12 Marzo 2006 Seguir en 
“Debido a la productividad que tiene hoy la Argentina, que no para de incrementar el margen bruto de la explotación de las empresas, el salario representa la porción más baja de los últimos años en el país”. El economista de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Martín Hourest, señaló que esa parte no pasa del 20% del Producto Bruto Interno.
- ¿Cómo se presenta.,entonces, el panorama de la lucha entre salarios e inflación?
- Hay que plantear, primero, si el salario de 2006 es el piso distributivo que los argentinos están dispuestos a soportar. En el proceso devaluatorio de 2002 hasta hoy, los salarios tuvieron una evolución muy dispar en los distintos sectores. Existe una convergencia de los niveles salariales de los trabajadores en blanco con la tasa de inflación. Pero, hay un notable retraso de los trabajadores no registrados por la tasa de inflación. También existe un atraso relativo de los trabajadores registrados del sector público y de los beneficiarios de prestaciones sociales en relación con la inflación.
- ¿Se pueden estimar los porcentajes de los que no tienen mayores problemas y de aquellos que están más rezagados?
- De la totalidad de los trabajadores argentinos, incluyendo los del sector público, tiene capacidad de negociar convenciones colectivas de trabajo el 37%. Es una porción minoritaria. A su vez, como el sector público no tiene abierta negociación salarial, sólo el 20% tiene capacidad para discutir el nivel de sus remuneraciones.
Pero, si bien ese grupo de trabajadores que reacomodó el nivel de sus ingresos, desde 2002, no lo pudo hacer, en su inmensa mayoría, no mejoró las condiciones de su trabajo ni su forma de vida. Es decir, que hubo discusiones sobre el precio del trabajo, pero no sobre la intensidad, el uso y las condiciones de operación de los empleados de esas empresas.
- ¿Cuál es uno de los caminos que se podría elegir para negociar los salarios?
- Condición sine qua non es disminuir la gran desventaja de los salarios en su lucha contra las ganancias de las empresas.
- ¿Cómo se presenta.,entonces, el panorama de la lucha entre salarios e inflación?
- Hay que plantear, primero, si el salario de 2006 es el piso distributivo que los argentinos están dispuestos a soportar. En el proceso devaluatorio de 2002 hasta hoy, los salarios tuvieron una evolución muy dispar en los distintos sectores. Existe una convergencia de los niveles salariales de los trabajadores en blanco con la tasa de inflación. Pero, hay un notable retraso de los trabajadores no registrados por la tasa de inflación. También existe un atraso relativo de los trabajadores registrados del sector público y de los beneficiarios de prestaciones sociales en relación con la inflación.
- ¿Se pueden estimar los porcentajes de los que no tienen mayores problemas y de aquellos que están más rezagados?
- De la totalidad de los trabajadores argentinos, incluyendo los del sector público, tiene capacidad de negociar convenciones colectivas de trabajo el 37%. Es una porción minoritaria. A su vez, como el sector público no tiene abierta negociación salarial, sólo el 20% tiene capacidad para discutir el nivel de sus remuneraciones.
Pero, si bien ese grupo de trabajadores que reacomodó el nivel de sus ingresos, desde 2002, no lo pudo hacer, en su inmensa mayoría, no mejoró las condiciones de su trabajo ni su forma de vida. Es decir, que hubo discusiones sobre el precio del trabajo, pero no sobre la intensidad, el uso y las condiciones de operación de los empleados de esas empresas.
- ¿Cuál es uno de los caminos que se podría elegir para negociar los salarios?
- Condición sine qua non es disminuir la gran desventaja de los salarios en su lucha contra las ganancias de las empresas.







