18 Marzo 2006 Seguir en 
El entorno de las propietarias de los vehículos secuestrados el jueves está siendo investigado por la Policía, que intensificó las tareas para tratar de esclarecer el crimen de Paulina Lebbos.
Luego de que Alberto Lebbos, padre de la joven asesinada, aportó información sobre las tres letras de una chapa patente, los investigadores encontraron dos Fiat Duna cuya identificación coincide con ese dato. Uno es de color bordó y el otro rojo -aparentemente, el color fue cambiado recientemente-, y ambos tienen vidrios polarizados.
Virginia Mercado, la última persona que vio con vida a Paulina, aseguró que ambas se subieron a un remise de ese modelo. Ella se bajó en calle La Rioja al 400 y su compañera continuó viaje hacia la casa de su novio, César Soto.
Trascendió que las dueñas de los vehículos, cuyos nombres no trascendieron, negaron que los vehículos sean utilizados como remises y sostuvieron que ellas son las únicas que los conducen.
El fiscal Alejandro Noguera ordenó que se realice una serie de medidas, que incluyen la averiguación de cuáles eran los movimientos de los vehículos. También, al contarse con los datos precisos de sus dominios, se enviarían oficios a los registros que operan en la provincia para saber cuál era el color original de los autos en cuestión.
Destino incierto
Desde que Paulina desapareció, el 26 de febrero, los investigadores buscaron al supuesto remisero que la llevó desde la zona del ex Abasto hasta un destino incierto.
Con el correr de los días, y especialmente después de que se hallaron los restos de la estudiante universitaria, la Policía comenzó a sospechar que un psicópata puede ser el autor del crimen. Creen además que la persona que buscan puede ser un abusador que se disfraza de chofer para atacar adolescentes. Esta versión cobró más fuerza aún cuando el padre de una adolescente denunció que un remisero que conducía un Fiat Duna bordó habría intentado abusar de la joven.
Luego de que Alberto Lebbos, padre de la joven asesinada, aportó información sobre las tres letras de una chapa patente, los investigadores encontraron dos Fiat Duna cuya identificación coincide con ese dato. Uno es de color bordó y el otro rojo -aparentemente, el color fue cambiado recientemente-, y ambos tienen vidrios polarizados.
Virginia Mercado, la última persona que vio con vida a Paulina, aseguró que ambas se subieron a un remise de ese modelo. Ella se bajó en calle La Rioja al 400 y su compañera continuó viaje hacia la casa de su novio, César Soto.
Trascendió que las dueñas de los vehículos, cuyos nombres no trascendieron, negaron que los vehículos sean utilizados como remises y sostuvieron que ellas son las únicas que los conducen.
El fiscal Alejandro Noguera ordenó que se realice una serie de medidas, que incluyen la averiguación de cuáles eran los movimientos de los vehículos. También, al contarse con los datos precisos de sus dominios, se enviarían oficios a los registros que operan en la provincia para saber cuál era el color original de los autos en cuestión.
Destino incierto
Desde que Paulina desapareció, el 26 de febrero, los investigadores buscaron al supuesto remisero que la llevó desde la zona del ex Abasto hasta un destino incierto.
Con el correr de los días, y especialmente después de que se hallaron los restos de la estudiante universitaria, la Policía comenzó a sospechar que un psicópata puede ser el autor del crimen. Creen además que la persona que buscan puede ser un abusador que se disfraza de chofer para atacar adolescentes. Esta versión cobró más fuerza aún cuando el padre de una adolescente denunció que un remisero que conducía un Fiat Duna bordó habría intentado abusar de la joven.










