Tres testigos dijeron que Paulina era una joven muy buena, al declarar en Tribunales
Dos hermanos, uno de los cuales es padrino de la hija de la estudiante, y su padre dieron su testimonio. Se pusieron a disposición de la Justicia y entregaron muestras de sus cabellos para que se hagan pericias comparativas.
17 Marzo 2006 Seguir en 
Llegaron juntos y se fueron cuando los tres terminaron de declarar ante el fiscal Alejandro Noguera. Después, concurrieron a la sede de Policía Científica, para entregar muestras de sus cabellos. Juan, Jorge y Juan Marcelo Jiménez, con esta actitud, demostraron que no tienen problema en ser investigados por la Justicia por el homicidio de Paulina Lebbos.
Los tres, junto al abogado Alvaro Zelarayán, explicaron el tipo de relación que mantenían con la joven, cuándo la vieron por última vez y cómo era el noviazgo de Paulina y César Soto. También, en el despacho del fiscal, ratificaron que el día en el que desapareció la joven, salvo Juan, estuvieron en un cumpleaños en Burruyacu.
El testimonio de Jorge, sin lugar a dudas, era el más importante de todos, ya que él era muy cercano a Lebbos. “Era muy amigo de ellos y hasta llegamos a salir juntos en varias oportunidades. Es cierto que el sábado 25 (un día antes de la desaparición de la joven) mantuve contacto con ella, pero era lo que hacía generalmente, porque éramos muy amigos”, señaló el padrino de la hija de Lebbos. El joven en todo momento se mostró tranquilo, tanto en la Fiscalía como ante la requisitoria periodística.
Un amigo
Por su parte, Juan Marcelo, el joven que fue demorado por la Policía días después de la desaparición de la estudiante, declaró: “la conocí a ella por la relación que yo tenía con César, del que soy amigo, pero nunca compartimos salidas”.
En tanto, Juan, padre de los dos jóvenes y camionero de una cadena de carnicerías de esta provincia, relató que el domingo 26 realizó un viaje a Córdoba en busca de hacienda. “Paulina era una muy buena chica, a la que conocíamos como la novia de un vecino. Teníamos una amistad, pero no era tan cercana como muchos piensan”, explicó.
Desde que Paulina desapareció, Lebbos insistió en que se investigue el entorno de Soto, especialmente, a los hermanos Jiménez porque, según dijo en una oportunidad, “ellos acosaban a mi hija”.
“A Lebbos nunca lo conocimos personalmente. No sabemos por qué nos atacó así, pero estamos aquí para demostrar que somos personas de bien”, indicó Juan.
Jorge, en cambio, reconoció que entendía la actitud que asumió Lebbos desde que su hija desapareció y aún más cuando fue encontrada sin vida. “Entiendo que, como cualquier otro padre, debe estar muy dolido por lo que ocurrió, y por eso quiere encontrar al culpable que asesinó a su hija. Pero él tiene que entender que nosotros también queremos que se sepa la verdad de lo que ocurrió”, concluyó.
Los tres, junto al abogado Alvaro Zelarayán, explicaron el tipo de relación que mantenían con la joven, cuándo la vieron por última vez y cómo era el noviazgo de Paulina y César Soto. También, en el despacho del fiscal, ratificaron que el día en el que desapareció la joven, salvo Juan, estuvieron en un cumpleaños en Burruyacu.
El testimonio de Jorge, sin lugar a dudas, era el más importante de todos, ya que él era muy cercano a Lebbos. “Era muy amigo de ellos y hasta llegamos a salir juntos en varias oportunidades. Es cierto que el sábado 25 (un día antes de la desaparición de la joven) mantuve contacto con ella, pero era lo que hacía generalmente, porque éramos muy amigos”, señaló el padrino de la hija de Lebbos. El joven en todo momento se mostró tranquilo, tanto en la Fiscalía como ante la requisitoria periodística.
Un amigo
Por su parte, Juan Marcelo, el joven que fue demorado por la Policía días después de la desaparición de la estudiante, declaró: “la conocí a ella por la relación que yo tenía con César, del que soy amigo, pero nunca compartimos salidas”.
En tanto, Juan, padre de los dos jóvenes y camionero de una cadena de carnicerías de esta provincia, relató que el domingo 26 realizó un viaje a Córdoba en busca de hacienda. “Paulina era una muy buena chica, a la que conocíamos como la novia de un vecino. Teníamos una amistad, pero no era tan cercana como muchos piensan”, explicó.
Desde que Paulina desapareció, Lebbos insistió en que se investigue el entorno de Soto, especialmente, a los hermanos Jiménez porque, según dijo en una oportunidad, “ellos acosaban a mi hija”.
“A Lebbos nunca lo conocimos personalmente. No sabemos por qué nos atacó así, pero estamos aquí para demostrar que somos personas de bien”, indicó Juan.
Jorge, en cambio, reconoció que entendía la actitud que asumió Lebbos desde que su hija desapareció y aún más cuando fue encontrada sin vida. “Entiendo que, como cualquier otro padre, debe estar muy dolido por lo que ocurrió, y por eso quiere encontrar al culpable que asesinó a su hija. Pero él tiene que entender que nosotros también queremos que se sepa la verdad de lo que ocurrió”, concluyó.
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