23 Febrero 2006 Seguir en 
La problemática de la delincuencia juvenil es un tema que se debate desde hace mucho tiempo. Y allí está el problema. Sobran las palabras y faltan soluciones de fondo. Los índices de delitos cometidos por menores crecen mes a mes. Pero poco se hizo para estudiar el origen y, mucho menos, ponerles, al menos, un límite. Hay demasiados ejemplos para demostrar que no alcanza con encerrarlos en una celda. Los representantes de los tres poderes deben dejar de pensar sólo en dónde albergarlos. Es hora de diseñar un plan de rehabilitación para que puedan reintegrarse a la sociedad. Es un desafío que se debe asumir cuanto antes.









