09 Marzo 2006 Seguir en 
VIENA.- Al cabo de un fuerte entredicho verbal entre los representantes iraníes y estadounidenses, la junta directiva de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) decidió ayer remitir el expediente nuclear iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos presionará para que el máximo organismo de las Naciones Unidas aplique sanciones a Teherán. El Consejo podría, en una primera resolución, instar a Teherán a que suspenda sus actividades para obtener combustible nuclear y a que coopere, sin establecer plazos, con los inspectores de la AIEA; o podría también disponer acciones directas. Esta última posibilidad podría chocar con el veto de Rusia y de China, que ya anunciaron su decisión de mantener la vía diplomática.
Cruce retórico
Antes de que la junta de la AIEA adoptara la decisión de remitir el caso al Consejo, los representantes de Washington y de Teherán protagonizaron un fuerte encontronazo verbal. "Estados Unidos puede causar daño y dolor; pero también es susceptible de sufrir daño y dolor. Si Estados Unidos desea ir por ese camino, dejemos que la pelota se mueva en esa dirección", dijo el embajador iraní en la AIEA, Javad Vaidi. Aludía, así, a la ofensiva de Estados Unidos contra el régimen de los ayatollah. Poco antes, el embajador estadounidense ante la agencia de vigilancia atómica, Gregory Shulte, había dicho que si Irán no cumple sus obligaciones internacionales, sufrirá consecuencias graves. Además, aseguró que Irán dispone de 85 toneladas de uranio en gas, material suficiente "para fabricar unas diez de bombas atómicas". Irán insiste en que sólo desea energía nuclear para generar electricidad, pero ocultó sus labores en investigación atómica a la AIEA durante 18 años.
El reporte del director de la AIEA, Mohamed El Baradei, formará parte de los argumentos para cualquier acción que adopte el Consejo de Seguridad la ONU. No obstante, El Baradei sigue siendo optimista. "Tarde o temprano se darán cuenta de que no hay otra opción que volver a las negociaciones", dijo el premio Nobel de la Paz. (DPA)
Cruce retórico
Antes de que la junta de la AIEA adoptara la decisión de remitir el caso al Consejo, los representantes de Washington y de Teherán protagonizaron un fuerte encontronazo verbal. "Estados Unidos puede causar daño y dolor; pero también es susceptible de sufrir daño y dolor. Si Estados Unidos desea ir por ese camino, dejemos que la pelota se mueva en esa dirección", dijo el embajador iraní en la AIEA, Javad Vaidi. Aludía, así, a la ofensiva de Estados Unidos contra el régimen de los ayatollah. Poco antes, el embajador estadounidense ante la agencia de vigilancia atómica, Gregory Shulte, había dicho que si Irán no cumple sus obligaciones internacionales, sufrirá consecuencias graves. Además, aseguró que Irán dispone de 85 toneladas de uranio en gas, material suficiente "para fabricar unas diez de bombas atómicas". Irán insiste en que sólo desea energía nuclear para generar electricidad, pero ocultó sus labores en investigación atómica a la AIEA durante 18 años.
El reporte del director de la AIEA, Mohamed El Baradei, formará parte de los argumentos para cualquier acción que adopte el Consejo de Seguridad la ONU. No obstante, El Baradei sigue siendo optimista. "Tarde o temprano se darán cuenta de que no hay otra opción que volver a las negociaciones", dijo el premio Nobel de la Paz. (DPA)
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