17 Marzo 2006 Seguir en 
Desde que la secuestraron hasta que la mataron pasaron sólo tres horas. Ese fue el tiempo que Paulina Lebbos estuvo en manos del homicida, según una parte del informe autópsico que recibió el fiscal Alejandro Noguera. Lo que aún no se sabe es cuándo arrojaron el cuerpo de la estudiante -que había desaparecido el 26 de febrero- al zanjón de Tapia en el que fue encontrado el sábado pasado.
Hasta el momento, los investigadores determinaron que Lebbos fue estrangulada. Pero el homicida no aparece y su identidad es un misterio. La principal hipótesis sigue apuntando al remisero que la trasladó junto a su amiga Virginia Mercado desde la zona del ex Abasto. Ese hombre sería el último que la vio con vida. Ayer, la Policía secuestró tres automóviles Fiat Duna con vidrios polarizados que podrían guardar alguna relación con el caso. Incluso detuvieron a un adolescente que el 20 de febrero fue denunciado por una violación ocurrida en el Mercofrut. Las letras de las chapas patente de dos de esos autos coinciden con las que un hombre, tal como informó LA GACETA en exclusiva el 8 de marzo, le entregó al padre de Paulina, Alberto Lebbos. El informante dijo que el conductor de un remise Fiat Duna, cuya patente comenzaba con AWI, había intentado violar a su hija, en la zona del ex Abasto, horas antes de la desaparición. Los dueños de estos dos vehículos serán indagados hoy en Tribunales.
Otra renuncia
La crisis en el Gobierno por el crimen se agudizó ayer con la renuncia del secretario de Derechos Humanos, Bernardo Lobo Bugeau, que tomó la decisión en apoyo al padre de Paulina, el cual el miércoles había dimitido a su cargo como subsecretario de la Juventud. Lebbos está enfrentando con el ministro de Seguridad, Pablo Baillo, a quien responsabiliza por lo sucedido con su hija. En reemplazo de Lobo Bugeau asumió Daniel Posse.
Hasta el momento, los investigadores determinaron que Lebbos fue estrangulada. Pero el homicida no aparece y su identidad es un misterio. La principal hipótesis sigue apuntando al remisero que la trasladó junto a su amiga Virginia Mercado desde la zona del ex Abasto. Ese hombre sería el último que la vio con vida. Ayer, la Policía secuestró tres automóviles Fiat Duna con vidrios polarizados que podrían guardar alguna relación con el caso. Incluso detuvieron a un adolescente que el 20 de febrero fue denunciado por una violación ocurrida en el Mercofrut. Las letras de las chapas patente de dos de esos autos coinciden con las que un hombre, tal como informó LA GACETA en exclusiva el 8 de marzo, le entregó al padre de Paulina, Alberto Lebbos. El informante dijo que el conductor de un remise Fiat Duna, cuya patente comenzaba con AWI, había intentado violar a su hija, en la zona del ex Abasto, horas antes de la desaparición. Los dueños de estos dos vehículos serán indagados hoy en Tribunales.
Otra renuncia
La crisis en el Gobierno por el crimen se agudizó ayer con la renuncia del secretario de Derechos Humanos, Bernardo Lobo Bugeau, que tomó la decisión en apoyo al padre de Paulina, el cual el miércoles había dimitido a su cargo como subsecretario de la Juventud. Lebbos está enfrentando con el ministro de Seguridad, Pablo Baillo, a quien responsabiliza por lo sucedido con su hija. En reemplazo de Lobo Bugeau asumió Daniel Posse.
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