Tuvo talento y mucho olfato para la economía

Por Carlos Zarazaga Economista - Director ejecutivo del Centro para América Latina de la Reserva Federal de Dallas.

01 Febrero 2006
A partir de una valoración histórica, si bien Alan Greenspan cumplió un rol destacado al frente de la Reserva Federal de EE.UU. durante 18 años, el verdadero héroe de la película fue su antecesor Paul Vocker, que debió presidir la Reserva en una época inflacionaria, lo que no es nada fácil para un banquero.
Vocker marcó la institución y actuó de la mejor manera para erradicar la incipiente inflación que tenía EE.UU. a fines de los ?70.
Greenspan fue un sucesor acorde a las circunstancias, tuvo buen olfato para los gastos y una preocupación preeminente por la inflación.
Con Greenspan, la política monetaria de EE.UU. estuvo gobernada por la idea de mantener la inflación a niveles moderados. En esto, el banquero fue muy consistente, subió las tasas como un empresario y a veces tomó medidas excepcionales. Como ocurrió en setiembre de 1998, cuando se desplomó la Bolsa en EE.UU. En esa ocasión, Greenspan tuvo la valentía de proveer liquidez al sistema para evitar una corrida bancaria.
A lo largo de su gestión, Greenspan capeó con éxito varios temporales financieros sin sacrificar el objetivo de frenar la inflación, la base de toda su política. El funcionario inspiró gran confianza en su tarea, pero no lo hubiese podido hacer si su antecesor no habría actuado de un modo obsesivo por mantener la inflación baja. De todas maneras, Greenspan tuvo talento, actuó con responsabilidad y mostró un especial olfato para la economía, lo que tal vez no sea fácil que se repita. Pero ese es el debate que se instalará, ya que para algunos hace falta un esquema de acciones sistematizado y con reglas objetivas más que el olfato de la persona que lo reemplaza. (Exclusivo para LA GACETA)



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