24 Febrero 2006 Seguir en 
Viña del Mar, Chile.- El cantautor dominicano Juan Luis Guerra y el grupo argentino de tecno-pop Miranda! se destacaron en la primera velada de la 47ª edición del Festival de la Canción de Viña del Mar, y fueron las figuras más aclamadas por el público, que los premió con la Antorcha de Plata y de Oro.
El festival comenzó con una apuesta segura, mezcla de géneros -de bachata a tecno pop- y experiencia con caras nuevas, como las de los españoles Andy y Lucas, que logró convencer al "monstruo", como se conoce al público que se congrega en la Quinta Vergara.
El rey del merengue de los años 90 volvió a subirse al escenario viñamarino y, entre un exceso de luces de neón, hizo un repaso por sus mayores éxitos internacionales. Evidentemente, el dominicano prefirió dejar un poco de lado sus últimos temas, con un enfoque fuertemente cristiano, para asegurarse que el público bailara al ritmo de viejas glorias como "Visa para un sueño", "Ojalá que llueva café" o "La bilirrubina". Fue un espectáculo "tan contundente como predecible" -según resumió ayer la prensa- que logró para el cantante dominicano las antorchas de oro y plata. Menos entusiasmo generaron los españoles Andy y Lucas, visiblemente nerviosos en su estreno festivalero.
El entusiasmo volvió a subir con el plato fuerte de la noche, los argentinos Miranda!, que ofrecieron un concierto tecno-pop que se llevó, además de la antorcha de oro y de la gaviota de plata, las ovaciones de un público mayoritariamente juvenil que había inundado el escenario de la Quinta Vergara, sobre todo para escuchar éxitos de la joven banda como "Imán", "Otra vez", "Traición" y, por supuesto, "Don". Los argentinos, enfundados en trajes de brillantes colores muy a tono con el escenario, hicieron incluso una versión de "Take on Me" de los noruegos A-Ha, uno de los grupos extranjeros estrella invitados para la edición de este año.
La fiesta continuó anoche con un plantel un poco ecléctico: el grupo binacional mexicano-argentino Sin Bandera; los folclóricos chilenos Illapu -ya todo un clásico en Viña- y otro "veterano", el puertorriqueño José Feliciano. Además actuó el humorista argentino Carlos García, que enfrentaba el reto de presentarse ante un público bastante duro -por algo se lo conoce como "el monstruo"- al que su nombre apenas le decía nada. (DPA- Télam)
El festival comenzó con una apuesta segura, mezcla de géneros -de bachata a tecno pop- y experiencia con caras nuevas, como las de los españoles Andy y Lucas, que logró convencer al "monstruo", como se conoce al público que se congrega en la Quinta Vergara.
El rey del merengue de los años 90 volvió a subirse al escenario viñamarino y, entre un exceso de luces de neón, hizo un repaso por sus mayores éxitos internacionales. Evidentemente, el dominicano prefirió dejar un poco de lado sus últimos temas, con un enfoque fuertemente cristiano, para asegurarse que el público bailara al ritmo de viejas glorias como "Visa para un sueño", "Ojalá que llueva café" o "La bilirrubina". Fue un espectáculo "tan contundente como predecible" -según resumió ayer la prensa- que logró para el cantante dominicano las antorchas de oro y plata. Menos entusiasmo generaron los españoles Andy y Lucas, visiblemente nerviosos en su estreno festivalero.
El entusiasmo volvió a subir con el plato fuerte de la noche, los argentinos Miranda!, que ofrecieron un concierto tecno-pop que se llevó, además de la antorcha de oro y de la gaviota de plata, las ovaciones de un público mayoritariamente juvenil que había inundado el escenario de la Quinta Vergara, sobre todo para escuchar éxitos de la joven banda como "Imán", "Otra vez", "Traición" y, por supuesto, "Don". Los argentinos, enfundados en trajes de brillantes colores muy a tono con el escenario, hicieron incluso una versión de "Take on Me" de los noruegos A-Ha, uno de los grupos extranjeros estrella invitados para la edición de este año.
La fiesta continuó anoche con un plantel un poco ecléctico: el grupo binacional mexicano-argentino Sin Bandera; los folclóricos chilenos Illapu -ya todo un clásico en Viña- y otro "veterano", el puertorriqueño José Feliciano. Además actuó el humorista argentino Carlos García, que enfrentaba el reto de presentarse ante un público bastante duro -por algo se lo conoce como "el monstruo"- al que su nombre apenas le decía nada. (DPA- Télam)







