Un hilo de esperanza anima a los socorristas en Filipinas

Había ruidos donde estaba la escuela de una aldea tapada por el barro. La búsqueda de posibles sobrevivientes se centró en un sitio donde se encuentran unos 250 alumnos y maestros.

EL ADIOS. Un isleño abandona el lugar donde ha terminado una búsqueda infructuosa de sobrevivientes. REUTER
EL ADIOS. Un isleño abandona el lugar donde ha terminado una búsqueda infructuosa de sobrevivientes. REUTER
22 Febrero 2006
GUINSAUGON, Filipinas.- Animados por ruidos de arañazos y otros que se escucharon durante todo el día, los equipos de rescate luchaban ayer a brazo partido cerca del lugar donde quedó sepultada por el barro una escuela, luego de un gigantesco deslave en Filipinas. El desprendimiento de una montaña, provocado por lluvias cinco veces superiores a las habituales que cayeron durante las últimas dos semanas, hizo desaparecer bajo lodo árboles y rocas la remota comunidad agrícola de Guinsaugon, en la provincia isleña de Leyte, unos 700 km al sudeste de Manila.
Hasta ahora se recuperaron 85 cadáveres, pero los familiares informaron de unos 1.400 desaparecidos. Se cree que estas personas están atrapadas bajo el barro que tiene hasta 40 metros de profundidad en algunas zonas. A la zona de desastre llegaron equipos desde España, Taiwán y Malasia, además de soldados y mineros filipinos, que trabajan sobre verdaderos montes de barro que en algunos lugares amenazan con engullirlos. También colaboran en el lugar unos 1.000 efectivos estadounidenses, parte de una división de marines que efectúa ejercicios militares en la zona.

Con aparatos sísmicos

Entre los desaparecidos se encuentran unos 250 alumnos y docentes de la escuela, que ha centrado la atención de los socorristas. Es el único sitio donde se registran señales que alimentan la esperanza de que allí haya vida todavía. A última hora del lunes, un aparato detector de movimientos sísmicos registró ruidos de arañazos y sonidos rítmicos cerca del colegio. Ayer no se escucharon estos ruidos subterráneos, pero la gobernadora de la provincia de Leyte, Rosette Lerias, se negó a renunciar a las esperanzas. Hasta un día después del alud, familiares de los que quedaron encerrados en la escuela recibieron mensajes de texto en los decían que estaban vivos y clamaban por auxilio. Pero esas señales desaparecieron el domingo.

Entierros masivos

Mientras, ya comenzaron los entierros masivos para impedir la propagación de enfermedades que podrían generar las reinantes condiciones cálidas y húmedas. Filipinas, ubicada en el Anillo de Fuego del Pacífico, es una zona donde se producen con frecuencia terremotos y erupciones volcánicas. Leyte, donde se ubica Guinsaugon, es una zona declarada no habitable. En 1991, más de 5.000 personas murieron en inundaciones causadas por un tifón. (Reuter)




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