lo que tendría que plantearse la sociedad argentina -es un debate pendiente- es si el país tiene una política fiscal justa. Creo que no. La sensación que se tiene en la Argentina es que uno paga muchos impuestos y que la presión impositiva es muy fuerte. Y es lamentable que los ciudadanos no recibamos del Estado servicios en la misma proporción. Esto irrita, porque aparece como injusto para los trabajadores que el Estado no devuelva a la sociedad lo que recibe en pago de impuestos.
-En Francia está produciéndose una reacción en contra de una reforma laboral que afecta a los más jóvenes
- Está ocurriendo algo similar a lo de 1968. Francia es un caso especial, pero con estas reformas no destruyó el estado de bienestar, como tampoco Europa. Francia tiene seguridad social.







