11 Marzo 2006 Seguir en 
RIO DE JANEIRO.- Los enfrentamientos entre el ejército brasileño y habitantes de favelas de Río de Janeiro se intensificaron ayer y provocaron al menos tres heridos, entre ellos un niño, mientras los militares siguen sin encontrar las armas robadas que buscan.
En el operativo, unos 1.500 soldados rastrean por favelas cariocas desde hace una semana 10 fusiles y una pistola robados de un cuartel. Hasta ahora, los soldados fracasaron en la búsqueda y continúan siendo blanco de ataques de narcotraficantes.
En el cerro de Providencia, una de las favelas ocupadas por la fuerza militar en la ciudad más turística de Brasil, los pobladores quedaron en la línea de fuego entre soldados y los traficantes que dominan muchos de los morros de Río. En los enfrentamientos, al menos tres personas resultaron heridas, aunque ninguna de gravedad, y otras varias fueron detenidas. Otro fuerte tiroteo se produjo en una favela en el centro de Río.
El cerro de Providencia está cercano a la región portuaria, no muy lejos del sambódromo, donde días atrás desfilaron las comparsas del mayor carnaval del mundo.
El enfrentamiento fue el más intenso entre los que se produjeron en los siete días de ocupación por parte del Ejército del barrio de casillas humildes y calles irregulares que trepan el cerro. Los heridos de bala, entre ellos un niño, fueron llevados a un hospital del centro para su atención.
"Esos ataques que vienen ocurriendo son intentos de intimidar para buscar desmovilizar nuestra presencia", dijo el coronel José Barreto, jefe de Relaciones Públicas del Comando Militar Este.
El tiroteo en la favela comenzó ayer, después de que los soldados dispararon al aire, para dispersar una manifestación de los pobladores contra la presencia de los militares. La respuesta fue inmediata con tiros en la dirección de los soldados.
Dificultades
"Los traficantes están usando a los pobladores para dificultar la acción del Ejército", dijo el teniente coronel Pedro Conrado, que participó de la operación en Providencia. Agregó que las tropas fueron blanco permanente de los delincuentes. "Es bala y fuego día y noche encima de nosotros", agregó el militar.
Ayer, las tropas ocuparon el cerro de Pinto, vecino a Providencia, aunque abandonaron otros dos, dentro del operativo lanzado la semana pasada para recuperar las armas robadas de un cuartel de la problemática zona norte carioca.
La Fiscalía del Estado dijo que intentará que la Justicia suspenda la acción de las tropas federales, que interpreta como violatoria de la Constitución.
El comandante general de la Policía de Río de Janeiro, Hudson de Aguiar Miranda, informó que el servicio de Inteligencia de la fuerza ya tiene pistas concretas del paradero de las armas robadas.
El operativo también se extendió ayer a una favela ubicada en el barrio de Catete, en pleno centro de la ex capital y meca turística de Brasil, donde hubo un intenso tiroteo y se detuvo a 17 personas.
Los enfrentamientos en Providencia llevaron al Ejército a pedir la ayuda de los cuerpos de elite de la Policía. Actualmente, hay presencia militar en seis favelas cariocas. La gobernadora del estado, Rosinha Matheus, deslizó una crítica a la envergadura de los operativos para recuperar las armas. (Reuter)
En el operativo, unos 1.500 soldados rastrean por favelas cariocas desde hace una semana 10 fusiles y una pistola robados de un cuartel. Hasta ahora, los soldados fracasaron en la búsqueda y continúan siendo blanco de ataques de narcotraficantes.
En el cerro de Providencia, una de las favelas ocupadas por la fuerza militar en la ciudad más turística de Brasil, los pobladores quedaron en la línea de fuego entre soldados y los traficantes que dominan muchos de los morros de Río. En los enfrentamientos, al menos tres personas resultaron heridas, aunque ninguna de gravedad, y otras varias fueron detenidas. Otro fuerte tiroteo se produjo en una favela en el centro de Río.
El cerro de Providencia está cercano a la región portuaria, no muy lejos del sambódromo, donde días atrás desfilaron las comparsas del mayor carnaval del mundo.
El enfrentamiento fue el más intenso entre los que se produjeron en los siete días de ocupación por parte del Ejército del barrio de casillas humildes y calles irregulares que trepan el cerro. Los heridos de bala, entre ellos un niño, fueron llevados a un hospital del centro para su atención.
"Esos ataques que vienen ocurriendo son intentos de intimidar para buscar desmovilizar nuestra presencia", dijo el coronel José Barreto, jefe de Relaciones Públicas del Comando Militar Este.
El tiroteo en la favela comenzó ayer, después de que los soldados dispararon al aire, para dispersar una manifestación de los pobladores contra la presencia de los militares. La respuesta fue inmediata con tiros en la dirección de los soldados.
Dificultades
"Los traficantes están usando a los pobladores para dificultar la acción del Ejército", dijo el teniente coronel Pedro Conrado, que participó de la operación en Providencia. Agregó que las tropas fueron blanco permanente de los delincuentes. "Es bala y fuego día y noche encima de nosotros", agregó el militar.
Ayer, las tropas ocuparon el cerro de Pinto, vecino a Providencia, aunque abandonaron otros dos, dentro del operativo lanzado la semana pasada para recuperar las armas robadas de un cuartel de la problemática zona norte carioca.
La Fiscalía del Estado dijo que intentará que la Justicia suspenda la acción de las tropas federales, que interpreta como violatoria de la Constitución.
El comandante general de la Policía de Río de Janeiro, Hudson de Aguiar Miranda, informó que el servicio de Inteligencia de la fuerza ya tiene pistas concretas del paradero de las armas robadas.
El operativo también se extendió ayer a una favela ubicada en el barrio de Catete, en pleno centro de la ex capital y meca turística de Brasil, donde hubo un intenso tiroteo y se detuvo a 17 personas.
Los enfrentamientos en Providencia llevaron al Ejército a pedir la ayuda de los cuerpos de elite de la Policía. Actualmente, hay presencia militar en seis favelas cariocas. La gobernadora del estado, Rosinha Matheus, deslizó una crítica a la envergadura de los operativos para recuperar las armas. (Reuter)







