¿Vuelta a Washington?

Panorama económico por Miguel Angel Rouco. El Gobierno no acierta en frenar la inflación y es factible que se vuelva a negociar la deuda. Con una inflación continua por encima del 10%, la deuda se volverá impagable.

29 Enero 2006

BUENOS AIRES..- La inflación se está transformando en una variable indomable para la actual administración. El gobierno no acierta en el diagnóstico y menos aún en la terapia. Pero lo cierto es que más allá de las fallas estructurales que presenta el actual esquema, las expectativas de los agentes económicos tienen una perspectiva negativa sobre el futuro.
¿Cómo decidir una inversión hoy si los sectores más dinámicos de la economía en los últimos dos años no encuentran incentivos aun cuando muchos de ellos están trabajando a plena capacidad?
Sectores como el sidero-metalúrgico, bienes durables, automotor y refinerías de petróleo y sus derivados están a full. Sin embargo, no existe en sus planes el menor atisbo de ampliar su capacidad productiva. Este fenómeno tiene varias explicaciones. Una de ellas es que aun cuando existen líneas subsidiadas y fomentadas por la banca oficial, el financiamiento para emprendimientos productivos trepa por encima del 12%. Estos niveles de tasas resultan imposibles de amortizar para cualquier emprendimiento. De allí que sin posibilidades de acceder al financiamiento de la inversión en condiciones competitivas, los niveles de productividad que hasta ahora se lograron en base a una mejora de la paridad cambiaria están a punto de perderse.
Otra explicación a este raro fenómeno es que la política tributaria está sentada sobre una estructura de impuestos distorsivos que desalientan la inversión. Si el gobierno quisiera eliminar gravámenes tales como las retenciones a las exportaciones y el impuesto al cheque, las cuentas públicas serían deficitarias. Los ingresos por estos dos tributos explican el superávit primario y sólo la recaudación del impuesto al cheque supera el superávit financiero. En el caso de las retenciones, para los exportadores el problema es mayor porque los deja en el mismo umbral de la Convertibilidad: 1,40 más CER es un tipo de cambio similar a $ 3,07 menos las retenciones. En este esquema, las empresas enfrentan una Convertibilidad real, es decir, volvieron al 1 a 1 pero con un agravante: no tienen crédito en un mercado interno más deteriorado y un mercado externo más agresivo por el crecimiento de otras economías emergentes, léase México, Brasil, China y Corea del Sur. Mientras el gobierno insista con estos impuestos habrá desaliento a la inversión. Si insiste con los aportes patronales habrá menos empleo registrado, más precarización laboral, más pobreza y menor calidad de vida.
Un tercer factor de desaliento a la inversión son los incrementos de costos derivados de la inflación. Con tarifas artificialmente enervadas por el gobierno y con una demanda salarial constante, la estructura de costos se hace más vulnerable y es muy difícil proyectar inversiones. Un último elemento adicional de preocupación para los hombres de negocios es que la falta de inversiones en el área de infraestructura básica va a llevar en poco tiempo a tener que importar energía lo cual supone un aumento de costos.
En este contexto, sin crédito, sin inversiones, con costos crecientes, una inflación galopante y un deterioro en la ecuación cambiaria, la economía entra en zona de turbulencia y un nuevo ajuste asoma en el horizonte.
Esto también lo perciben los agentes económicos que van remarcando precios más por cobertura que por caer en la vorágine inflacionaria de otras épocas.
El gobierno pide esfuerzos a los trabajadores para que moderen sus demandas por mejoras salariales, pide esfuerzos a los empresarios para que bajen los precios, pero no aporta nada, por lo que va a ser difícil doblegar las subas de precios.
El aumento de precios potencia la actualización de deudas y créditos que se van haciendo impagables. Esto también es válido para el Estado puesto que gran parte de su deuda está indexada por la inflación o está dolarizada. Con una inflación continua por encima del 10%, la deuda se volverá impagable. De allí que no son pocos en la City que no descartan, un nuevo canje de la deuda -sirve también para meter a los quedaron fuera del trueque Lavagna-, o un nuevo pedido de auxilio financiero al FMI. Pero hay algunos que van más allá y sostienen que una vez que la inflación avance a paso redoblado, todas las expectativas estarán puestas en cuánto valdrá el dólar y los precios alineándose con la moneda verde, en un mecanismo de retroalimentación explosivo. (DyN)

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