25 Febrero 2006 Seguir en 
BAGDAD.- Por primera vez en casi tres años, desde que se inició la invasión estadounidense, Irak vivió ayer una jornada de relativa calma tras dos días de sangrientos enfrentamientos sectarios, gracias al toque de queda diurno que rigió en las cuatro provincias más conflictivas del país. Esta medida no se había tomado en ningún momento desde la caída de Saddam Hussein.
Las cuatro provincias afectadas por la medida fueron Bagdad, Salahedín, Diyala y Babel, que cuentan con una población mixta chiíta y sunnita. Se temían nuevos choques entre ambas comunidades durante el día de oración de los musulmanes. El toque de queda no impidió que los habitantes de los diferentes barrios de Bagdad salieran a la calle a hacer las compras, pero muchas personas tienen miedo y no confían en las fuerzas de seguridad. La mayoría de los fieles acudió al rezo de los viernes en su propio barrio y no en masa a las grandes mezquitas, como es habitual.
La voladura del santuario chiíta de Samarra desató una ola de violencia religiosa sin precedentes en el país. Hasta el jueves, se habían encontrado en diversas partes del país los cadáveres de más de 200 civiles, que al parecer fueron víctimas de acciones de venganza sectaria.
La reflexión
Sin embargo, chiítas y sunnitas respondieron ayer en varios lugares a la invitación de orar conjuntamente. Clérigos y políticos de todas las filas exhortaron a sus respectivos seguidores que mantengan la calma y que no se dejen inducir a acciones violentas contra instituciones de otras religiones. Según los analistas, no está claro que hayan sido los sunnitas los autores de la voladura del mausoleo chiíta en Samarra. El gobierno iraquí dijo que había detenidos por este hecho, pero hasta ahora no se informó al respecto. Según el canciller de ese país, Manuchehr Mottaki, el atentado en Samarra es obra de un país que intenta provocar una guerra entre musulmanes. "Creemos que hay varias manos trabajando para generar una guerra religiosa entre chiítas y sunnitas o cualesquiera otros grupos, no sólo en Irak, sino en todo el mundo islámico", dijo en conferencia de prensa. Irán responsabilizó a EE.UU. por la crisis en Irak. (Reuter-Télam-SNI)
Las cuatro provincias afectadas por la medida fueron Bagdad, Salahedín, Diyala y Babel, que cuentan con una población mixta chiíta y sunnita. Se temían nuevos choques entre ambas comunidades durante el día de oración de los musulmanes. El toque de queda no impidió que los habitantes de los diferentes barrios de Bagdad salieran a la calle a hacer las compras, pero muchas personas tienen miedo y no confían en las fuerzas de seguridad. La mayoría de los fieles acudió al rezo de los viernes en su propio barrio y no en masa a las grandes mezquitas, como es habitual.
La voladura del santuario chiíta de Samarra desató una ola de violencia religiosa sin precedentes en el país. Hasta el jueves, se habían encontrado en diversas partes del país los cadáveres de más de 200 civiles, que al parecer fueron víctimas de acciones de venganza sectaria.
La reflexión
Sin embargo, chiítas y sunnitas respondieron ayer en varios lugares a la invitación de orar conjuntamente. Clérigos y políticos de todas las filas exhortaron a sus respectivos seguidores que mantengan la calma y que no se dejen inducir a acciones violentas contra instituciones de otras religiones. Según los analistas, no está claro que hayan sido los sunnitas los autores de la voladura del mausoleo chiíta en Samarra. El gobierno iraquí dijo que había detenidos por este hecho, pero hasta ahora no se informó al respecto. Según el canciller de ese país, Manuchehr Mottaki, el atentado en Samarra es obra de un país que intenta provocar una guerra entre musulmanes. "Creemos que hay varias manos trabajando para generar una guerra religiosa entre chiítas y sunnitas o cualesquiera otros grupos, no sólo en Irak, sino en todo el mundo islámico", dijo en conferencia de prensa. Irán responsabilizó a EE.UU. por la crisis en Irak. (Reuter-Télam-SNI)







