La reestructuración azucarera en Cuba

La antropóloga cubana, Ana Vera, expuso en museo de la Casa Histórica, invitada por la Universidad Nacional de Tucumán.

12 Marzo 2006
“Nuestro país está hoy frente a un desafío obligado por la severa reestructuración de su industria madre: la azucarera”. Según la antropóloga cubana, Ana Vera, que expuso en el museo de la Casa Histórica, invitada por la UNT, la isla caribeña vive, actualmente, en distintas dimensiones, lo que debió soportar Tucumán en 1966, cuando se cerraron, por decisión del gobierno militar, 11 ingenios azucareros.
Cuba, debido a los cambios internacionales que la dejaron como una de las pocas expresiones socialistas del mundo, debió reestructurar, a partir de 2002, su industria azucarera y con cirugía mayor. En abril de 2002, Cuba cerró 71 de sus 156 ingenios o centrales, en la primera etapa de la reestructuración del sector, conocida como Tarea Alvaro Reynoso (TAR).
En junio de 2005 cerró otros 43 de los 85 centrales que permanecían activos, algunos de ellos quizás sólo temporalmente, como parte de la segunda fase de la TAR.
De esta forma, la administración castrista trata ahora de reubicar a más de 120.000 trabajadores azucareros que quedaron sin empleo debido a esa reestructuración.
Vera, que está escribiendo sobre las consecuencias personales y sociales que emanan del obligado cambio en la actividad azucarera cubana, señaló que el gobierno pretende que se produzcan alrededor de 4 millones de toneladas anuales de azúcar. No obstante, en la realidad se está bastante lejos de lograr esa meta.
A tanto llegó el cambio que Cuba piensa en importar parte o el total de las 700.000 toneladas de azúcar que necesita para su mercado interno, mientras su industria se dedicará a fabricar sólo azúcar orgánica o de alta calidad, que tiene más valor en el mercado mundial.



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