19 Marzo 2006 Seguir en 
Con paso firme y convencida de lo que decía, Virginia Mercado, la amiga de Paulina Lebbos, les aseguró a los investigadores que ella y la joven trágicamente asesinada hace ya tres semanas subieron a un Fiat Duna bordó con vidrios semipolarizados. Las dudas se despejaron luego de realizar un reconocimiento en el lugar y en el horario en el que abordaron el remise la mañana del domingo 26 de febrero.
La medida de ayer les sirvió a los investigadores para confirmar varios detalles respecto del auto que las jóvenes abordaron el día de la desaparición de Paulina. El primero y más importante es que ninguno de los vehículos secuestrados por la Policía fue reconocido por la testigo. También sirvió para determinar que los vidrios eran semipolarizados.
El barrio de La Ciudadela tuvo un amanecer diferente. La Policía montó todo un operativo dos manzanas a la redonda de la plazoleta ubicada en pasaje Gutiérrez y avenida Alem para que nadie entorpeciera el trabajo, que se extendió durante más de tres horas.
El procedimiento se desarrolló bajo la atenta mirada del fiscal Alejandro Noguera y del secretario Roque Medina; el jefe de Policía, Hugo Sánchez y los titulares de la Dirección de Investigaciones, Julio López y Raúl Ferreyra. También estuvieron Alberto Lebbos, padre de Paulina, y su abogado, Emilio Mrad.
La reconstrucción del hecho se realizó para que Mercado reconociera el vehículo. La oficial Juana Estequiño, que presta servicio en Seguridad Personal, hizo de Paulina. Los pesquisas tenían preparados por lo menos diez autos para ser analizados por la testigo clave del caso. Y los investigadores simularon ser los choferes.
Paso a paso
A las 7.15, aproximadamente, cuando recién comenzaba a aclarar, un Renault 9 color bordó se paró en la esquina. Mercado le indicó a los pesquisas, con una precisión casi increíble, cómo hicieron detener al remise y el lugar casi exacto en que se detuvo, cómo ascendieron y cuál fue la disposición que ocuparon en el asiento trasero del remise. El procedimiento se repitió con un Fiat Uno Rojo y con dos Duna de diferentes colores. Todo cambió cuando le mostraron un Duna bordó con vidrios polarizados.
La testigo se tomó bastante tiempo para examinar ese vehículo. Dio indicaciones a la oficial que hacía de Paulina para que se desplazara en el asiento trasero del auto. Se bajó en dos oportunidades y después se subió a un Fiat Uno rojo que estaba estacionado en otro lugar. Ese auto, según trascendió, era el del remisero que había asegurado que el domingo 26 llevó a dos jóvenes y que a una de ellas la dejó en La Rioja al 400 y a la otra en las cercanías del parque 9 de Julio, aunque no supo precisar dónde exactamente.
En otro automóvil, hizo el mismo recorrido que realizó con Paulina hasta que descendió en su departamento de La Rioja al 400. Repitió los movimientos del amanecer de aquel domingo y hasta la manera en que se despidió de Paulina. Después de haber ratificado su testimonio, lloró en los brazos de su padre cuando todo concluyó.
La joven es consciente de que ella podría haber corrido la misma suerte que su amiga, pero gracias al apoyo de sus seres queridos está superando el mal trance.
"No olvidaré jamás esta experiencia. Quedé marcada para todo mi vida. Por suerte los amigos y la familia siempre estuvieron a mi lado, lo que fue muy importante", señaló antes de refugiarse en los brazos de Alberto Mercado, su padre.
Virginia, que vino desde la localidad salteña de Aguaray para ponerse a disposición de la Justicia, mostró tener temple de hierro. Durante casi tres horas no sólo respondió cada una de las preguntas que le realizaban el fiscal Alejando Noguera y los otros investigadores, sino que además no dudó en aportar cualquier precisión que consideraba importante al revisar los vehículos.
Alberto Mercado reconoció que la intención de su hija es quedarse en Tucumán para continuar cursando Comunicación Social en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.
"Esta será una decisión que tomaremos en los próximos días. Tanto ella como nosotros tenemos miedo de que algo malo pueda pasarle hasta que no se aclaren un poco este terrible caso", comentó.
El padre de Virginia renegó de la condena social que recibió su hija en los últimos días. "La sociedad es muy injusta. La demonizaron porque tuvo la desgracia de haber sido parte de esta terrible historia. Por suerte, en estos momentos difíciles aparecen los verdaderos amigos, que brindan un apoyo incondicional", explicó.
De regreso
Después de la medida judicial, Mercado expreso su deseo de regresar con su hija a Aguaray, aunque aclaró que Virginia seguirá a disposición del fiscal Noguera.
Fuentes tribunalicias coincidieron en señalar que no podrán trabas para que regrese a Salta. Se estima que esta noche, podría concretar su anhelo.
El profesional destacó además la firmeza demostrada por la joven salteña cuando debió prestar declaración. "Muchos creían que iba a dudar o que no iba a decir la verdad, pero les cerró la boca a todos los que desconfiaban de sus palabras", concluyó.
La crónica relacionada con el crimen de Paulina Lebbos dice que el ministro de Seguridad Ciudadana, Pablo Baillo, se encontraba exultante, a raíz del hallazgo del cadáver de la joven. ¿Cuál será la causa? La noticia debiera conmover, enlutar. Pero el ministro al parecer estaba contento ¿Con qué? No se pudo impedir un homicidio. Quedó patéticamente clara la falta de respuesta que en materia de seguridad hay en Tucumán. ¿Será acaso la máscara elegida para ocultar su ineficiencia? Dice el ministro que no necesita ayuda para llegar a resultados ¿Cuáles? Dice que, con inteligencia y con voluntad, se llegó a dilucidar el caso. Aclaremos: una joven desapareció en las calles y no se le brindó seguridad. El cadáver fue encontrado por un lugareño ¿Qué inteligencia, cuál voluntad? Lo único evidente es la confusión de este ministro que equivoca a la población dando un mensaje que tergiversa la realidad. Parece decir: "alégrense tenemos un nuevo cadáver". ¿Será posible tanta hipocresía?
Angel D. González
Santa Fe 2.673
San Miguel de Tucumán
La medida de ayer les sirvió a los investigadores para confirmar varios detalles respecto del auto que las jóvenes abordaron el día de la desaparición de Paulina. El primero y más importante es que ninguno de los vehículos secuestrados por la Policía fue reconocido por la testigo. También sirvió para determinar que los vidrios eran semipolarizados.
El barrio de La Ciudadela tuvo un amanecer diferente. La Policía montó todo un operativo dos manzanas a la redonda de la plazoleta ubicada en pasaje Gutiérrez y avenida Alem para que nadie entorpeciera el trabajo, que se extendió durante más de tres horas.
El procedimiento se desarrolló bajo la atenta mirada del fiscal Alejandro Noguera y del secretario Roque Medina; el jefe de Policía, Hugo Sánchez y los titulares de la Dirección de Investigaciones, Julio López y Raúl Ferreyra. También estuvieron Alberto Lebbos, padre de Paulina, y su abogado, Emilio Mrad.
La reconstrucción del hecho se realizó para que Mercado reconociera el vehículo. La oficial Juana Estequiño, que presta servicio en Seguridad Personal, hizo de Paulina. Los pesquisas tenían preparados por lo menos diez autos para ser analizados por la testigo clave del caso. Y los investigadores simularon ser los choferes.
Paso a paso
A las 7.15, aproximadamente, cuando recién comenzaba a aclarar, un Renault 9 color bordó se paró en la esquina. Mercado le indicó a los pesquisas, con una precisión casi increíble, cómo hicieron detener al remise y el lugar casi exacto en que se detuvo, cómo ascendieron y cuál fue la disposición que ocuparon en el asiento trasero del remise. El procedimiento se repitió con un Fiat Uno Rojo y con dos Duna de diferentes colores. Todo cambió cuando le mostraron un Duna bordó con vidrios polarizados.
La testigo se tomó bastante tiempo para examinar ese vehículo. Dio indicaciones a la oficial que hacía de Paulina para que se desplazara en el asiento trasero del auto. Se bajó en dos oportunidades y después se subió a un Fiat Uno rojo que estaba estacionado en otro lugar. Ese auto, según trascendió, era el del remisero que había asegurado que el domingo 26 llevó a dos jóvenes y que a una de ellas la dejó en La Rioja al 400 y a la otra en las cercanías del parque 9 de Julio, aunque no supo precisar dónde exactamente.
En otro automóvil, hizo el mismo recorrido que realizó con Paulina hasta que descendió en su departamento de La Rioja al 400. Repitió los movimientos del amanecer de aquel domingo y hasta la manera en que se despidió de Paulina. Después de haber ratificado su testimonio, lloró en los brazos de su padre cuando todo concluyó.
"No olvidaré jamás esta experiencia"
"Tengo la conciencia tranquila, porque hice todo lo posible para ayudar a encontrar con vida a Paulina (Lebbos)", aseguró con lágrimas en los ojos Virginia Mercado, la testigo clave en el caso que conmocionó a la provincia.La joven es consciente de que ella podría haber corrido la misma suerte que su amiga, pero gracias al apoyo de sus seres queridos está superando el mal trance.
"No olvidaré jamás esta experiencia. Quedé marcada para todo mi vida. Por suerte los amigos y la familia siempre estuvieron a mi lado, lo que fue muy importante", señaló antes de refugiarse en los brazos de Alberto Mercado, su padre.
Virginia, que vino desde la localidad salteña de Aguaray para ponerse a disposición de la Justicia, mostró tener temple de hierro. Durante casi tres horas no sólo respondió cada una de las preguntas que le realizaban el fiscal Alejando Noguera y los otros investigadores, sino que además no dudó en aportar cualquier precisión que consideraba importante al revisar los vehículos.
Alberto Mercado reconoció que la intención de su hija es quedarse en Tucumán para continuar cursando Comunicación Social en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.
"Esta será una decisión que tomaremos en los próximos días. Tanto ella como nosotros tenemos miedo de que algo malo pueda pasarle hasta que no se aclaren un poco este terrible caso", comentó.
El padre de Virginia renegó de la condena social que recibió su hija en los últimos días. "La sociedad es muy injusta. La demonizaron porque tuvo la desgracia de haber sido parte de esta terrible historia. Por suerte, en estos momentos difíciles aparecen los verdaderos amigos, que brindan un apoyo incondicional", explicó.
De regreso
Después de la medida judicial, Mercado expreso su deseo de regresar con su hija a Aguaray, aunque aclaró que Virginia seguirá a disposición del fiscal Noguera.
Fuentes tribunalicias coincidieron en señalar que no podrán trabas para que regrese a Salta. Se estima que esta noche, podría concretar su anhelo.
Sólido testimonio
"Virginia (Mercado) no sólo se mostró sólida en su testimonio, sino que además aportó elementos importantísimos para que el fiscal (Alejandro) Noguera avance en la investigación del caso", señaló Emilio Mrad, abogado de la familia de Paulina Lebbos.El profesional destacó además la firmeza demostrada por la joven salteña cuando debió prestar declaración. "Muchos creían que iba a dudar o que no iba a decir la verdad, pero les cerró la boca a todos los que desconfiaban de sus palabras", concluyó.
CARTAS DE LECTORES
HipocresíaLa crónica relacionada con el crimen de Paulina Lebbos dice que el ministro de Seguridad Ciudadana, Pablo Baillo, se encontraba exultante, a raíz del hallazgo del cadáver de la joven. ¿Cuál será la causa? La noticia debiera conmover, enlutar. Pero el ministro al parecer estaba contento ¿Con qué? No se pudo impedir un homicidio. Quedó patéticamente clara la falta de respuesta que en materia de seguridad hay en Tucumán. ¿Será acaso la máscara elegida para ocultar su ineficiencia? Dice el ministro que no necesita ayuda para llegar a resultados ¿Cuáles? Dice que, con inteligencia y con voluntad, se llegó a dilucidar el caso. Aclaremos: una joven desapareció en las calles y no se le brindó seguridad. El cadáver fue encontrado por un lugareño ¿Qué inteligencia, cuál voluntad? Lo único evidente es la confusión de este ministro que equivoca a la población dando un mensaje que tergiversa la realidad. Parece decir: "alégrense tenemos un nuevo cadáver". ¿Será posible tanta hipocresía?
Angel D. González
Santa Fe 2.673
San Miguel de Tucumán
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