Milosevic fue hallado muerto en su celda

El ex líder serbio afrontaba un juicio por genocidio. Estaba acusado de haber cometido crímenes de guerra entre 1991 y 1999 en los Balcanes.

12 Marzo 2006
LA HAYA.- El ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, de 64 años, murió ayer en su celda de la cárcel de Scheveningen, cerca de La Haya, donde estaba siendo juzgado por crímenes de guerra. Había sido detenido en junio de 2001, y ocho meses después comenzó el juicio en su contra por cargos de genocidio en guerras libradas en los Balcanes en la década de 1990, tras la disolución de Yugoslavia. Las audiencias orales iban a terminar en mayo.
Por el momento se desconoce si falleció de muerte natural, pero en Serbia corrió la versión de que había sido asesinado. La tesis del crimen contribuirá a reforzar la teoría conspirativa de los seguidores del ex líder serbio, según la cual el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) fue creado por Occidente para destruir Serbia. El presidente del TPIY, Fausto Pocar, ordenó realizar una autopsia completa. Milosevic es el cuarto dirigente implicado en crímenes de guerra que muere en prisión. Dos se suicidaron, según el informe oficial, y un tercero sufrió una hemorragia estomacal mortal.
La Cancillería rusa responsabilizó indirectamente al TPIY por la muerte de Milosevic. “Lamentamos que, pese a nuestras garantías, se le haya prohibido a Milosevic el tratamiento médico en Rusia”, señaló un vocero. El ex presidente yugoslavo tenía problemas de circulación y sufría intensos dolores de cabeza. En febrero, la corte le denegó el permiso para ir a Moscú, alegando que se corrían riesgos de que no regresara a La Haya para continuar con el juicio. El hermano del ex mandatario, Borislav, vive en Moscú desde que fue embajador allí a fines de la década de 1990. También residen en la capital rusa la viuda, Mirjana Markovic, contra quien hay una orden de captura internacional, y su hijo Marko. Mijail Gorbachov, ex presidente soviético y premio Nobel de la Paz, también acusó a los jueces de haber cometido un grave error al no permitir a Milosevic recibir tratamiento en Moscú. Sin embargo, a diferencia de otros dirigentes rusos, Gorbachov defendió la existencia del Tribunal. “Es un organismo útil contra los que abusan de los valores más importantes”, dijo.

La marca de la violencia

Desde mediados de la década de 1980 y hasta su caída, en octubre de 2000 -luego de una campaña de bombardeos de la OTAN-, Milosevic determinó la historia de Serbia y la de Yugoslavia. Estaba acusado de ser el instigador de graves crímenes en cuatro guerras balcánicas, entre 1991 y 1999, en las ex repúblicas yugoslavas de Eslovenia, Croacia y Bosnia-Herzegovina, y en la provincia serbia de Kosovo. (DPA)

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