Cristianos y musulmanes siguen peleando a muerte en Nigeria

Las masacres se suceden desde hace cinco días en el norte y en el sudeste del país africano. Nueve trabajadores extranjeros siguen secuestrados.

REPRESALIA. Un musulmán yace asesinado y quemado en Onitsha. REUTER
REPRESALIA. Un musulmán yace asesinado y quemado en Onitsha. REUTER
24 Febrero 2006
ONITSHA, Nigeria.- Jóvenes cristianos mataron y quemaron los cuerpos de musulmanes en las calles de Onitsha, en el sureste de Nigeria, la ciudad más golpeada por cinco días de disturbios religiosos que han dejado hasta ahora 140 muertos.
Multitudes de cristianos que buscaban vengarse por las matanzas de sus pares en el norte del país, atacaron con machetes a musulmanes, destruyeron sus casas e incendiaron las mezquitas en Onitsha. Algunos cuerpos aún permanecían ayer en las calles y decenas de musulmanes con sus respectivas familias huyeron de la ciudad por temor a nuevas matanzas. Otros miles se ocultaron en cuarteles del ejército y en comisarías.
La situación en Onitsha fue descripta como "la paz de la tumba" por organismos de los derechos humanos. Este grupo contabilizó 85 cuerpos de personas de la etnia hausa, pero algunos pobladores de Ibo también fueron asesinados. Los hausa son el principal grupo étnico del norte de Nigeria y, en su mayoría, son musulmanes, mientras que los pobladores de Ibo dominan el sudeste del país, rico en petróleo, y son principalmente cristianos. Los 140 millones de personas que viven en Nigeria están divididas entre musulmanes que viven en el norte y cristianos que habitan el sur, pero en ambas regiones viven otras minorías étnicas.

La reciprocidad
Los graves enfrentamientos se originaron luego de una protesta de musulmanes contra las caricaturas de Mahoma publicadas en diarios europeos. Los manifestantes la emprendieron luego contra residentes cristianos en una ciudad del norte. Este fue el comienzo de una espiral de violencia. El Vaticano, que apoyó los pedidos de los musulmanes de respetar su religión en la disputa por las caricaturas de Mahoma, reclamó ayer a los países islámicos que actúen recíprocamente mostrando más tolerancia con las minorías cristianas que viven en sus naciones.
La incertidumbre sobre el futuro político está agravando las rivalidades regionales, étnicas y religiosas en la nación más poblada de Africa. Militantes del sur iniciaron hace tres meses una campaña de ataques contra la industria petrolera, que provocó el recorte de las exportaciones y el aumento de los precios internacionales. Nueve trabajadores extranjeros siguen secuestrados por los activistas, que reclaman mayor participación sobre la rica región petrolífera del delta del Níger. (Reuter)







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