15 Agosto 2002 Seguir en 
La suba de los combustibles impactó directamente sobre los precios del gas licuado. Por eso, los valores del gas en garrafas subieron más del 100% en los cinco últimos meses. De ese modo, una garrafa de 10 kilos que costaba $10 en diciembre pasó a valer $22; la de 15 kilos de $15 subió a $33 y el cilindro de $45 trepó a los $95. Estos precios incluyen el desagio de los bonos, pero si se paga con efectivo o Lecop tienen una quita que oscila entre el 10% y el 15%. Esta escalada de precios perjudica sobre todo a lo sectores más humildes que utilizan este combustible para su subsistencia,ya que una amplia proporción de la población tucumana está fuera del servicio de gas natural.
Un representante de una distribuidora de gas a domicilio reconoció que las ventas de garrafas bajaron casi un 50%. "Los peores meses fueron mayo, junio y julio, cuando las subas eran continuas, pero ahora los precios se mantienen", explicó.
Ocurre que el Gobierno nacional y las empresas productoras de gas licuado de petróleo firmaron un acuerdo que las compromete a mantener los precios hasta octubre y garantizar el abastecimiento en el suministro de ese combustible en todo el país.
Las empresas que firmaron el acuerdo son Repsol-YPF, Shell, Pecom Energía, Refinor y Transportadora de Gas del Sur. En tanto, el Poder Ejecutivo dispuso la reducción de los derechos de exportación que gravan a las exportaciones del gas licuado de petróleo desde el 20% al 5%.
Temor
Otro importante vendedor de gas reconoció su temor a que las ventas sigan bajando. "El tema de los bonos es terrible y la competencia desleal también incide; ahora hasta los almacenes de barrio venden las garrafas sin ningún tipo de control", explicó. "Además las ganancias que tenemos son mínimas", agregó.
La titular de Adelco, Angela de Sorrentino, se manifestó preocupada por la suba del gas a garrafa y por la falta de control por parte del Estado. "El más afectado es el que menos tiene y encima tiene que ser precavido respecto de donde compra porque en muchos casos el peso de 10 kilos no se respeta y le dan de menos", advirtió. "La Secretaría de Comercio Interior debería controlar con medidores los pesos de las garrafas y multar a los que no cumplen; y los perjudicados denunciar estos hechos", añadió.
Dolores es un ama de casa, madre de cuatro hijos, beneficiaria del plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados y vive en un humilde barrio del sur de la capital. La suba del gas la perjudicó notablemente. "Antes, una garrafa de 10 kilos me alcanzaba para todo el mes; ahora no llego ni a los 20 días", contó. "Cuando me quedo sin gas y no cobro el subsidio, cocino con carbón o con leña", finalizó.
Un representante de una distribuidora de gas a domicilio reconoció que las ventas de garrafas bajaron casi un 50%. "Los peores meses fueron mayo, junio y julio, cuando las subas eran continuas, pero ahora los precios se mantienen", explicó.
Ocurre que el Gobierno nacional y las empresas productoras de gas licuado de petróleo firmaron un acuerdo que las compromete a mantener los precios hasta octubre y garantizar el abastecimiento en el suministro de ese combustible en todo el país.
Las empresas que firmaron el acuerdo son Repsol-YPF, Shell, Pecom Energía, Refinor y Transportadora de Gas del Sur. En tanto, el Poder Ejecutivo dispuso la reducción de los derechos de exportación que gravan a las exportaciones del gas licuado de petróleo desde el 20% al 5%.
Temor
Otro importante vendedor de gas reconoció su temor a que las ventas sigan bajando. "El tema de los bonos es terrible y la competencia desleal también incide; ahora hasta los almacenes de barrio venden las garrafas sin ningún tipo de control", explicó. "Además las ganancias que tenemos son mínimas", agregó.
La titular de Adelco, Angela de Sorrentino, se manifestó preocupada por la suba del gas a garrafa y por la falta de control por parte del Estado. "El más afectado es el que menos tiene y encima tiene que ser precavido respecto de donde compra porque en muchos casos el peso de 10 kilos no se respeta y le dan de menos", advirtió. "La Secretaría de Comercio Interior debería controlar con medidores los pesos de las garrafas y multar a los que no cumplen; y los perjudicados denunciar estos hechos", añadió.
Dolores es un ama de casa, madre de cuatro hijos, beneficiaria del plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados y vive en un humilde barrio del sur de la capital. La suba del gas la perjudicó notablemente. "Antes, una garrafa de 10 kilos me alcanzaba para todo el mes; ahora no llego ni a los 20 días", contó. "Cuando me quedo sin gas y no cobro el subsidio, cocino con carbón o con leña", finalizó.







