La calma duró un día en Irak

Resurgieron los brotes de violencia, con su secuela de muertos. Tras un pedido de Bush, retoman negociaciones para formar gobierno.

26 Febrero 2006
Bagdad.- Sólo un día duró la relativa calma, gracias a un toque de queda dispuesto por el gobierno. Ayer los brotes de violencia resurgieron y 35 personas fueron asesinadas, lo que elevó a 165 la cifra provisoria de muertos, casi todos de la minoría sunnita, por la ola de violencia entre musulmanes.
Al sur de Bagdad 14 policías murieron en un enfrentamiento con chiítas, y poco más tarde desconocidos atacaron el cortejo fúnebre de una periodista iraquí que fue asesinada el miércoles, mientras presentaba en Samarra la noticia del atentado a un mausoleo chiíta. Precisamente, este ataque fue el detonante de la espiral de violencia entre chiítas y sunnitas.

La prevención
En un nuevo esfuerzo por frenar estos desbordes, que amenazan con desembocar en una guerra civil, el gobierno prohibió la circulación de vehículos en las cuatro provincias más virulentas: Bagdad, Babel, Diyala y Salahedín, donde conviven comunidades de ambas ramas islámicas. El objetivo es evitar ataques con coches bomba. Desde el gobierno se dijo que han recibido información sobre planes de grupos terroristas que pretenden cometer atentados en estas provincias.
El toque de queda aplicado desde el viernes fue levantado parcialmente ayer, y seguirá vigente hasta que hoy entre en vigor la prohibición de la circulación de vehículos. Líderes religiosos iraquíes volvieron a pedir el cese de la violencia y reclamaron un gesto de unidad a los grupos más radicalizados.

En vivo y en directo
Por otra parte, los principales políticos de Irak sostuvieron ayer negociaciones para discutir la formación de un gobierno. Los  representantes sunnitas, que habían abandonado la mesa de negociaciones, asistieron a la reunión. También estuvo presente el embajador de EE.UU. en Irak, Zalmy Khalilzad. La reunión, transmitida en vivo y en directo a la nación por la televisión estatal, se realizó después de que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, realizó una serie de llamadas telefónicas a los líderes iraquíes de todas las sectas, y los instó a trabajar juntos para calmar la violencia que ha hecho crecer los temores de que se desate una guerra civil generalizada. (Reuter-Télam-SNI)






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