24 Febrero 2006 Seguir en 
Buenos Aires.- Los Rolling Stones, a pesar de una molesta llovizna, cerraron anoche su tercera visita a la Argentina con un majestuoso show en River Plate ante 65.000 personas, aunque, en las adyacencias del estadio, se produjeron graves incidentes cuando un grupo de personas intentó ingresar sin entradas al Monumental.
A las 21.55, Mick Jagger saltó al escenario bajo un griterío infernal, mientras Keith Richards tocaba los primeros acordes de "Jumpin Jack Flash", la misma canción con la que iniciaron el concierto del martes pasado.
La banda arrancó casi media hora más tarde de lo previsto para facilitar el ingreso del público que, hasta las 21.40, aún estaba ubicado en los alrededores tratando de ingresar.
Por otra parte y cerca de las 20, en la esquina de Udaondo y Libertador un grupo numeroso de jóvenes comenzó a arrojar piedras y botellas para tratar de forzar el ingreso sin entradas. Estos incidentes, que se repitieron a lo largo de varias cuadras de Libertador, culminaron con más de 115 detenidos y alrededor de 30 heridos. También hubo a quienes los violentos les robaron sus pertenencias en las corridas.
"Sus majestades satánicas" arrancaron la noche con una potente versión del histórico "Jumpin Jack Flash", que encendió las expectativas de las 65.000 personas presentes en el estadio.
Vestido con un impermeable, Jagger comenzó a pura energía, moviéndose por el amplio escenario en lo que podría ser la última presentación de la legendaria banda en la Argentina.
La lluvia que se instaló en la ciudad desde la tarde, lejos de amedrentar a la gente, funcionó como un estímulo para el público dispuesto a disfrutar de una noche a puro rock.
Miles de lenguas stones en remeras y camperas reflejaban la inocultable pasión que las tribus rockeras locales tributan a la banda que nació con los Beatles y que se proyectó como un fenómeno único.
Sobre el campo la gente recurrió a pilotos, rompevientos, buzos con capucha y algunos paraguas para hacer más tolerable la llovizna, que no habría de arruinar una noche mágica.
Los Stones continuaron el concierto con otro clásico, "It?s Only rock and roll", y luego, Jagger saludó al público preguntando en un castellano imperfecto: "¿estamos todos bien?". Luego, la banda arrancó con el tema "Shateread", en el que Wood hizo un solo impecable. Antes de empezar con "Oh not you again", Jagger dijo "hola, Buenos Aires. ¡Qué bueno es estar de vuelta acá!", mientras el público respondía a los gritos.
Mientras Jagger, Richards, Ron Wood y el bajista Darryl Jones decidieron tocar al aire libre mojándose, el baterista Charlie Watts estaba protegido por un techo de acrílico montado sobre una estructura. El show concluyó con "Satisfaction", que arrancó una larga ovación. (Télam-DyN)
A las 21.55, Mick Jagger saltó al escenario bajo un griterío infernal, mientras Keith Richards tocaba los primeros acordes de "Jumpin Jack Flash", la misma canción con la que iniciaron el concierto del martes pasado.
La banda arrancó casi media hora más tarde de lo previsto para facilitar el ingreso del público que, hasta las 21.40, aún estaba ubicado en los alrededores tratando de ingresar.
Por otra parte y cerca de las 20, en la esquina de Udaondo y Libertador un grupo numeroso de jóvenes comenzó a arrojar piedras y botellas para tratar de forzar el ingreso sin entradas. Estos incidentes, que se repitieron a lo largo de varias cuadras de Libertador, culminaron con más de 115 detenidos y alrededor de 30 heridos. También hubo a quienes los violentos les robaron sus pertenencias en las corridas.
"Sus majestades satánicas" arrancaron la noche con una potente versión del histórico "Jumpin Jack Flash", que encendió las expectativas de las 65.000 personas presentes en el estadio.
Vestido con un impermeable, Jagger comenzó a pura energía, moviéndose por el amplio escenario en lo que podría ser la última presentación de la legendaria banda en la Argentina.
La lluvia que se instaló en la ciudad desde la tarde, lejos de amedrentar a la gente, funcionó como un estímulo para el público dispuesto a disfrutar de una noche a puro rock.
Miles de lenguas stones en remeras y camperas reflejaban la inocultable pasión que las tribus rockeras locales tributan a la banda que nació con los Beatles y que se proyectó como un fenómeno único.
Sobre el campo la gente recurrió a pilotos, rompevientos, buzos con capucha y algunos paraguas para hacer más tolerable la llovizna, que no habría de arruinar una noche mágica.
Los Stones continuaron el concierto con otro clásico, "It?s Only rock and roll", y luego, Jagger saludó al público preguntando en un castellano imperfecto: "¿estamos todos bien?". Luego, la banda arrancó con el tema "Shateread", en el que Wood hizo un solo impecable. Antes de empezar con "Oh not you again", Jagger dijo "hola, Buenos Aires. ¡Qué bueno es estar de vuelta acá!", mientras el público respondía a los gritos.
Mientras Jagger, Richards, Ron Wood y el bajista Darryl Jones decidieron tocar al aire libre mojándose, el baterista Charlie Watts estaba protegido por un techo de acrílico montado sobre una estructura. El show concluyó con "Satisfaction", que arrancó una larga ovación. (Télam-DyN)
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