Susana, una estrella que no necesita apellido

Una vida rodeada de escándalos, innumerables cirugías estéticas que cambiaron su imagen con el paso de los años y una situación sentimental muy agitada.

29 Enero 2006
Muy pocos argentinos dudarían en señalar a Susana Giménez a la hora de nombrar a una diva de la televisión nacional. El sostenido éxito de los programas que conduce desde que -en 1987- salió al aire "Hola, Susana" por canal 7 (que entonces se llamaba ATC), potenciaron la popularidad que había conseguido a través de su tarea como modelo y actriz de teatro, cine y televisión.
Como corresponde a una auténtica estrella de la farándula, su existencia ha estado rodeada de escándalos, innumerables cirugías estéticas fueron cambiando su imagen con el paso de los años, y su vida sentimental -permanentemente reflejada por la prensa- ha sido muy agitada. Pero su gran simpatía y su enorme carisma han logrado mantener intacto el cariño de un público que la sigue respaldando y sosteniendo incondicionalmente el éxito de los programas que la tienen como conductora.
María Susana Giménez Aubert nació el 29 de enero de 1944, y vivió una infancia marcada por las disputas entre sus padres, quienes terminaron divorciándose. A pesar de haberse casado muy joven y de haber tenido a su única hija a los 18 años, Susana decidió iniciar su carrera como modelo y pronto su figura comenzó a ser reconocida a través de distintos avisos publicitarios. El que la catapultó definitivamente a la fama fue el de jabón Cadum, realizado en 1969. En aquel inolvidable spot, la modelo giraba la cabeza mientras exclamaba el célebre "¡Shock!" que durante mucho tiempo fue su marca registrada.
Susana comenzó a monopolizar las tapas de las revistas de la farándula, y su popularidad creció gracias a sus participaciones como actriz en televisión (en 1970 ganó un Martín Fierro en la categoría de revelación) y en el teatro de revistas.
En 1974 protagonizó "La Mary", bajo la dirección de Daniel Tinayre; el filme dio un nuevo giro a su carrera artística y durante el rodaje, nació su relación sentimental con el campeón de boxeo Carlos Monzón. Con esta película, Susana demostró que además de una espléndida figura, era capaz de ofrecer una composición actoral convincente. Posteriormente, participó de una serie de películas en las que compartió cartel con el cómico Alberto Olmedo, lo que contribuyó a cimentar su creciente popularidad.
Entre 1983 y 1989 incursionó en el género de la comedia musical, con dos resonantes éxitos de taquilla: "La mujer del año" y "Sugar". Estos trabajos le valieron el reconocimiento de un diploma al mérito otorgado por la Fundación Konex en 1991. A partir de 1987 se produce el fenómeno televisivo de Susana; el programa de concursos a través de llamadas telefónicas se convierte en un éxito sin precedentes, y catapulta a la conductora a nivel internacional.
Además del reconocimiento del público, que se traduce en niveles de audiencia siempre llamativos, la tarea de Susana ante las cámaras fue distinguida en 1996 por Aptra con el Martín Fierro de Oro. Pero los premios tienen una significación relativa para quien es, sin lugar a dudas, una de las figuras emblemáticas del mundo del espectáculo en la Argentina.

Las parejas de "Su"
Alguna publicación la comparó con Liz Taylor por la cantidad de hombres con los que compartió distintos períodos de su vida; pero a diferencia de la veterana actriz norteamericana, Susana Giménez sólo se casó con dos de sus parejas: Mario Sarrabayrousse y Huberto Roviralta.
Tenía apenas 17 años cuando pasó por primera vez por el Registro Civil; con Sarrabayrousse tuvo a su hija Mercedes, pero el matrimonio -calificado posteriormente por Susana como "una verdadera idiotez"- se diluyó rápidamente.
En 1968, la ascendente modelo conoció al empresario Héctor Cavallero, quien guió su carrera y fue su pareja hasta 1972. Sin embargo, el vínculo comercial entre la modelo y el productor se prolongó más allá de la ruptura sentimental.
Después de un breve noviazgo con el basquetbolista Norberto Draghi, Susana comenzó a filmar "La Mary"; entonces nació un apasionado romance con el boxeador Carlos Monzón. "Con él conocí el sexo", dijo Susana para graficar la intensidad de la relación. Pero la pareja estaba condenada a extinguirse: la incompatibilidad de caracteres, las golpizas que Monzón le propinaba y los poco pulidos modales del campeón terminaron por desilusionar a la actriz.
A los 36 años, Susana estaba sola, y comenzó a frecuentar a Ricardo Darín, por entonces un "galancito" de 24 años. La relación duró mucho más de lo que las revistas especializadas vaticinaron, pero finalmente -en 1987- llegó la separación y la posterior relación de Darín con Florencia Bas. Sin embargo, el actor y la estrella mantuvieron una relación de amistad que aún perdura.
Al año siguiente, Susana Giménez anunció que el polista Huberto Roviralta era su nuevo amor, al punto que se animó a casarse por segunda vez. El final del matrimonio, diez años después, incluyó una escandalosa pelea en la que ella le lastimó el rostro arrojándole un cenicero; el juicio de divorcio que siguió a la ruptura obligó a Susana a pagar aproximadamente diez millones de dólares a su ex marido.
En 1998, la diva se vinculó sentimentalmente con el empresario Jorge "Corcho" Rodríguez, con el que además compartió el negocio de los concursos telefónicos de su programa. El romance se extinguió en 2004 y, tras algunas desmentidas, Susana lo admitió públicamente en un segmento de su programa.
A pesar de haber proclamado reiteradamente que no iba a volver a vivir en pareja, en mayo de 2005 Susana reconoció que el nuevo dueño de su corazón es el empresario uruguayo Jorge Rama. Junto a esta pareja la encuentra hoy su 62º cumpleaños.

Episodios desagradables
Como toda figura de la farándula, Susana Giménez ha estado involucrada en algunos chisporroteos verbales con colegas, que generalmente terminaron con reconciliaciones públicas o cayendo en el olvido. Famoso fue el episodio en el que estrelló un pesado cenicero contra el rostro de su entonces marido, Huberto Roviralta. Pero también se vio envuelta en escándalos de los que le fue más difícil salir.
En 1991 se descubrió que Susana tenía una cupé Mercedes Benz 500 SE importada con los beneficios de desgravación impositiva reservados para personas discapacitadas; el auto fue hallado escondido bajo una parva de heno en la estancia del novio de la actriz. El coche había sido importado por José Steimberg, quien fue procesado junto a Giménez por la Justicia. Pero Susana fue sobreseida, mientras que Steimberg fue a la cárcel.
Quizá el episodio más delicado por el que atravesó la actriz fue el que se desencadenó a raíz de la denuncia presentada en 1998 por el cura Julio César Grassi contra la empresa Hard Communications -de la que era socio "Corcho" Rodríguez-, que auspiciaba los concursos telefónicos conducidos por Susana. Grassi sostenía que los fondos recaudados nunca llegaron a la fundación que presidía, con lo que se violaba el acuerdo firmado con la empresa. Finalmente, hubo una retribución para la obra benéfica del sacerdote, y el escándalo bajó de tono. Pero ninguno de estos episodios logró alterar la inquebrantable relación entre la conductora y su público.

Espontánea y simpática
Susana ha cometido errores memorables en su carácter de conductora de televisión, pero siempre los ha resuelto apelando a su indiscutible simpatía. Al punto que la emisión de los bloopers que protagonizó se convirtieron en una sección de su propio programa, comentados con buen humor por la propia conductora. Quizá el más famoso de todos es el que se produjo durante una entrevista en la que le comentaron que se exhibiría un dinosaurio de dimensiones reales. "¿Vivo?", preguntó sorprendida Susana.
En otra oportunidad, un pequeño participante del programa concurrió con su mascota, un ave de corral. "¿Cómo se llama tu gallo?", preguntó la conductora. "Ruth", le respondió el invitado. "Ah, pero entonces no es gallo, es galla", afirmó con seguridad Susana.Otro comentario inolvidable de Susana fue el que hizo cuando el padre Grassi le dijo que necesitaba una gran cantidad de dinero para la construcción de un albergue para los niños sin hogar. "¿Qué les va a construir, un Sheraton?", preguntó la conductora al escuchar la suma mencionada por el sacerdote.
Algo más grave le ocurrió al confundir el número telefónico de una ganadora de un automóvil; lo curioso es que la persona a la que realmente debía llamar y la del número equivocado tenían el mismo nombre, por lo que Susana le anunció la buena noticia. Finalmente, la producción del programa se vio obligada a entregar los dos premios.

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