17 Marzo 2006 Seguir en 
El secretario de Derechos Humanos, Bernardo Lobo Bugeau, dio un portazo en el Poder Ejecutivo y renunció al cargo en solidaridad con el subsecretario de la Juventud, Alberto Lebbos, que dimitió ante la ratificación en el cargo del ministro Pablo Baillo por parte del gobernador José Alperovich. La actitud de Lobo Bugeau sorprendió a los funcionarios, aunque el mandatario provincial reaccionó rápido y trató de neutralizar el estallido de esta minicrisis de gabinete al disponer -desde Buenos Aires- la aceptación de la renuncia de Lobo Bugeau y la designación en su reemplazo de Daniel Posse, que venía desempeñándose al frente de la Secretaría de Innovación Tecnológica. Las dos dimisiones son efectos políticos colaterales de la muerte de la joven Paulina Lebbos, por cuyo asesinato su padre adelantó que pedirá el juicio político contra Baillo.
Alperovich trató -telefónicamente- de persuadir a Lebbos para que desista de la renuncia, pero este le ratificó su intención. “Soy un hombre de palabra y mi renuncia es indeclinable”, dijo Lebbos, y reiteró que no puede estar al lado de Baillo.
“Me parecía que el gesto de Lebbos debía ser acompañado por una autoridad de Derechos Humanos”, se justificó el responsable del área. Sin embargo, fue más allá para explicar su alejamiento. “Personalmente, entiendo que debe revisarse la política de seguridad ciudadana. Creo que carece de tecnología; además, no comparto la mirada sobre la seguridad”, acotó.
En un diálogo con LA GACETA, Lobo Bugeau estableció diferencias ideológicas respecto del accionar de Baillo. Aseguró: “el ministro de Seguridad Ciudadana tiene una ideología que lo lleva a transmitir, por ejemplo, valores que son de la época de la dictadura al presente. Seguir victimizando a las víctimas es lo que me parece irrespetuoso”. Al ser consultado acerca de si la ratificación de Baillo precipitó su salida, contestó: “la apuesta a Baillo pone en crisis absoluta mi cargo”.
Lobo Bugeau y Lebbos se presentaron juntos en la Casa de Gobierno, y juntos dejaron sus renuncias a sus respectivos cargos en la mesa de entradas de la Secretaría General de la Gobernación. Lobo Bugeau señaló: “el gesto de Lebbos lo ennoblece”. En el texto de su dimisión, elogió a Alperovich: “no dudo de su hombría de bien y de los objetivos políticos que persigue”.
Mientras ambos presentaban sus renuncias, a Alperovich le comunicaban por teléfono las novedades. Una hora después, el mandatario le adelantó los pasos a seguir al secretario general de la Gobernación, Francisco Sassi Colombres. De modo que la celeridad en el nombramiento de Posse tomó por sorpresa incluso al propio designado.
“Son gajes de la actividad”, dijo Sassi Colombres a LA GACETA, cuando se le señaló que en pocos días de tarea ya tenía dos renuncias en su escritorio. “Son hechos que están en la naturaleza de la actividad política, hay que estar preparados”, dijo. Pero admitió que le sorprendió el desenlace. “Anoche -por el miércoles-, estuve con Lobo Bugeau analizando los actos para el 24 de marzo; por lo que me sorprendió el anuncio”, apuntó.
“No lo entiendo”
En tanto, Baillo, al ser consultado sobre la decisión de Lobo Bugeau, se limitó a expresar: “veníamos trabajando bien, en equipo, no lo entiendo, me sorprende”. ¿Pensó en renunciar?, se le preguntó. “Eso depende del gobernador. Yo trabajo, pero un hombre de honor tiene siempre a mano la renuncia”, respondió.
Alperovich trató -telefónicamente- de persuadir a Lebbos para que desista de la renuncia, pero este le ratificó su intención. “Soy un hombre de palabra y mi renuncia es indeclinable”, dijo Lebbos, y reiteró que no puede estar al lado de Baillo.
“Me parecía que el gesto de Lebbos debía ser acompañado por una autoridad de Derechos Humanos”, se justificó el responsable del área. Sin embargo, fue más allá para explicar su alejamiento. “Personalmente, entiendo que debe revisarse la política de seguridad ciudadana. Creo que carece de tecnología; además, no comparto la mirada sobre la seguridad”, acotó.
En un diálogo con LA GACETA, Lobo Bugeau estableció diferencias ideológicas respecto del accionar de Baillo. Aseguró: “el ministro de Seguridad Ciudadana tiene una ideología que lo lleva a transmitir, por ejemplo, valores que son de la época de la dictadura al presente. Seguir victimizando a las víctimas es lo que me parece irrespetuoso”. Al ser consultado acerca de si la ratificación de Baillo precipitó su salida, contestó: “la apuesta a Baillo pone en crisis absoluta mi cargo”.
Lobo Bugeau y Lebbos se presentaron juntos en la Casa de Gobierno, y juntos dejaron sus renuncias a sus respectivos cargos en la mesa de entradas de la Secretaría General de la Gobernación. Lobo Bugeau señaló: “el gesto de Lebbos lo ennoblece”. En el texto de su dimisión, elogió a Alperovich: “no dudo de su hombría de bien y de los objetivos políticos que persigue”.
Mientras ambos presentaban sus renuncias, a Alperovich le comunicaban por teléfono las novedades. Una hora después, el mandatario le adelantó los pasos a seguir al secretario general de la Gobernación, Francisco Sassi Colombres. De modo que la celeridad en el nombramiento de Posse tomó por sorpresa incluso al propio designado.
“Son gajes de la actividad”, dijo Sassi Colombres a LA GACETA, cuando se le señaló que en pocos días de tarea ya tenía dos renuncias en su escritorio. “Son hechos que están en la naturaleza de la actividad política, hay que estar preparados”, dijo. Pero admitió que le sorprendió el desenlace. “Anoche -por el miércoles-, estuve con Lobo Bugeau analizando los actos para el 24 de marzo; por lo que me sorprendió el anuncio”, apuntó.
“No lo entiendo”
En tanto, Baillo, al ser consultado sobre la decisión de Lobo Bugeau, se limitó a expresar: “veníamos trabajando bien, en equipo, no lo entiendo, me sorprende”. ¿Pensó en renunciar?, se le preguntó. “Eso depende del gobernador. Yo trabajo, pero un hombre de honor tiene siempre a mano la renuncia”, respondió.
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